El oso de anteojos a lo largo de los años se ha considerados como el guardián de los bosques andinos, según el informe presentado por el Parques Nacionales Naturales de Colombia, actualmente, hace presencia en 23 de las 62 áreas protegidas en los parques naturales del país. Esta especie desempeña un papel bastante ecológico en su ecosistema, todo gracias a su dieta rica en frutos dulces y carnosos, bromelias, palmas y ocasionalmente proteína animal, alimentos que le permiten transportar semillas dentro de su sistema digestivo, así que, al defecar, germinar para regenerar el follaje para mantener vivos a los bosques y páramos sigan con vida.

Se encuentran ubicados en los andes, principalmente en Cundinamarca, puntualmente en los municipios de Sesquilé, Machetá, Guatavita, La Calera, Pasca, Cabrera y San Bernardo, además, en los cerros orientales y la localidad 20 de Bogotá. Resguardando las zonas que entienden los páramos de Chingaza y Sumapaz.

La altura de este mamífero varía según su género, las hembras miden aproximadamente 1.70 metros, mientras que los machos miden cerca de 2 metros., el peso de ambos esta en un rango de 140 175 kilogramos. Tienen de una a dos crías, quienes viven con su madre cerca de dos años.

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Sin embargo, hay factores que amenazan su integridad, por ejemplo:
La cacería, la pérdida de su hábitat y las actividades productoras y extractivas.

“La destrucción e invasión del hábitat del Oso Andino u Oso de Anteojos, de la especie Tremarctos ornatus, impide que estos individuos puedan desarrollarse y vivir naturalmente y cumplir con su función como dispersor de semillas”, expuso, Richard Giovanny Villamil, director de Recursos Naturales de la CAR Cundinamarca.

Avistamiento de osos

Entre las estrategias que utiliza la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca, se implementó una técnica visual llamada: “Fototrampeo”, con el objeto de dar seguimiento a los animales y verificar el estado de la especie a través de registros.

Por último, se hizo un llamado a las comunidades que habitan cerca a las zonas esta especie, para evitar y denunciar la caza ilegal, prácticas agrícolas inadecuadas y ocupación de ecosistemas naturales. “Estos son factores de riesgo que aumentan las probabilidades de vulnerabilidad y extinción del Oso andino”, recomendó, Villamil.

Su protección contribuye a la de otras especies silvestres y ecosistemas que proveen el agua.

Foto portada: Tomada por Kalen Kemp a través de Pexel’s.

 

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