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“Ciudad Jardín merecía una oportunidad de atención para no ser revictimizado”: Jorge Enrique González

Respecto al desalojo a la Comunidad de Ciudad Jardín y la intervención que venía haciendo el exalcalde de Zipaquirá por elección popular 2008-2011, Jorge Enrique González Garnica, y ante los interrogantes de su participación para encontrar alguna salida a la crisis que vive esta comunidad debido a su desalojo llevado a cabo la semana anterior, Extrategia Medios dialogó con el exmandatario municipal con el fin de aclarar algunas dudas que se presentaron, quien atendió el llamado de este Medio de Comunicación.

Extrategia. Doctor Jorge Enrique, desde hace algún tiempo se había advertido la situación a la que se avocaba la comunidad de Ciudad Jardín en razón al fallo judicial en su contra. Cómo recibe el desenlace que se dio la semana pasada?

Jorge Enrique González Garnica. Antes que todo lamento profundamente y nos solidarizamos con los miembros de la Comunidad de Ciudad Jardín; acompañé a sus directivas durante los últimos meses golpeando puertas en procura de evitar este desenlace. Es grande la frustración de saber que no fueron escuchados…

Dentro de la diligencia se dijo que nueve Administraciones Municipales habían pasado; durante la suya cómo se encontraba este problema, y es cierto que durante su gobierno se intervinieron obras en este sector?

Es cierto que durante mi Administración Municipal 2008-2011 y en cumplimiento de mis funciones a través de la Oficina de Planeación Municipal se expidieron por lo menos tres resoluciones de suspensión de obra a construcciones que se pretendían levantar en ese predio, iniciadas por algunos compradores miembros de la asociación, quienes para esos años  ya se encontraban en conflicto judicial contra quien les vendió sus lotes años atrás, sin que durante el cuatrienio de mi gobierno hubieran obtenido una sentencia judicial definitiva.

Por lo tanto, era la obligación del municipio en ese momento, tomar medidas para evitar la consolidación de construcciones no licenciadas.

Estas resoluciones de suspensión de obras evitaron en mi periodo de gobierno la masiva construcción de viviendas en esos terrenos.

¿Es cierto que en la época, usted les ofreció dinero a los miembros de ciudad jardín para comprar los derechos de esas personas en esos predios?
Lo cierto es que de conformidad con la normatividad correspondiente y en mi exclusiva calidad de alcalde, junto con las oficinas de Planeación y Vivienda del municipio ofertamos no solo a ésta, sino a todas las organizaciones de vivienda existentes en la época, subsidios en dinero efectivo o en especie de diferente tipo para lograr los objetivos de la ambiciosa Política Pública de Vivienda con la que nos comprometimos y nos regimos en nuestro gobierno y con la cual logramos desentrabar varios Proyectos de Vivienda Comunitaria.

La asignación de estos subsidios en dinero no puede prestarse para confusiones. Para esa época la Organización de Vivienda Ciudad Jardín existía, era poseedora del inmueble por todos conocido; se encontraba reclamando sus derechos en un proceso judicial y sus directivas de entonces buscaban apoyo permanentemente dentro de lo ofertado por el municipio.

¿Cómo operaba la entrega de estos subsidios en dinero?

Los subsidios de la época correspondían a los aprobados según decisión No. 7 de 2.010 expedida por el Fondo Municipal de Vivienda de Zipaquirá, y en forma particular existía el denominado Subsidio de Legalización y Titulación de Predios que estaba fijado en el monto de tres s.m.l.m.v equivalentes a $515.000 de la época para un total de $1.545.000. Así el único subsidio que podría aplicar a la comunidad de Ciudad Jardín por las condiciones jurídicas del predio y por ser prioritario para ellos por la necesidad de lograr su derecho de propiedad, era este, el de legalización y titulación de su derecho, el cual se asignaba en dinero en efectivo.

Era el único apoyo que podía ofrecerse particularmente a esa organización por las condiciones jurídicas que tenían en la época, pero ello dependía de que lograran el reconocimiento de sus derechos dentro del trámite judicial.

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¿O sea que en su periodo de Gobierno Municipal este apoyo en dinero efectivo sí le fue ofrecido a esa comunidad?

Como alcalde de Zipaquirá y presidente del Fondo Municipal de Vivienda, puse en conocimiento y oferté a los miembros de esa Asociación de Vivienda y/o a sus representantes legales, como lo hice también con muchas organizaciones de este tipo existentes en la ciudad, la posibilidad de acceder a este subsidio de legalización y titulación de predios por valor $1.545.000, el cual repito, solo podría asignarse una vez terminaran su proceso judicial y se les reconocieran sus derechos sobre el predio, situación que durante nuestro gobierno finalmente no aconteció. Este apoyo estaba destinado a apoyar los costos de la titulación de su derecho en ese eventual caso. Era el único apoyo que podíamos ofrecerles en ese momento.

¿Cómo le fue entonces con las demás organizaciones de vivienda? ¿Se logró asignar este tipo de apoyos?

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Esas organizaciones de vivienda que hoy ya no son tan populares eran muy comunes en el país por las dificultades de la época para acceder a la vivienda propia. Muchas no lograban cumplir su objetivo en años, por eso requerían siempre del apoyo de la institucionalidad.

Nuestro gobierno apoyó múltiples programas de vivienda de estas organizaciones, por no decir todos los que se encontraban entrabados de años atrás en la ciudad de Zipaquirá, en algunos casos con subsidios de compra, construcción, mejoramiento y/o legalización y titulación. En otros casos asociamos al municipio con la organización de vivienda correspondiente para lograr la realidad de su vivienda.

Los subsidios que se entregaron en dinero efectivo eran asignados al beneficiario, pero girados según manual de asignación, a la constructora o a notarias y oficinas de registro según el tipo de subsidio asignado. En nada se puede confundir que tales dineros eran ofrecidos y entregados directamente a un beneficiario.

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Entonces, ¿quiénes sí pudieron ser beneficiarios con esos subsidios?

Los beneficiarios de subsidios entregados en dinero o en especie, y que se otorgaron en nuestro gobierno a organizaciones de vivienda, entre otros, beneficiaron proyectos de vivienda de interés prioritario y/o comunidades asentadas de la siguiente forma:

  • Adquisición: Villa Unión, El Porvenir del Zipa 1, Villa Sol (2 etapas), Villa Juliana, entre otros.
  • Para reubicación: Barrio Aposento Alto. Entrega de lote o casa a personas que se encontraban en riesgo por inestabilidad de suelos donde tenían sus viviendas.
  • Construcción en sitio propio: Casas en las veredas San Jorge, San Isidro, Alto del Águila, Venta Larga, y otros.
  • Mejoramiento a través de banco de materiales: Barrios San Miguel, San Gabriel, La Concepción, Barandillas; veredas Rio Frio, San Isidro, Venta Larga, Páramo de Guerrero Oriental, y en otros sectores como Nuevo Horizonte Altamirano, Hacienda San Rafael, La Mariela, entre otros.
  • Legalización y titulación: Barrios San Miguel, El Rudal, Villas de Granada, Loteo Malagón, Loteo Pedroza, Pasoancho, La Mariela, Julio Caro y Casablanca.

Todas las crisis y emergencias del sector vivienda presentadas durante mi mandato municipal fueron resueltas diligente y oportunamente, independiente del origen o legalidad urbanística de los seres humanos que habitaban nuestros barrios de la ciudad. Igualmente compramos a entidades privadas como Covinoc lotes de terreno urbanos destinados a proyectos de vivienda.

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Con todo lo anterior obtuvimos los más altos logros de acceso y mejoramiento de vivienda en Zipaquirá, y legalizamos asentamientos humanos y barrios consolidados, y mitigamos riesgos de asentamientos en cumplimiento de la ley, beneficiando a miles de habitantes de nuestra ciudad. En tal virtud, en esta ejecución de política de vivienda nada debe extrañar que la Alcaldía de Zipaquirá para la época en cumplimiento de estos mandatos legales haya informado, ofertado y otorgado institucionalmente subsidios en dinero efectivo o especie en actos públicos o reuniones, a los posibles beneficiarios.

 

¿Cómo analiza entonces lo acontecido en Ciudad Jardín?

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Primero debo decir que en los últimos años la Asociación de Vivienda Ciudad Jardín logró consolidar construcciones de viviendas no licenciadas, pero lamentablemente no logró la conclusión a su favor de sus conflictos jurídicos para legalizarse oportunamente, lo que no quiere decir que deban ser abandonos a su suerte por esa equivocación al haber construido sin licencia en un predio que pagaron, y mantuvieron durante 30 años.

Personalmente, en marzo de 2.021 acudí al llamado a colaborar de esa Asociación de Vivienda Ciudad Jardín, enterándome de la preocupación de sus miembros por el fallo judicial que les había resultado adverso, y estaban a las puertas de un desalojo. Eran ya trece casas totalmente construidas y 47 lotes de miembros de su comunidad. Seres humanos que aún bajo el no licenciamiento consolidaron allí su vivienda y su patrimonio.

Como les consta a ustedes los Medios de Comunicación, desde ese momento me solidaricé con ellos pidiendo en toda oportunidad la intervención de las autoridades de turno, a fin de que se buscaran alternativas para apoyar esa comunidad ante un posible desalojo. Aun cuando construyeron sin licencias, finalmente son ciudadanos objeto de protección de sus derechos fundamentales.

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Ellos fueron víctimas de un urbanizador ilegal en los años 90, pero en ese momento (año 2.021), merecían una oportunidad de atención para no ser revictimizados perdiendo todo su patrimonio; y aun no pudiéndose hacer acción alguna contra el fallo judicial, podrían existir diferentes alternativas administrativas tendientes a apoyar esa comunidad ante semejante amenaza, alternativas que más adelante entendió también el señor gobernador de Cundinamarca.

Desafortunadamente para ellos pasó el tiempo, mientras que los propietarios beneficiados con la Sentencia Judicial hacían lo que legalmente les correspondía: exigir su derecho a la entrega. El desenlace fue lo que con tristeza y desgarro en el alma vimos todos, las personas, padres e hijos, empujadas a salir y a desmantelar sus casas antes de la demolición para rescatar algo del patrimonio de 30 años que también perdieron.

Lamento mucho si mi llamado a la acción en pro de estas familias, causo algún malestar a alguien… fueron pocas las voces que lo hicimos. En cada corazón y conciencia de quienes podían hacer algo, quedará la evaluación de lo que se hizo o lo que se pudo hacer y no se hizo…

Mi reconocimiento a los luchadores miembros de esa comunidad que clamaron apoyo durante años, y a quienes en la adversidad tuvieron el talente de defenderlos, y actuar por ellos, aún a aquellos que desde sus casas o trabajos los apoyaron con sus oraciones…

Confiemos en que estas familias puedan volver a renacer… Pero situaciones como estas no pueden repetirse jamás…

 

“En cada corazón y conciencia de quienes podían hacer algo, quedará la evaluación de lo que se hizo o lo que se pudo hacer y no se hizo…”

Foto portada: Exalcalde de Zipaquirá 2008-2011, Jorge Enrique González. Foto de Extrategia Medios.

 

 

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