Bajo los suelos de la Sabana de Bogotá circula y se almacena una fuente de agua que resulta determinante para el abastecimiento, las actividades productivas y el funcionamiento de los ecosistemas. Sin embargo, conocer con precisión su disponibilidad, calidad, capacidad de recarga y las presiones que enfrenta requiere estudiar un sistema que permanece prácticamente invisible para la mayoría de la población.
Ese recurso subterráneo será objeto de una evaluación integral en las cuencas alta y media del río Bogotá, donde comenzará a consolidarse información sobre los acuíferos, sus zonas de recarga, los usos actuales del agua y los posibles riesgos de contaminación o agotamiento.
El proceso permitirá avanzar hacia la formulación del Plan de Manejo Ambiental de los Sistemas Acuíferos (PMAA) de la Sabana de Bogotá, instrumento destinado a orientar la planificación, protección, monitoreo y aprovechamiento sostenible de las aguas subterráneas de este territorio.
La tarea adquiere especial relevancia por la presión que ejercen el crecimiento urbano, las actividades agropecuarias e industriales y la demanda de agua sobre una región que concentra numerosos asentamientos humanos y actividades económicas.
¿Qué se estudiará en los acuíferos de la Sabana de Bogotá?
La formulación del PMAA contempla diferentes etapas para determinar las condiciones de los sistemas acuíferos y establecer qué medidas serán necesarias para conservarlos.
Entre los aspectos que serán analizados están la oferta y demanda de agua subterránea, su calidad, los procesos de recarga y descarga, las concesiones y aprovechamientos existentes, la vulnerabilidad de los acuíferos y las fuentes potenciales de contaminación.
También deberán identificarse las presiones y riesgos asociados al uso del recurso, incluidas posibles condiciones de agotamiento.
La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) es una de las autoridades que participa en este proceso y ya adelanta la recopilación y evaluación de información necesaria para construir el instrumento de planificación.
“El agua subterránea es un componente estratégico de la seguridad hídrica de la Sabana de Bogotá, por ello, este Plan apunta a consolidar el conocimiento que tenemos sobre nuestros sistemas acuíferos, identificar sus principales presiones y establecer, con soporte técnico y participación de los actores del territorio, las medidas necesarias para garantizar su protección y uso sostenible”, afirmó Alfred Ballesteros Alarcón, director general de la CAR.
Decreto 0545 de 2026 establece disposiciones para las aguas subterráneas
La formulación del PMAA se desarrolla en el contexto del Decreto 0545 del 29 de mayo de 2026, expedido por el Gobierno Nacional para establecer directrices de ordenamiento ambiental en la Sabana de Bogotá.
La norma contempla disposiciones relacionadas con la protección del agua y los ecosistemas, así como criterios que deben incorporarse a la planificación ambiental y territorial.
En particular, el artículo 24 establece medidas para la protección de las aguas subterráneas y sus zonas de recarga. También dispone que las autoridades ambientales con jurisdicción sobre los sistemas acuíferos de la Sabana coordinen su planificación y administración.
El decreto fija un plazo máximo de 24 meses a partir de su expedición para elaborar de manera coordinada el Plan de Manejo Ambiental de los Sistemas Acuíferos de la Sabana de Bogotá.
Las zonas donde se recargan los acuíferos también serán identificadas
Uno de los componentes relevantes del proceso será establecer las condiciones de recarga de los acuíferos, es decir, aquellos sectores donde el agua proveniente principalmente de la precipitación logra infiltrarse en el terreno y alimentar los sistemas subterráneos.
Conocer estos espacios resulta necesario para determinar su vulnerabilidad frente a cambios en el uso del suelo, contaminación y otras intervenciones capaces de alterar la cantidad o calidad del agua que llega al subsuelo.
La evaluación permitirá relacionar esa información con los lugares donde actualmente existen aprovechamientos y concesiones, así como con las condiciones geológicas que determinan el movimiento y almacenamiento del recurso.
Agua subterránea podría servir como respaldo durante emergencias
El Decreto 0545 también contempla la evaluación del potencial de las aguas subterráneas como fuentes alternativas o complementarias para el abastecimiento destinado al consumo humano durante emergencias o contingencias.
Para establecer esa capacidad será necesario conocer cuánto recurso existe, cuáles son sus condiciones de calidad y qué niveles de extracción podrían soportar los sistemas acuíferos sin comprometer su sostenibilidad.
El seguimiento incluirá mediciones de los niveles piezométricos, utilizadas para observar las variaciones del nivel del agua subterránea y analizar el comportamiento de los acuíferos a través del tiempo.
Estos registros, junto con los análisis de calidad, permitirán detectar cambios y sustentar decisiones frente a posibles riesgos de contaminación, disminución de reservas o aprovechamiento intensivo.
El estudio comenzó con información sobre concesiones, calidad y contaminación
Como punto de partida, la fase de aprestamiento permitió recopilar, organizar y revisar información existente sobre las características geológicas de la zona y el comportamiento de las aguas subterráneas.
La documentación incluye registros de aprovechamientos y concesiones, calidad del agua, recarga y descarga, vulnerabilidad de los acuíferos y fuentes potenciales de contaminación.
Posteriormente se avanzará en la caracterización de los sistemas, la identificación de problemáticas y la formulación de estrategias y medidas de manejo.
El proceso contará con un equipo interdisciplinario encargado de articular los componentes técnicos, ambientales y sociales necesarios para obtener una visión regional del recurso.
Comunidades y usuarios aportarán información sobre el agua subterránea
El conocimiento acumulado por habitantes y usuarios también hará parte de la construcción del PMAA. En el proceso participarán comunidades, sectores productivos, entidades territoriales, organizaciones sociales, instituciones académicas, usuarios del agua subterránea y autoridades ambientales.
La intención es complementar los estudios científicos con información sobre los lugares donde se aprovecha el recurso, sus principales usos, las problemáticas observadas y los cambios percibidos a través del tiempo.
“La formulación del PMAA no se construirá únicamente desde la información técnica. El conocimiento de las comunidades, usuarios y demás actores del territorio será un insumo fundamental para comprender las dinámicas del agua subterránea y complementar la información científica”, señaló Ballesteros Alarcón.
Un recurso que atraviesa los límites municipales
La planificación de las aguas subterráneas tiene una particularidad: los acuíferos no necesariamente coinciden con las fronteras administrativas de los municipios. Su extensión y comportamiento responden principalmente a condiciones geológicas e hidrogeológicas.
Por esta razón, conocer cómo se conectan, dónde reciben agua, cuánto se extrae y qué actividades pueden afectarlos exige una lectura regional y coordinación entre las autoridades con competencia sobre el territorio.
El PMAA deberá convertir esa información en estrategias de manejo y seguimiento que permitan proteger las zonas de recarga, prevenir el deterioro de la calidad del agua y establecer condiciones para su aprovechamiento sostenible.
Así, mientras buena parte de la atención sobre la seguridad hídrica suele concentrarse en embalses, ríos, quebradas y páramos, la Sabana de Bogotá comienza a profundizar en el conocimiento del agua que permanece bajo sus suelos y en las condiciones necesarias para conservarla a largo plazo.

La evaluación analizará la oferta y demanda de agua subterránea, su calidad, las zonas de recarga y descarga y los posibles riesgos de contaminación o agotamiento.













