La salida de Bogotá hacia Chía, Cajicá, Zipaquirá y otros municipios de Sabana Centro se prepara para varios años de transformación. La ampliación de la Autopista Norte, una obra esperada en uno de los corredores con mayor presión vehicular de esta zona, entró en una nueva etapa después de superar una condición ambiental pendiente y asegurar $1,2 billones para su financiación.
Para quienes utilizan este corredor diariamente, el cambio más visible estará en aproximadamente 5,8 kilómetros comprendidos entre las calles 191 y 245, en el norte de Bogotá. Allí está prevista la construcción de dos nuevos carriles mixtos por sentido, además del mejoramiento de los tres carriles existentes.
También se construirá un carril exclusivo para TransMilenio entre las calles 191 y 235, junto con infraestructura para peatones y ciclistas, retornos a desnivel y otras intervenciones que modificarán la actual configuración de la Autopista Norte.
La expectativa está ahora puesta en el comienzo efectivo de esos trabajos. El pasado 8 de septiembre de 2026, la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) informó que había establecido un plazo máximo de tres semanas para iniciar obras en la Autopista Norte. De mantenerse ese cronograma, las primeras intervenciones deberían comenzar hacia finales de septiembre.
¿Dónde comenzará a cambiar la Autopista Norte?
La intervención inicial se concentra entre las calles 191 y 245, un tramo determinante para los vehículos que entran y salen de Bogotá por el norte.
La obra no consiste simplemente en rehabilitar la calzada existente.
El proyecto contempla dos carriles mixtos adicionales en cada sentido, mientras que los tres actuales serán mejorados. Esto ampliará la capacidad física del corredor en el tramo intervenido.
Parte del espacio necesario para esos nuevos carriles saldrá del actual separador central de la Autopista Norte, de acuerdo con la documentación ambiental del proyecto.
Entre las calles 191 y 235 también se incorporará infraestructura exclusiva para TransMilenio, incluyendo carril exclusivo y carriles de adelantamiento asociados a las estaciones proyectadas.
A esto se sumarán andenes y ciclorrutas a ambos lados de la vía, así como retornos a desnivel en las calles 235 y 242.
Para Sabana Centro, primero vendrán varios años de obras
La ampliación apunta a aumentar la capacidad del principal corredor que conecta el norte de Bogotá con buena parte de Sabana Centro, pero antes de que esa nueva infraestructura esté disponible habrá una etapa extensa de construcción.
La fase está proyectada para 66 meses y la ANI estima la finalización de las obras de Accesos Norte Fase II hacia finales de 2031.
Esto significa que quienes se movilizan habitualmente desde Chía, Cajicá o Zipaquirá hacia Bogotá, y realizan el recorrido contrario al terminar la jornada, tendrán que convivir durante varios años con intervenciones en uno de los puntos más sensibles de sus desplazamientos.
Hay, sin embargo, una condición establecida para la ejecución: durante las obras deberán garantizarse al menos tres carriles disponibles por sentido en la Autopista Norte.
Esto no significa que durante la construcción puedan descartarse afectaciones sobre la movilidad. La magnitud de las intervenciones hará especialmente relevantes los planes de manejo de tránsito, cierres parciales y modificaciones operativas que se adopten conforme entren los diferentes frentes de obra.
El tramo de Torca y Guaymaral era uno de los asuntos pendientes
Una de las razones por las que la ampliación de la Autopista Norte ha requerido un proceso particularmente complejo está debajo y alrededor de la propia carretera.
El corredor atraviesa una zona relacionada con los humedales Torca y Guaymaral, donde las condiciones hidráulicas y el riesgo de inundación obligaron a establecer exigencias ambientales específicas.
Aunque la licencia ambiental fue otorgada en enero de 2026, permanecía pendiente el cumplimiento de una condición relacionada con el comportamiento hidráulico del sector.
En agosto, la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) declaró cumplida esa condición después de revisar los modelos hidráulicos y la información presentada para el proyecto. La decisión permitió avanzar con las actividades correspondientes al tramo entre las calles 191 y 245, manteniendo las obligaciones de manejo y protección ambiental.
$1,2 billones para pasar del proyecto a la construcción
Otro movimiento se produjo en septiembre.
La ANI confirmó el 11 de septiembre que Accesos Norte Fase II aseguró financiación por $1,2 billones, mediante contratos de crédito respaldados por la Financiera de Desarrollo Nacional (FDN), JPMorgan y MUFG.
La inversión contractual informada para el proyecto asciende a $1,7 billones, en valores de diciembre de 2024.
Aunque el acta de inicio de la fase de construcción había sido suscrita desde el 6 de abril de 2026, el avance físico estaba sujeto al cumplimiento de requisitos posteriores, entre ellos los relacionados con el componente ambiental.
Por eso, el anuncio de septiembre sobre la entrada de las obras es particularmente relevante: el siguiente indicador para los usuarios será comprobar cuándo comienzan efectivamente los frentes de construcción sobre la Autopista Norte.
La obra va más allá de la salida de Bogotá
La ampliación de la Autopista Norte es apenas una parte de Accesos Norte Fase II, un proyecto de aproximadamente 17,96 kilómetros.
Además del corredor entre las calles 191 y 245, incluye actuaciones sobre la Carrera Séptima entre las calles 201 y 245 y la Variante Perimetral de Sopó.
Su alcance explica por qué el proyecto tiene incidencia directa sobre Cundinamarca: la infraestructura busca intervenir los accesos utilizados para conectar Bogotá con municipios del norte del departamento.
Para los viajeros de Chía, Cajicá y Zipaquirá, el punto más inmediato estará en esos últimos kilómetros antes de entrar a Bogotá —o los primeros al salir de la capital—, donde comenzará una transformación que se extenderá durante varios años.
¿Qué deberían tener en cuenta los viajeros?
Por ahora, no debe interpretarse el anuncio como un cierre inmediato y generalizado de la Autopista Norte. Los cambios sobre la circulación dependerán de la apertura de los diferentes frentes y de los planes de manejo de tránsito que acompañen las obras.
Lo que sí cambia es el escenario: después de años en los que la ampliación estuvo principalmente asociada a estudios, trámites y discusiones ambientales, el proyecto cuenta ahora con licencia, avances en las condiciones ambientales requeridas, financiación asegurada y un plazo anunciado por la ANI para llevar las intervenciones a la vía.
Para miles de personas que cada día hacen el recorrido Bogotá–Chía–Cajicá–Zipaquirá, las próximas semanas permitirán conocer algo todavía más concreto: dónde aparecerán los primeros frentes de obra y cómo cambiarán los recorridos cotidianos mientras se amplía la principal salida de Bogotá hacia Sabana Centro.

La fase de construcción está proyectada para 66 meses y la terminación de Accesos Norte Fase II
se estima hacia finales de 2031.












