Psiquiatra de la Universidad Nacional advierte que el uso compulsivo de redes sociales afecta el sueño, el rendimiento académico y laboral

El especialista Julián Andrés Sucerquia Quintero, docente de la Facultad de Medicina de la UNAL, explica cómo el sistema de recompensa del cerebro y los algoritmos favorecen la dependencia a las redes sociales y qué medidas ayudan a controlar el llamado "scrolling" compulsivo

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En Colombia, cada vez más personas reconocen que pasan horas revisando el celular sin proponérselo, al punto de sacrificar el sueño, el trabajo o los espacios en familia. Así lo advierte Julián Andrés Sucerquia Quintero, médico psiquiatra y docente del Departamento de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), adscrito también al Hospital Universitario Nacional de Colombia (HUN).

Según el especialista, la clave para identificar un uso problemático no está en la cantidad de horas frente a la pantalla, sino en sí esa práctica comienza a desplazar actividades esenciales como estudiar, trabajar, dormir o compartir en persona con otras personas. Cuando eso ocurre, y además la persona experimenta malestar al no poder revisar sus redes, empiezan a configurarse las condiciones de una dependencia.

¿Qué es el «scrolling» y por qué resulta tan difícil de controlar?

El término scrolling proviene de la expresión en inglés scroll down, que hace referencia al desplazamiento continuo con el que se recorren contenidos en redes sociales y otras plataformas digitales. El problema, según Sucerquia, no es el gesto en sí mismo, sino la dificultad para detenerlo una vez la persona empieza a buscar nuevos videos, fotografías o publicaciones.

El especialista identifica dos elementos centrales para hablar de un uso problemático: que el tiempo dedicado a esta conducta interfiera con el funcionamiento cotidiano de la persona, y que la imposibilidad de realizarla genere un malestar emocional que, a su vez, refuerce la necesidad de volver a conectarse.

¿Por qué el cerebro pide «más» cuando se usan redes sociales?

Gran parte de la explicación está en el sistema de recompensa cerebral, un conjunto de estructuras que refuerzan comportamientos asociados con experiencias placenteras. Cuando una publicación recibe reacciones positivas de forma casi inmediata, se activa la liberación de dopamina, neurotransmisor vinculado a los circuitos de motivación y recompensa, lo que incentiva que la persona repita la conducta.

A ese mecanismo se suma el papel de los algoritmos de las plataformas, que identifican los temas de mayor interés para cada usuario (mascotas, viajes, deportes u otros) y le ofrecen contenido similar de manera constante, lo que prolonga el tiempo de permanencia en la aplicación.

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¿Qué efectos tiene esta conducta en el sueño y la vida diaria?

Uno de los hallazgos más frecuentes en la consulta del especialista tiene que ver con los hábitos de sueño: pacientes que permanecen frente a la pantalla del celular durante horas antes de dormir, pese a ser personas funcionales en otros aspectos de su vida. También menciona situaciones cotidianas, como personas que no pueden prescindir del teléfono ni siquiera en el baño, o familias que comparten mesa mientras cada integrante mira su propio dispositivo.

El docente advierte además que la exposición constante a estímulos breves puede afectar la capacidad de concentración en actividades que requieren atención sostenida, como leer, estudiar o trabajar. A esto se suma un posible impacto en la autoestima, cuando la validación de la propia imagen depende de la aprobación que generan las publicaciones en redes.

¿Qué grupos de población son más vulnerables?

El uso problemático de las plataformas digitales puede presentarse a cualquier edad, aunque con particularidades según la etapa de vida. En la infancia, las pautas de crianza y los límites en el tiempo de pantalla que establezcan los adultos resultan determinantes. En la adolescencia, la necesidad de pertenecer a un grupo y la búsqueda de aceptación social pueden llevar a que las redes se conviertan en un refugio.

En adultos y adultos mayores, la percepción de soledad y la disminución del contacto directo con familiares y amigos también se asocian con un mayor uso de estas plataformas. El especialista precisa que el objetivo no es eliminar el celular o las redes sociales, sino evitar que reemplacen actividades esenciales para el bienestar.

¿Qué medidas recomienda el especialista para regular el uso del celular?

Sucerquia sugiere, como primer paso, revisar el registro de tiempo de pantalla que ofrecen la mayoría de los teléfonos, con el fin de contrastar la percepción personal con el uso real. A partir de ahí, recomienda establecer horarios específicos para revisar redes sociales, restringir las notificaciones durante la noche y mantener el celular alejado durante el estudio o el trabajo.

El especialista plantea como principio general que las redes sociales no deberían restarle tiempo al sueño, la alimentación, el estudio, el trabajo ni al encuentro presencial con otras personas. Cuando la persona ya no logra regular por sí misma la necesidad de responder a cada notificación, señala que existen intervenciones psicológicas (principalmente terapia cognitivo-conductual) que han mostrado utilidad para modificar estos patrones de comportamiento.

En Colombia, cada vez más personas reconocen que pasan horas revisando el celular sin proponérselo,
al punto de sacrificar el sueño,
el trabajo o los espacios en familia.

FUENTES:UNAL Medios