La expansión de la Inteligencia Artificial (IA) ya comienza a modificar el panorama laboral de las principales ciudades colombianas. Un nuevo análisis de la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales (Asocapitales) encontró que el 48,1 % de las personas ocupadas en las 23 principales ciudades y áreas metropolitanas del país trabaja actualmente en actividades con alta exposición a esta tecnología.
El dato forma parte del informe técnico de alerta temprana Inteligencia artificial, adaptabilidad y reconversión laboral, presentado durante el Encuentro de Alcaldes de la Red de Ciudades del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), cuya primera ciudad anfitriona fue Bogotá.
La investigación busca anticipar cuáles ocupaciones podrían experimentar mayores transformaciones y qué deberían hacer las ciudades para preparar a trabajadores, empresas e instituciones frente a un mercado laboral que comienza a cambiar.
La exposición, aclara el estudio, no significa que millones de empleos vayan a desaparecer, pero sí evidencia que una proporción considerable de las funciones que hoy desempeñan los trabajadores podría modificarse con la incorporación de herramientas basadas en inteligencia artificial.
Más de tres millones de trabajadores requerirían especial atención
Dentro de la población analizada, cerca de 2,76 millones de personas, equivalentes al 22 % de los ocupados, desempeñan actividades en las que la inteligencia artificial podría convertirse en una herramienta complementaria para aumentar la productividad y fortalecer sus funciones.
La situación es diferente para otros 3,27 millones de trabajadores, correspondientes al 26,1 %, cuyas ocupaciones presentan simultáneamente una alta exposición a la inteligencia artificial y una baja capacidad de complementariedad con esta tecnología.
Este segundo grupo aparece como la población que requeriría mayor atención mediante programas de actualización de competencias, adaptación tecnológica y, en determinados casos, reconversión hacia nuevas funciones u ocupaciones.
El informe advierte que los primeros efectos podrían sentirse principalmente en el empleo formal urbano.
Entre las actividades señaladas se encuentran las labores administrativas, atención al cliente, servicios BPO, contabilidad, servicios financieros, revisión documental, producción básica de contenidos y programación en niveles iniciales.
También se advierte una exposición particular entre mujeres y jóvenes, debido a su participación en varias de estas actividades y en empleos utilizados tradicionalmente como puerta de entrada al mercado laboral.
Bogotá registra la mayor proporción entre las ciudades analizadas
La medición territorial permite observar diferencias importantes entre ciudades.
Bogotá presenta la mayor proporción de trabajadores ubicados en ocupaciones con alta exposición y baja complementariedad frente a la inteligencia artificial, con un 28,7 %.
Le siguen Manizales y su área metropolitana, con el 27,9 %, y Cali y su área metropolitana, con el 26,6 %.
El promedio de las 23 ciudades y áreas metropolitanas incluidas en esta medición alcanza el 26,1 %.
Durante la presentación del informe, el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán Pachón, aseguró que las ciudades deben comenzar a prepararse para los cambios que puede generar esta tecnología.
“En Bogotá somos muy conscientes de este reto y de esta oportunidad. Queremos liderar esta conversación y la implementación de herramientas de inteligencia artificial para avanzar hacia una ciudad que aproveche esta tecnología para prestar mejores servicios a los ciudadanos”, afirmó.
El mandatario también sostuvo que la inteligencia artificial puede transformar la relación entre la ciudadanía y las instituciones públicas, especialmente en la prestación y acceso a servicios.
La preocupación también alcanza a los recién graduados
La transformación no solamente involucra a quienes actualmente tienen empleo.
El estudio encontró que el 43,5 % de los graduados de educación superior de 2024 en las 32 capitales del país, equivalente a 199.447 personas, terminó programas pertenecientes a campos asociados con alta exposición y baja complementariedad frente a la inteligencia artificial.
La cifra abre un interrogante adicional sobre la preparación de las universidades, los programas técnicos y tecnológicos y los propios estudiantes frente a ocupaciones cuyas tareas podrían modificarse rápidamente durante los próximos años.
Esto implicaría revisar no solamente qué carreras se ofrecen, sino también las habilidades digitales, analíticas, creativas y tecnológicas con las que los nuevos profesionales están llegando al mercado laboral.
Bogotá pasa de medir el fenómeno a preparar respuestas
El enfoque adelantado en la capital colombiana ha recibido atención de organizaciones internacionales que trabajan con gobiernos urbanos en procesos de modernización y transformación digital.
Oliver Wise, del Bloomberg Center for Government Excellence de Johns Hopkins University, destacó que Bogotá está llevando la discusión hacia medidas concretas.
“Bogotá está pasando del análisis a una estrategia práctica: medir cómo está cambiando el trabajo, ayudar a los trabajadores a desarrollar las capacidades necesarias para utilizar la IA y acompañar las transiciones en aquellos empleos que probablemente se verán más afectados”, afirmó.
La discusión, por lo tanto, deja de concentrarse exclusivamente en cuánto puede hacer una herramienta tecnológica y se traslada hacia una pregunta mucho más cercana a millones de familias: cómo conservar la empleabilidad en un mercado donde muchas tareas comenzarán a ejecutarse de manera diferente.
Adaptarse o cambiar de ocupación: las dos rutas planteadas
Asocapitales plantea que la respuesta de las ciudades debe avanzar simultáneamente por dos caminos.

El primero es la adaptabilidad laboral, entendida como una formación amplia que permita a los trabajadores incorporar herramientas de inteligencia artificial a sus actividades, elevar su productividad y continuar desempeñándose dentro de sus ocupaciones.
El segundo corresponde a la reconversión laboral, dirigida a quienes eventualmente necesiten trasladarse hacia nuevas funciones o sectores.
Para estos trabajadores se proponen rutas focalizadas de formación que podrían durar entre tres y 18 meses, preferiblemente articuladas con vacantes reales y necesidades concretas del sector productivo.
La diferencia resulta fundamental: no todos los empleos expuestos necesitan ser reemplazados ni todos los trabajadores requieren cambiar de oficio. En muchos casos, el desafío consistirá en aprender a utilizar la tecnología antes de que las nuevas dinámicas laborales amplíen las brechas entre quienes dominan estas herramientas y quienes permanecen al margen de ellas.
Las ciudades tendrían entre 24 y 36 meses para prepararse
Uno de los planteamientos más relevantes del documento es el tiempo disponible para reaccionar.
Según el informe, las ciudades colombianas cuentan con una ventana estimada de entre 24 y 36 meses para estructurar sistemas capaces de responder a las transformaciones laborales relacionadas con la inteligencia artificial.
Durante el primer año, cada capital debería identificar cuáles sectores, actividades y grupos de trabajadores enfrentan mayor exposición mediante la construcción de mapas locales de riesgo laboral.
También deberían establecer acuerdos con empresas y sectores productivos y comenzar los primeros programas de formación relacionados con inteligencia artificial, actualización de competencias y nuevas habilidades laborales.
La intención es anticiparse a posibles desplazamientos de trabajadores en lugar de reaccionar cuando los cambios tecnológicos ya hayan afectado determinadas ocupaciones.
Asocapitales pide una política nacional frente a la reconversión laboral
El documento también plantea varias solicitudes al Gobierno Nacional y al Congreso.
Entre ellas aparece la creación de un Sistema Nacional de Adaptabilidad, Anticipación y Reconversión Laboral frente a la Inteligencia Artificial, acompañado de un componente territorial dentro de la política nacional relacionada con esta tecnología.
Asocapitales propone además garantizar una medición permanente del mercado laboral, particularmente en nueve capitales que actualmente no cuentan con información suficiente para realizar análisis detallados.
La propuesta incluye igualmente la creación de un fondo competitivo de reconversión laboral territorial, la financiación de programas piloto durante 2027 y 2028 y la incorporación de este enfoque dentro del próximo Plan Nacional de Desarrollo.
Otra de las recomendaciones consiste en generar incentivos para las empresas que capaciten o reconviertan a sus trabajadores antes de optar por su desvinculación.
También se plantea desarrollar un sistema interoperable de información que permita conectar habilidades de los trabajadores, perfiles laborales, vacantes disponibles y posibles trayectorias de formación.
Alcaldías podrían comenzar sin esperar nuevas reformas
Aunque varias de las propuestas requieren decisiones nacionales, el documento sostiene que las administraciones locales tienen margen para actuar desde ahora.
Entre las alternativas aparecen la creación o fortalecimiento de observatorios locales de empleo e inteligencia artificial, las alianzas con el SENA y las universidades, el trabajo conjunto con empresas y gremios y la capacitación de los propios funcionarios públicos.
El director general de Asocapitales, Andrés Santamaría Garrido, insistió en que las cifras de exposición no deben interpretarse automáticamente como una proyección de desempleo.
“La exposición a la inteligencia artificial no significa pérdida de trabajo, sino que un porcentaje de estos empleos tiene un grado de impacto frente a esta tecnología”, explicó.
Agregó que el informe pretende identificar oportunidades para elevar la eficiencia y preparar tanto a servidores públicos como a ciudadanos ante las nuevas capacidades que comenzará a exigir el mercado laboral.
La inteligencia artificial obliga a mirar más allá de la desaparición de empleos
La investigación realiza una caracterización de las 32 ciudades capitales y utiliza, para su matriz cuantitativa de exposición y complementariedad laboral, información de la Gran Encuesta Integrada de Hogares del DANE correspondiente al periodo 2021-2025 para 23 ciudades y áreas metropolitanas.
Más que anticipar una desaparición masiva de puestos de trabajo, las cifras plantean un escenario en el que millones de funciones podrían transformarse y exigir nuevas competencias.
El desafío para Colombia estará en determinar qué tan rápido pueden reaccionar las instituciones educativas, las empresas y las administraciones públicas.
La advertencia central del documento es que la inteligencia artificial no solamente está cambiando las herramientas con las que se trabaja: también está modificando las habilidades que permitirán conservar, transformar o encontrar un empleo durante los próximos años.

Las ciudades tienen una ventana de entre 24 y 36 meses para organizar programas de adaptación, formación y reconversión laboral frente a la IA.













