Zipaquirá avanza con una nueva red pluvial para prevenir inundaciones en la calle cuarta y sectores aledaños

Una obra de más de 1.200 metros busca mejorar el drenaje de aguas lluvias y disminuir los represamientos que durante años han afectado varios barrios de la ciudad.

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Imagen de referencia. Infografía técnica que muestra el recorrido del nuevo colector pluvial construido sobre la calle cuarta, entre la carrera 27 (sector El Triángulo) y la glorieta de la carrera 36, infraestructura destinada a mejorar la evacuación de aguas lluvias y reducir los riesgos de inundación en Zipaquirá.
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Las fuertes lluvias registradas durante los últimos años, sumadas al envejecimiento de la infraestructura urbana, llevaron a la ejecución de una de las intervenciones más importantes en materia de drenaje pluvial en Zipaquirá. La ciudad avanza en la puesta en funcionamiento de un nuevo colector diseñado para aumentar la capacidad de evacuación de aguas lluvias en sectores que históricamente han presentado represamientos e inundaciones durante las temporadas de precipitaciones intensas.

La iniciativa fue explicada por el gerente de Empresas Públicas de Zipaquirá, Francisco Javier León Quintana, quien señaló que el crecimiento urbano, las transformaciones climáticas y la antigüedad de las redes existentes han generado una presión cada vez mayor sobre los sistemas de drenaje construidos hace varias décadas.

De acuerdo con el gerente, una parte considerable de las aguas lluvias que descienden desde el centro de la ciudad y barrios como San Pablo, Algarra III, Julio Caro, La Toscana y Las Villas converge hacia la calle cuarta, donde se presentan acumulaciones que afectan la movilidad, generan riesgos para peatones y conductores y ocasionan dificultades en diferentes puntos del corredor vial.

Redes antiguas y lluvias más intensas aumentaron la presión sobre el sistema

Las actuales condiciones climáticas han modificado el comportamiento de las lluvias en distintas regiones del país, incluyendo la Sabana de Bogotá. Episodios de precipitaciones más fuertes y concentradas en periodos cortos de tiempo han puesto a prueba la capacidad de la infraestructura urbana.

Según explicó León Quintana, a través de un vídeo informativo en redes sociales de EPZ, la tubería existente en este sector ya no cuenta con la capacidad suficiente para transportar los caudales que se generan durante los eventos de lluvia más intensos. Como consecuencia, el sistema alcanza rápidamente su límite operativo y el agua termina emergiendo por rejillas, sumideros y otros puntos de evacuación.

Esta situación ha sido una de las principales causas de los encharcamientos recurrentes que se registran en la calle cuarta y en sectores cercanos, especialmente durante las temporadas de mayores precipitaciones.

Un nuevo colector independiente para las aguas lluvias

Con el propósito de atender esta problemática se desarrolla un nuevo colector pluvial independiente, una infraestructura concebida exclusivamente para transportar aguas lluvias sin mezclarlas con las aguas residuales.

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Imagen de referencia del nuevo colector pluvial instalado a un costado de la calle cuarta de Zipaquirá. La infraestructura forma parte del sistema diseñado para conducir las aguas lluvias de manera independiente, aumentar la capacidad de drenaje y reducir el riesgo de inundaciones en este importante corredor vial.

La separación de ambos sistemas representa una mejora significativa desde el punto de vista técnico y ambiental, ya que permite optimizar el funcionamiento de las redes sanitarias y facilita un manejo más eficiente de los caudales generados por las precipitaciones.

El proyecto contempla la instalación de más de 1.200 metros de tubería especializada, con diámetros que oscilan entre las 60 y las 80 pulgadas, dimensiones que permiten incrementar considerablemente la capacidad hidráulica del sistema y responder de mejor manera a los eventos de lluvia de gran magnitud.

El recorrido de la nueva infraestructura

El sistema inicia en el sector de la carrera 27, conocido como El Triángulo, uno de los puntos estratégicos para la captación de aguas provenientes de zonas altas de la ciudad.

Desde allí, la nueva red avanza por la calle cuarta, atravesando sectores residenciales y corredores urbanos que históricamente han experimentado dificultades relacionadas con el drenaje superficial.

La infraestructura se extiende hasta la glorieta de la carrera 36, punto donde alcanza su máxima capacidad de conducción y desde donde continúa el proceso de evacuación controlada de las aguas lluvias.

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Las características técnicas del proyecto fueron diseñadas para responder a las necesidades actuales de la ciudad y ofrecer una solución de largo plazo frente a los desafíos asociados con el manejo de aguas pluviales.

Conducción controlada hacia la quebrada El Amoladero

Uno de los aspectos más relevantes de la obra es el destino final de las aguas lluvias captadas por el nuevo sistema.

Según explicó Empresas Públicas de Zipaquirá, el caudal será conducido de manera controlada hasta la quebrada El Amoladero, afluente del río Bogotá, garantizando una descarga organizada y reduciendo el riesgo de acumulaciones en la zona urbana.

Paralelamente, las aguas residuales continuarán siendo transportadas por la red sanitaria hasta la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR), manteniendo completamente separados ambos sistemas y evitando sobrecargas innecesarias en la infraestructura de saneamiento.

Una respuesta a los desafíos urbanos y climáticos

La construcción de esta nueva red pluvial forma parte de las estrategias implementadas para fortalecer la capacidad de adaptación de Zipaquirá frente a fenómenos asociados al cambio climático y al crecimiento de la ciudad.

La obra contribuirá a disminuir los puntos críticos de inundación, mejore la movilidad durante las jornadas de lluvia y permita un manejo más eficiente de los recursos hídricos urbanos.

Con la entrada en operación de este colector, la ciudad incorpora una infraestructura destinada a responder a las nuevas dinámicas climáticas y a mejorar las condiciones de seguridad y bienestar para miles de habitantes que diariamente transitan por uno de los corredores más importantes del municipio.

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lluvias de las aguas residuales, una intervención que busca optimizar el sistema de drenaje urbano, reducir el riesgo de inundaciones y mejorar la movilidad durante las temporadas de lluvia.

El sistema conectará las aguas lluvias con la quebrada
El Amoladero mediante una conducción controlada y planificada.