La Alcaldía de Sopó dio marcha atrás a una de las medidas más controvertidas en materia de movilidad en el municipio: la restricción al tránsito de vehículos de carga pesada en el sector de Briceño.
A través del Decreto 035 de 2026, la Administración Municipal de la alcaldesa Alba Fabiola Muñoz Rodríguez, decidió derogar en su totalidad el Decreto 021, una iniciativa que había sido implementada como plan piloto para reorganizar el tráfico, pero que terminó generando inconformidad entre transportadores, comerciantes y actores del transporte público.
Una medida que no logró los resultados esperados
El plan piloto, que estuvo vigente entre el 1 y el 30 de abril de 2026, buscaba restringir el paso de camiones de gran tonelaje por corredores específicos de Briceño, con el objetivo de mejorar la movilidad, reducir riesgos viales y recuperar el espacio público. Sin embargo, tras dos semanas de implementación y múltiples mesas técnicas, la evaluación institucional concluyó que la medida no produjo mejoras sustanciales en los puntos críticos que motivaron su adopción.
Los análisis adelantados por la Secretaría de Gobierno y el organismo de tránsito evidenciaron que el flujo vehicular, el orden en las vías y las condiciones de seguridad no mostraron avances significativos, lo que debilitó el sustento operativo del piloto.
Presión de gremios y concertación obligaron a replantear la decisión
El giro en la política de movilidad no se produjo de manera unilateral. Durante las mesas de trabajo realizadas los días 13 y 15 de abril, representantes del gremio de transporte de carga, comerciantes y operadores del transporte público expresaron su rechazo a la medida, argumentando afectaciones económicas, logísticas y operativas.
Ante este escenario, la Administración abrió espacios de concertación que derivaron en compromisos concretos por parte de los distintos sectores. Entre ellos, el cumplimiento estricto de las normas de tránsito, la reducción de velocidad, la eliminación de maniobras peligrosas, la regulación del estacionamiento indebido y la corresponsabilidad en el uso del espacio público.
Este ejercicio de diálogo terminó inclinando la balanza hacia la derogatoria del decreto, en un intento por construir soluciones conjuntas y evitar impactos desproporcionados sobre la actividad económica del sector.
Compromisos para evitar el colapso vial sin restricciones generalizadas
Como parte del acuerdo, los actores involucrados asumieron una serie de responsabilidades orientadas a mejorar la movilidad sin recurrir a prohibiciones amplias. Entre los compromisos más relevantes se destacan:
- Control de velocidad y respeto por normas de tránsito.
- Reducción de vehículos de paso innecesarios en la zona.
- Apoyo del comercio en la organización del espacio público.
- Fortalecimiento de operativos de control y campañas pedagógicas.
- Coordinación interinstitucional para seguimiento permanente.
Estas acciones buscan atacar el problema desde la autorregulación y la corresponsabilidad, en lugar de imponer restricciones rígidas que, según los sectores involucrados, no estaban resolviendo el problema de fondo.
Movilidad en Sopó: un problema sin solución simple
La decisión de derogar el decreto evidencia la complejidad del manejo del tráfico en corredores estratégicos como Briceño, donde confluyen transporte de carga, movilidad local y actividades comerciales.
Aunque el plan piloto fue concebido como una alternativa técnica, su implementación mostró las tensiones existentes entre regulación estatal y dinámica económica, obligando a replantear el enfoque.
La Administración Municipal ahora enfrenta el reto de encontrar mecanismos sostenibles que permitan mejorar la movilidad sin afectar de manera desproporcionada a los sectores productivos.
Lo que viene: seguimiento y nuevas decisiones en movilidad
El Decreto 035 no solo elimina la restricción, sino que abre la puerta a una nueva etapa de seguimiento, evaluación y concertación. Las autoridades anunciaron que continuarán las mesas de trabajo y el monitoreo de la situación en Briceño, con el objetivo de diseñar medidas más efectivas y equilibradas.
Mientras tanto, el comportamiento de transportadores, comerciantes y ciudadanos será determinante para evitar que la problemática escale nuevamente.
En síntesis, Sopó desmonta una restricción que no logró reorganizar el tráfico y apuesta por acuerdos con los sectores involucrados. La movilidad en Briceño entra ahora en una fase de corresponsabilidad, donde el cumplimiento de compromisos será la prueba definitiva para evitar nuevas intervenciones más radicales.
La nueva estrategia apuesta por acuerdos y
corresponsabilidad en lugar de restricciones generales.













