En las últimas 48 horas, Cundinamarca atraviesa un episodio crítico por el aumento sostenido de lluvias, que ha desencadenado afectaciones severas en distintos municipios. La provincia del Sumapaz concentra el mayor nivel de impacto, con Granada y Silvania como focos principales de la emergencia, donde ya se reportan pérdidas agrícolas, daños en infraestructura y decenas de familias damnificadas.
El fenómeno climático no solo ha alterado la dinámica rural y urbana, sino que también ha puesto bajo presión la capacidad de respuesta local, obligando a la activación de protocolos de atención y monitoreo permanente en varias zonas del departamento.
Silvania en alerta: desbordamientos arrasan cultivos y bloquean accesos rurales
El municipio de Silvania enfrenta uno de los escenarios más complejos. En la vereda Subia, sector Las Delicias, el desbordamiento de fuentes hídricas —especialmente de la quebrada Aguapanela— ha provocado arrastre de material, deterioro de vías y restricciones en la movilidad.
Más de 50 cultivadores reportan pérdidas en sus cosechas, afectando directamente la economía campesina. A esto se suman daños en viviendas, lo que incrementa la vulnerabilidad de las familias que dependen de la producción agrícola para su sustento diario. El aislamiento parcial de algunas zonas dificulta la llegada de ayudas y agrava la situación en terreno.
Granada bajo el agua: familias afectadas y comercio impactado
En Granada, las inundaciones han golpeado sectores como San Raimundo, La 22 y el casco urbano. Al menos 40 familias resultaron afectadas por el ingreso de agua a sus viviendas, mientras que locales comerciales y cultivos también registran daños.
El impacto económico comienza a evidenciarse en la interrupción de actividades productivas y en las pérdidas materiales, lo que genera preocupación entre los habitantes y autoridades locales frente a la posibilidad de que las lluvias continúen en los próximos días.
Emergencias simultáneas y respuesta institucional en marcha
A la situación en Sumapaz se suman reportes de emergencias en San Antonio del Tequendama, Paratebueno y Quipile, donde las autoridades mantienen vigilancia constante ante posibles crecientes súbitas, deslizamientos y nuevas inundaciones.
La Unidad Departamental de Gestión del Riesgo (UDGR) adelanta acompañamiento en los territorios donde la capacidad de respuesta ha sido superada, en articulación con Bomberos, Defensa Civil y demás organismos de socorro. Las acciones se concentran en la atención a las familias afectadas, evaluación de daños y estabilización de las zonas comprometidas.
Este episodio de lluvias intensas expone nuevamente la alta vulnerabilidad de varias regiones frente a fenómenos climáticos extremos. La reiteración de estos eventos refuerza la urgencia de fortalecer las estrategias de prevención, mejorar la infraestructura de drenaje y consolidar planes de adaptación que permitan reducir el impacto sobre comunidades rurales y urbanas en Cundinamarca.
Organismos de socorro intensifican presencia ante
posibles emergencias adicionales.













