Desde la vereda Verganzo, en Tocancipá (Cundinamarca), una banda sinfónica juvenil se prepara para dar un paso poco común: competir en un escenario internacional junto a agrupaciones profesionales. El grupo, conformado por 67 integrantes entre estudiantes y formadores, fue aceptado en la categoría mayores internacional del Festival de Bandas en República Dominicana, programado entre el 28 de abril y el 4 de mayo de 2026.
El reto no es menor. La categoría en la que participarán reúne a universidades y bandas de alto nivel de países como Estados Unidos y República Dominicana. Para estos jóvenes, de entre 11 y 18 años, el proceso implica no solo preparación musical intensiva, sino también la búsqueda de recursos que les permitan concretar el viaje.
¿Cómo nació la banda sinfónica de Verganzo?
El proyecto comenzó en 2016 con un propósito claro: llevar la formación musical a zonas rurales del municipio. Las primeras clases se dictaron en la Institución Educativa Antonia Santos, donde niños y jóvenes de la vereda empezaron a acercarse a los instrumentos y al trabajo colectivo.
Con el paso de los años, la banda se consolidó en el circuito regional, con participaciones destacadas en encuentros y concursos en municipios como Paipa, La Vega, Viterbo y Tibacuy. Ese recorrido permitió fortalecer su nivel y abrir la puerta a escenarios más exigentes.
¿Cómo lograron clasificar a un festival internacional?
La oportunidad surgió a partir de un proceso de audiciones enviadas por su director, Maicol González. A través de registros audiovisuales, la banda presentó su trabajo ante la organización del festival, que finalmente la seleccionó para competir en una de las categorías más exigentes.
Esta aceptación no solo valida el proceso formativo de la agrupación, sino que también la ubica en un nivel competitivo frente a agrupaciones con trayectoria profesional.
Desde su clasificación, la banda adelanta jornadas continuas de ensayo para ajustar su repertorio. A esto se suma el trabajo organizativo liderado por la asociación de padres de familia, que ha garantizado, entre otros aspectos, la dotación de uniformes para todos los integrantes.
En paralelo, la agrupación alista dos conciertos previos al viaje: uno en la Casa de la Cultura de Tocancipá y otro en el municipio de Útica. Estos espacios servirán tanto como preparación escénica como para recaudar recursos.
¿Cómo están financiando el viaje los estudiantes?
El principal desafío es económico. Las familias han impulsado rifas, ventas de alimentos y bazares con el fin de cubrir los costos del desplazamiento internacional. Además, se habilitó un canal de aportes, para quienes deseen apoyar la iniciativa pueden comunicarse al (+57) 312 595 4520.
La administración municipal también ha brindado respaldo con recursos y apoyo logístico, en un esfuerzo conjunto que busca garantizar la participación de todos los integrantes, especialmente de quienes enfrentan mayores dificultades económicas.
Más allá de la competencia, el evento incluye clases magistrales en distintos instrumentos, dirigidas por músicos de trayectoria internacional. Estas actividades ofrecen a los estudiantes una experiencia formativa que complementa su proceso académico y artístico.
La participación en este tipo de escenarios también
fortalece habilidades como la disciplina, el trabajo en equipo y la proyección cultural, aspectos que han sido parte central del desarrollo de la banda desde su creación.













