La primera ofensiva del año contra el narcotráfico tuvo como escenario el municipio de Silvania, en Cundinamarca, donde una operación articulada permitió detectar y decomisar 300 kilogramos de cocaína que eran transportados cuidadosamente ocultos entre cargamentos de madera.
La maniobra criminal, diseñada para burlar los controles, terminó desmantelada gracias a un trabajo meticuloso de inteligencia policial y verificación operativa.
Inteligencia coordinada permitió ubicar el cargamento oculto de 300 kilos de cocaína
El procedimiento fue liderado por la Policía Nacional mediante la Dirección de Antinarcóticos (DIRAN), con apoyo directo del Sistema Integrado de Información Policial (SIPOL) y de la Seccional de Investigación Criminal (SIJIN). La intervención dejó una captura, la inmovilización del vehículo de carga pesada y la apertura de nuevas líneas investigativas sobre la estructura criminal que intentaba mover el cargamento por el corredor Cali–Villavicencio, una ruta estratégica utilizada por redes ilegales para abastecer mercados internos.
De acuerdo con información oficial, la identificación del camión se logró en medio de un plan especial de inspección y verificación en parqueaderos, diseñado para anticipar movimientos sospechosos.
Las labores de inteligencia cruzaron patrones de transporte, señales logísticas y comportamientos atípicos, lo que permitió a los uniformados ubicar la carga ilícita escondida entre madera procesada.
Impacto financiero y prevención de miles de dosis en el mercado
El decomiso tiene un valor estimado superior a los 1.239 millones de pesos, cifra que refleja la magnitud económica del golpe para la organización que pretendía mover el cargamento.
Más allá del impacto financiero, la operación impidió que aproximadamente 750.000 dosis llegaran al mercado nacional, evitando que miles de jóvenes y adultos quedaran expuestos a dinámicas criminales que afectan comunidades completas.
Este procedimiento se suma a las estrategias que las autoridades fortalecen para frenar el avance del narcotráfico en corredores viales críticos y reafirma la capacidad operativa del país para anticipar movimientos, desarticular cadenas logísticas criminales y proteger a la ciudadanía.

El cargamento salió de la ruta Cali–Villavicencio. La droga estaba escondida entre madera procesada.












