La relación diplomática entre Colombia y los Estados Unidos volvió a quedar bajo escrutinio internacional tras una comunicación oficial que elevó el tono del intercambio entre ambos gobiernos. El detonante fueron recientes declaraciones del presidente estadounidense Donald J. Trump, calificadas por Bogotá como irrespetuosas, estigmatizantes y contrarias a los principios que rigen el trato entre Estados soberanos.
Nota de protesta eleva el tono de la relación bilateral
La respuesta colombiana se materializó en una nota de protesta formal remitida desde Washington por el embajador Daniel García-Peña Jaramillo al secretario de Estado Marco Rubio, en representación del Gobierno Nacional. El documento, de carácter diplomático y lenguaje institucional firme, expresa el rechazo categórico del Estado Colombiano a los señalamientos dirigidos contra el presidente Gustavo Petro Urrego y, por extensión, contra la legitimidad democrática del país.
En la comunicación, Colombia deja constancia de su “más enérgica protesta” frente a los términos utilizados por el mandatario estadounidense, así como frente a las acusaciones lanzadas contra el jefe de Estado colombiano, elegido en 2022 mediante un proceso electoral libre, transparente y respaldado por un sistema institucional vigente.
Para el Gobierno nacional, las expresiones de Trump no solo desbordan el plano de la opinión política, sino que lesionan la dignidad del cargo presidencial y el respeto que merece una nación con trayectoria democrática consolidada.
Señalamientos de Trump y reacción institucional de Colombia
El texto diplomático cita de forma expresa una afirmación del presidente estadounidense en la que describe a Colombia como un país “gobernado por un hombre enfermo” y la vincula con la producción y venta de cocaína hacia los Estados Unidos.
Desde la perspectiva oficial colombiana, ese señalamiento resulta ofensivo para el pueblo colombiano, sus valores democráticos y la investidura presidencial, entendida como la representación plena de la autoridad y la unidad del Estado.
Resultados oficiales en la lucha contra el narcotráfico
Más allá del reproche político, la nota introduce un componente técnico y verificable. El Gobierno Colombiano subraya que el presidente de la República, en su condición de comandante en jefe de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional, ha conducido la lucha contra el narcotráfico y las organizaciones criminales transnacionales conforme al derecho interno y al derecho internacional, con resultados medibles y reconocidos por distintos socios.
Las cifras incluidas en el documento buscan sustentar esa afirmación. Entre el 7 de agosto de 2022 y el 30 de diciembre de 2025, las autoridades colombianas incautaron más de 2.512 toneladas de cocaína. Solo en 2025, se interceptaron cerca de 1.000 toneladas del alcaloide, lo que permitió impedir que miles de millones de dosis alcanzaran los mercados de consumo internacional.
El balance oficial también registra el desmantelamiento de más de 18.000 laboratorios dedicados al procesamiento de estupefacientes, la incautación de más de 12 millones de galones de precursores líquidos y de 10 millones de kilogramos de precursores sólidos. A ello se suma la neutralización de 13.971 personas vinculadas a organizaciones criminales transnacionales, cifras que el Gobierno presenta como evidencia de una política sostenida de control y persecución del narcotráfico.
Cooperación internacional, soberanía y mensaje final del Gobierno
La nota diplomática enfatiza que estos resultados no se han alcanzado de manera aislada. Por el contrario, han contado con el acompañamiento de socios internacionales, incluidos los Estados Unidos, en el marco de una cooperación bilateral prolongada en materia de seguridad y defensa. Sin embargo, el documento introduce una precisión sensible: conforme al ordenamiento jurídico colombiano y a las normas del derecho internacional, no se ha compartido ni se compartirá información de inteligencia relacionada con incidentes recientes que involucran embarcaciones en el mar Caribe y el océano Pacífico.
En el tramo final del texto, el Gobierno Colombiano eleva el mensaje político. Reitera su rechazo a cualquier amenaza que implique una eventual vulneración de la soberanía nacional y advierte que este tipo de expresiones no contribuyen al respeto mutuo ni al diálogo constructivo que debe prevalecer en las relaciones entre Estados.
La comunicación cierra con una posición inequívoca: Colombia exige respeto. Al mismo tiempo, reafirma su disposición a sostener un diálogo serio y constructivo con el presidente Trump, el Departamento de Estado y la Administración Estadounidense, sobre la base de la cooperación, la legalidad y el reconocimiento recíproco entre naciones soberanas.

Colombia calificó como irrespetuosas y estigmatizantes las declaraciones del presidente Donald J. Trump.















