EPZ moderniza las EBAR Barandillas y Pasoancho para mejorar el alcantarillado de Zipaquirá

La modernización y construcción de las Estaciones de Bombeo de Aguas Residuales (EBAR) benefician a cerca de 20.000 habitantes, mejoran la conducción de aguas residuales hacia la PTAR Zipa y reducen el riesgo de vertimientos.

10 min de lectura
Infografía del sistema de conducción de aguas residuales entre la EBAR Pasoancho, la EBAR Barandillas y la PTAR Zipa, infraestructura con la que Empresas Públicas de Zipaquirá (EPZ) fortalece el alcantarillado del municipio, mejora el transporte de aguas residuales y reduce el riesgo de vertimientos sobre las fuentes hídricas.
Agregue Extrategia Medios a sus medios preferidos en Google + Agregar Extrategia Medios en Google
- Publicidad -

Debajo de las calles de Zipaquirá funciona una infraestructura que pocas veces es visible, pero de la que dependen la salud pública, el saneamiento básico y la protección de las quebradas y ríos que atraviesan el municipio.

En ese sistema cumplen una función determinante la Estación de Bombeo de Aguas Residuales (EBAR) Barandillas, recientemente modernizada, y la nueva EBAR Pasoancho, construida para atender una zona que durante más de cuatro décadas convivió con redes antiguas, limitaciones hidráulicas y una cobertura sanitaria insuficiente.

Las dos intervenciones permiten recoger y conducir las aguas residuales hasta la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR Zipa), reducen el riesgo de vertimientos y amplían la capacidad del alcantarillado frente al crecimiento urbano y poblacional.

Los proyectos fueron desarrollados por la Administración Municipal, encabezada por el alcalde Fabián Rojas García, y Empresas Públicas de Zipaquirá (EPZ), bajo la gerencia de Francisco Javier León Quintana.

La infraestructura que mantiene las aguas residuales en movimiento

Las estaciones de bombeo son necesarias en los sectores donde la inclinación del terreno no permite que las aguas residuales avancen únicamente por gravedad.

Estas instalaciones reciben el caudal proveniente de viviendas, comercios y otras edificaciones, y posteriormente lo impulsan mediante equipos especializados hasta otro punto del sistema de alcantarillado o directamente hacia una planta de tratamiento.

Sin esta infraestructura, las aguas podrían acumularse, desbordarse o terminar en ríos y quebradas sin recibir el tratamiento correspondiente.

En Zipaquirá, las estaciones de Pasoancho y Barandillas hacen parte de una misma ruta sanitaria. Las aguas residuales de Pasoancho son impulsadas hasta Barandillas y, desde allí, continúan hacia la PTAR Zipa.

Barandillas modernizó una estación que operaba desde 2010

La EBAR Barandillas estaba en funcionamiento desde 2010. Sin embargo, el crecimiento urbanístico del sector aumentó progresivamente el volumen de aguas residuales que debía transportar.

La capacidad instalada comenzó a quedar limitada frente a las nuevas condiciones poblacionales y a la expansión de viviendas y construcciones.

La modernización incorporó equipos de bombeo con mayor capacidad, sistemas de control actualizados y herramientas destinadas a mejorar la seguridad y confiabilidad de la operación.

La renovación disminuye la posibilidad de interrupciones, mejora la continuidad del sistema de alcantarillado y permite transportar con mayor eficiencia las aguas residuales hacia la PTAR Zipa.

Más de 16.000 habitantes de Barandillas se benefician directamente con la intervención.

Menor riesgo de vertimientos sobre el río Susagua

Uno de los principales efectos ambientales de la modernización es la reducción del riesgo de descargas de aguas residuales sobre el río Susagua.

Cuando una estación de bombeo presenta fallas, opera por encima de su capacidad o no responde al volumen recibido, aumenta la posibilidad de desbordamientos y afectaciones sobre las fuentes hídricas cercanas.

La ampliación de la capacidad operativa de Barandillas permite responder con mayor seguridad a los caudales actuales y a los que podría generar el crecimiento futuro de la ciudad.

La intervención también fortalece uno de los puntos por los que deben pasar las aguas procedentes de Pasoancho antes de llegar a la planta de tratamiento.

Pasoancho cambió un sistema sanitario rezagado durante décadas

La situación de Pasoancho era distinta, aunque estaba conectada con el mismo problema de saneamiento.

Durante más de 40 años, el centro poblado funcionó con redes antiguas, capacidad hidráulica limitada y una cobertura que no avanzó al mismo ritmo que el número de habitantes.

Las deficiencias favorecieron durante años la llegada de aguas residuales al río Negro, afluente que posteriormente entrega sus aguas al río Bogotá.

La construcción de la nueva EBAR cambió el recorrido de esos vertimientos. Ahora, las aguas residuales generadas en el sector son recogidas e impulsadas hacia la estación de Barandillas para continuar posteriormente hasta la PTAR Zipa.

Allí deben ingresar al proceso de tratamiento antes de su disposición final.

Lea También:  Estas son las 17 estaciones que conectarán Bogotá con la Sabana a través del Tren de Zipaquirá

Redes sanitarias y aguas lluvias quedaron separadas

El proyecto de Pasoancho no se limitó a construir una estación de bombeo. También permitió separar el alcantarillado sanitario de las redes destinadas a recoger las aguas lluvias.

Cuando ambos caudales circulan por una misma red, las lluvias intensas pueden aumentar rápidamente el volumen transportado y sobrecargar las tuberías, pozos y estaciones.

La separación mejora el drenaje pluvial y evita que el agua de las precipitaciones ocupe la capacidad destinada al transporte de residuos líquidos domésticos.

Esta modificación permite que cada red cumpla una función específica y reduce la probabilidad de rebosamientos durante temporadas de alta precipitación.

Pasoancho proyecta su alcantarillado hasta 2044

La nueva estación beneficia a más de 3.780 habitantes del centro poblado y fue diseñada para responder al crecimiento previsto hasta 2044.

Según la información técnica del proyecto, la intervención permite alcanzar una cobertura del 100 % en alcantarillado sanitario en Pasoancho.

La proyección busca evitar que el sistema vuelva a quedar rezagado frente a nuevas viviendas, desarrollos urbanos o aumentos de población durante las próximas décadas.

También disminuye la descarga de aguas sin tratar sobre los ríos Negro y Bogotá, dos fuentes sometidas durante años a presiones derivadas de vertimientos domésticos, industriales y urbanos.

Cerca de 20.000 habitantes reciben un beneficio directo

La modernización de Barandillas y la construcción de Pasoancho tienen un alcance directo sobre cerca de 20.000 habitantes.

Más de 16.000 corresponden al área de influencia de Barandillas y más de 3.780 residen en Pasoancho.

Sin embargo, el efecto no se limita a esos dos sectores. Ambas estaciones están conectadas con la infraestructura general que conduce las aguas residuales de Zipaquirá hasta la PTAR.

El buen funcionamiento de cada punto mejora la capacidad del conjunto, disminuye riesgos sanitarios y ayuda a prevenir que las aguas contaminadas lleguen directamente a los ríos.

Un sistema conectado con la PTAR Zipa

El recorrido comienza en las redes locales de alcantarillado. Desde allí, las aguas residuales llegan a las estaciones de bombeo, son impulsadas entre diferentes sectores y finalmente ingresan a la PTAR Zipa.

La estación de Pasoancho recibe el caudal de ese centro poblado y lo dirige hacia Barandillas. Esta última continúa el bombeo hasta la infraestructura encargada del tratamiento.

La articulación entre las dos EBAR y la planta permite mantener el flujo, evitar acumulaciones y controlar el traslado de las aguas residuales.

Cada falla en esa cadena puede generar desbordamientos, contaminación, malos olores y riesgos para las comunidades cercanas. Por esa razón, el mantenimiento, la ampliación y la modernización de las estaciones forman parte de las obligaciones permanentes del saneamiento municipal.

Protección de los ríos Susagua, Negro y Bogotá

Las intervenciones tienen relación directa con tres cuerpos de agua: los ríos Susagua, Negro y Bogotá.

En Barandillas, la modernización reduce el riesgo de vertimientos sobre el Susagua. En Pasoancho, la nueva infraestructura disminuye las descargas que anteriormente podían alcanzar el río Negro y continuar hasta el Bogotá.

La protección ambiental depende de que las aguas residuales sean captadas, transportadas y tratadas antes de regresar al entorno natural.

Aunque las estaciones de bombeo no realizan por sí mismas el proceso completo de descontaminación, garantizan que los residuos líquidos puedan llegar hasta la planta encargada de tratarlos.

Obras bajo tierra con efectos sobre toda la ciudad

La infraestructura sanitaria suele pasar desapercibida porque la mayor parte de sus redes, tuberías y conexiones se encuentra bajo tierra.

Sin embargo, su funcionamiento influye directamente en la calidad de vida de los habitantes, la salubridad de los barrios y la conservación de las fuentes hídricas.

La EBAR Barandillas y la EBAR Pasoancho amplían la capacidad de Zipaquirá para atender el crecimiento urbano, disminuyen el riesgo de fallas operativas y fortalecen la conducción de las aguas residuales.

Son obras que no cambian el paisaje urbano de manera visible, pero sí modifican lo que ocurre debajo de las calles y evitan que miles de litros de aguas contaminadas terminen en los ríos del municipio sin tratamiento.


El proyecto permitió separar las redes sanitarias de las aguas lluvias, mejorar el drenaje y reducir el riesgo de sobrecargas.