Después de un sismo de magnitud considerable, es común que algunas personas sigan sintiendo balanceo o inestabilidad incluso cuando la tierra ya dejó de moverse. Este fenómeno, conocido en la literatura médica como mareo post-sismo o síndrome del terremoto fantasma, ha cobrado relevancia en 2026 en zonas expuestas a actividad sísmica, donde los reportes de mareo posterior a los temblores se repiten con frecuencia entre la población.
La sensación no responde a una alucinación ni a una lesión en el oído, sino a una reacción temporal del sistema nervioso, que necesita tiempo para recalibrarse luego de recibir señales de movimiento intensas y contradictorias. Especialistas en neurología y otorrinolaringología coinciden en que se trata de un cuadro transitorio y benigno, aunque puede generar molestia y ansiedad en quien lo experimenta.
¿Qué es exactamente el «sismo fantasma»?
El término hace referencia a la persistencia de una sensación de balanceo o desequilibrio una vez ha concluido el movimiento telúrico real. No implica daño estructural en el organismo, sino una sobreactivación pasajera del sistema nervioso central como respuesta a un evento de estrés agudo. Durante el sismo, el cerebro recibe información simultánea desde el oído interno, la vista y los músculos, y una vez cesa el temblor, ese proceso de ajuste no ocurre de manera inmediata, lo que prolonga la sensación de movimiento durante algunas horas o, en ciertos casos, varios días.
¿Por qué el cerebro sigue «sintiendo» el temblor?
El origen del fenómeno está en la forma en que el cuerpo procesa el equilibrio. El sistema vestibular, ubicado en el oído interno, trabaja en conjunto con la visión y la propiocepción —la percepción de la posición del cuerpo a través de músculos y articulaciones— para mantener la estabilidad. Durante un sismo intenso, estos tres sistemas envían al cerebro información masiva y en ocasiones contradictoria. Al mismo tiempo, el evento genera un pico de adrenalina que activa un estado de alerta defensiva. Esa hipervigilancia lleva al cerebro a interpretar estímulos mínimos, como el propio flujo sanguíneo, los latidos del corazón o pequeñas vibraciones del entorno, como si se tratara de un nuevo movimiento sísmico.
¿Qué órganos y sistemas del cuerpo se ven afectados?
El cuadro compromete principalmente tres componentes. El sistema vestibular puede generar sensación de balanceo, vértigo leve o la impresión de que el suelo no es firme al caminar. El sistema nervioso central, por su parte, mantiene un estado de monitoreo constante del entorno (mirar lámparas o cuadros en busca de movimiento) junto con ansiedad anticipatoria ante un posible nuevo sismo. Finalmente, existe un desajuste entre la referencia visual y la información que procesa el oído interno, lo que puede provocar mareo al cerrar los ojos o al fijar la vista en superficies amplias y vacías.
¿Cómo se puede controlar el mareo post-sismo?
Las recomendaciones de los especialistas se centran en técnicas que envían señales de seguridad al cerebro y reducen la activación del sistema nervioso.
- La primera es el anclaje visual: fijar la mirada en un objeto sólido y estable, como una pared o un mueble pesado, ayuda a que el cerebro identifique un punto de referencia fijo.
- La segunda es la respiración diafragmática, que consiste en inhalar profundamente por la nariz, inflando el abdomen, y exhalar lentamente por la boca, lo que disminuye de forma directa la activación del sistema nervioso simpático asociado a la ansiedad.
- También se recomienda evitar movimientos bruscos y, si la inestabilidad es intensa, sentarse o recostarse unos minutos en un espacio iluminado y tranquilo, con los ojos abiertos, sin realizar cambios repentinos de postura que puedan confundir aún más al sistema vestibular.
- Comprender que se trata de una reacción transitoria y normal del organismo ante un evento traumático es, según los especialistas, un factor que por sí mismo contribuye a acelerar la recuperación.
. Especialistas en neurología y otorrinolaringología coinciden en que se trata de un cuadro transitorio y benigno, aunque puede generar molestia y ansiedad en quien lo experimenta.













