Chía entrega copas menstruales a estudiantes con formación sobre salud y cuidado ambiental

Las primeras 50 unidades fueron recibidas por estudiantes de décimo y undécimo grado de la Institución Educativa José Joaquín Casas, después de talleres en los que también participaron hombres para cuestionar prejuicios y promover entornos escolares respetuosos. La estrategia busca ampliar el acceso a información confiable, reducir residuos y ofrecer una alternativa voluntaria que puede aliviar los gastos de las jóvenes y sus familias.

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La Alcaldía hizo entrega de las 50 Primeras copas menstruales a estudiantes de la Institución Educativa José Joaquín Casas, como parte de una estrategia de Chía que contempla formación en salud menstrual y la distribución progresiva de 250 unidades. Imagen de referencia. Tomada de https://depositphotos.com/es/home.html
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Una estrategia que combina educación menstrual, reducción de residuos y alivio para la economía familiar comenzó a desarrollarse en instituciones educativas de Chía. La iniciativa contempla la entrega progresiva de 250 copas menstruales, junto con jornadas de capacitación para favorecer su utilización informada y responsable.

El proyecto es liderado por la Secretaría de Medio Ambiente, en articulación con la Secretaría de Desarrollo Social y la gestora social del municipio. Su puesta en marcha se produjo después de dos años de gestión, periodo durante el cual se estructuró la propuesta y se adelantó la consecución de los dispositivos.

Más allá de distribuir un producto reutilizable, la estrategia busca ofrecer conocimientos sobre el ciclo menstrual, resolver inquietudes relacionadas con el cuerpo y facilitar conversaciones que durante años han estado condicionadas por prejuicios, vergüenza y desinformación.

Primeras 50 copas menstruales fueron entregadas en el colegio José Joaquín Casas

La fase inicial se desarrolló con estudiantes de décimo y undécimo grado de la Institución Educativa José Joaquín Casas. Antes de recibir los dispositivos, las participantes asistieron a un proceso pedagógico dividido en varias etapas.

La primera actividad reunió a estudiantes hombres y mujeres en un taller de sensibilización. El propósito fue aclarar conceptos, cuestionar creencias equivocadas y fomentar una actitud respetuosa frente a la menstruación, entendida como un proceso biológico que no debería convertirse en motivo de burlas, discriminación o exclusión.

Posteriormente, las jóvenes participaron en una jornada sobre anatomía, higiene y salud menstrual. Allí conocieron el funcionamiento de la copa, las recomendaciones para colocarla y retirarla, así como las medidas necesarias para limpiarla, conservarla y utilizarla correctamente.

Una vez concluida la capacitación, se entregaron las primeras 50 unidades. La distribución de los 200 dispositivos restantes se realizará de manera progresiva, de acuerdo con el desarrollo de la estrategia municipal.

Estudiantes hombres también participaron en la formación

La inclusión de los estudiantes hombres en la etapa de sensibilización buscó ampliar la conversación y promover la corresponsabilidad. La administración municipal considera que superar los estigmas asociados con la menstruación requiere involucrar a toda la comunidad educativa.

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Este enfoque pretende generar entornos escolares con mayor comprensión y respeto, en los que las estudiantes puedan hablar sobre su salud menstrual sin temor a señalamientos. También busca prevenir situaciones de incomodidad o acoso derivadas del desconocimiento.

Una alternativa reutilizable para reducir residuos

Las copas entregadas están elaboradas con silicona libre de bisfenol A, conocido como BPA. No obstante, su uso requiere seguir estrictamente las indicaciones sanitarias y las recomendaciones del fabricante, especialmente en materia de higiene, esterilización, manipulación y tiempo de permanencia.

Desde el componente ambiental, la iniciativa busca reducir el consumo de toallas higiénicas y tampones desechables. Estos productos generan residuos durante cada ciclo y algunos de sus componentes pueden tardar largos periodos en degradarse.

Una copa menstrual puede utilizarse durante varios años, aunque su duración depende de la calidad del producto, el estado del material, la forma de conservación y las instrucciones del fabricante. Esta posibilidad disminuye la cantidad de desechos producidos y reduce la necesidad de comprar artículos menstruales todos los meses.

Menos gastos y mayor autonomía para las jóvenes

La estrategia, según la Administración Municipal, también plantea una alternativa frente a los costos recurrentes que deben asumir las estudiantes y sus familias. Al tratarse de un dispositivo reutilizable, la copa puede representar un ahorro a mediano y largo plazo, siempre que se adapte a las condiciones y preferencias de cada usuaria.

Su entrega, sin embargo, no supone que todas las jóvenes deban utilizarla. La decisión debe ser libre, informada y acompañada por orientación adecuada, teniendo en cuenta las necesidades individuales y las recomendaciones de profesionales de la salud cuando corresponda.

Con esta primera fase, Chía desarrolla una propuesta que vincula educación, autonomía corporal, economía familiar y responsabilidad ambiental. El alcance de la iniciativa dependerá ahora de la continuidad de las jornadas pedagógicas, el acompañamiento a las estudiantes y la distribución de las 250 copas previstas.

El uso voluntario de estos dispositivos puede reducir residuos y aliviar los gastos recurrentes de las estudiantes y sus familias.

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