La conmemoración de los Mártires Zipaquireños recuperó este año una tradición artística que durante varios años estuvo ausente de la programación local: narrar, desde las artes escénicas, los hechos que rodearon la persecución y ejecución de hombres y mujeres durante la Reconquista española.
El pasado 3 de agosto, la Plaza de los Comuneros fue escenario de “Umbral”, una puesta en escena multidisciplinar escrita y dirigida por Alex Nieto, concebida para acercar al público a los acontecimientos de 1816 y fortalecer su conocimiento entre habitantes, visitantes y nuevas generaciones.
La producción nació por iniciativa de la Administración Municipal de Zipaquirá, que orienta el alcalde Fabián Rojas García, con la intención de recuperar una práctica que durante años acompañó la conmemoración de los mártires mediante representaciones teatrales vinculadas con la memoria de la ciudad.
Una tradición escénica regresó a la conmemoración del 3 de agosto
De acuerdo con Nieto, este tipo de representación había dejado de realizarse desde hacía aproximadamente 12 o 15 años. Su regreso permitió incorporar nuevamente el lenguaje artístico a una jornada que recuerda a quienes fueron perseguidos y ejecutados durante la Reconquista.
“Umbral” fue concebida como una propuesta interdisciplinaria en la que confluyen teatro, música, interpretación coral, recursos audiovisuales y herramientas tecnológicas. Algunos de sus componentes visuales también fueron desarrollados con apoyo de inteligencia artificial (IA).
La intención del montaje fue construir una experiencia capaz de enlazar pasado y presente, ofreciendo al espectador una aproximación emocional y narrativa a un periodo marcado por la persecución política, las condenas y los castigos impuestos por el régimen encabezado por Pablo Morillo.
La obra aborda la memoria de seis hombres relacionados con Zipaquirá y también incorpora referencias a mujeres que padecieron persecución y violencia durante aquellos años.
Agustín Zapata concentra buena parte del relato
Uno de los personajes centrales de “Umbral” es Agustín Zapata, figura estrechamente vinculada con la vida política de Zipaquirá y quien ejerció en dos oportunidades funciones equivalentes a las de alcalde.
Su oposición a la Corona española terminó en una condena por traición. Después de ser ejecutado, su cuerpo fue sometido a castigos posteriores y sus restos fueron expuestos en distintos puntos como mecanismo de intimidación y escarmiento contra la población.

A partir de ese episodio, la puesta en escena construye una lectura dramática que se aparta de una simple reconstrucción cronológica.
Zapata aparece simbólicamente detenido ante una puerta, acompañado por otros cinco hombres que se rebelaron contra la Corona española, en un espacio del que no logra salir, pero en el que tampoco desea permanecer. Desde ese umbral, el personaje reconstruye fragmentos de sus pensamientos, convicciones y decisiones, mientras recorre los acontecimientos que antecedieron su ejecución.
La narración se desplaza entre distintos momentos hasta conducirlo a aceptar su destino y pedir que la historia le permita finalmente descansar.
Teatro y memoria para explicar 1816 a nuevas generaciones
La propuesta buscó evitar que la conmemoración se redujera a una sucesión de nombres y fechas. Su propósito fue acercar al público a las personas detrás de los acontecimientos y explicar las circunstancias que rodearon sus decisiones, persecuciones y condenas.
Para el director de la obra, las artes escénicas permiten establecer una relación distinta con estos episodios y facilitar que públicos más jóvenes comprendan por qué los Mártires Zipaquireños continúan ocupando un lugar importante dentro de la memoria colectiva de la ciudad.
El montaje reunió además diversas expresiones artísticas locales. En la producción participaron actores, músicos, integrantes de procesos de formación cultural y personal técnico vinculado a la realización audiovisual.
Entre los participantes estuvieron integrantes del coro y de las escuelas de formación en cuerdas frotadas, además de Hilton Escarpeta, Alejandra Duarte y Gabriel Rodríguez, quien interpreta a Agustín Zapata, junto con el equipo del Instituto Municipal de Cultura, Recreación y Deporte de Zipaquirá, especialmente de la Subgerencia de Cultura.
Nieto también destacó el trabajo fundamental de Diego Mateus en el componente audiovisual y en la implementación de recursos tecnológicos utilizados durante la puesta en escena.
La Plaza de los Comuneros se convirtió en parte del relato
“Umbral” fue concebida principalmente para ser vivida de manera presencial. Su realización en la Plaza de los Comuneros permitió incorporar uno de los espacios más representativos de Zipaquirá a una narración directamente relacionada con la memoria local.
La función del 3 de agosto reunió a ciudadanos, visitantes y autoridades municipales y departamentales durante los actos conmemorativos dedicados a los Mártires Zipaquireños.
Para sus realizadores, llevar la obra a este escenario permitió establecer una relación directa entre el espacio público actual y los acontecimientos que forman parte de la memoria de la ciudad.
Alex Nieto destacó el respaldo de la Administración Municipal y del alcalde Fabián Rojas García para recuperar esta manifestación cultural, y expresó su expectativa de que las representaciones escénicas vinculadas con esta conmemoración tengan continuidad durante los próximos años.
Con teatro, música, interpretación coral y recursos audiovisuales, “Umbral” propone una mirada contemporánea sobre uno de los episodios más dolorosos de la memoria de Zipaquirá, de la región y de Cundinamarca, al tiempo que contribuye a transmitir a las nuevas generaciones las historias de quienes fueron perseguidos y ejecutados durante la Reconquista española por su participación en la causa independentista y su defensa de la libertad frente al dominio español.

Alex Nieto dirigió “Umbral”, la puesta en escena presentada el 3 de agosto para narrar, desde las artes escénicas,
la memoria de los Mártires Zipaquireños.












