El aumento de robos, hechos de inseguridad y creciente consumo de sustancias psicoactivas por personas extrañas, motivó una reacción comunitaria en la vereda La Granja, zona rural de Zipaquirá, donde habitantes decidieron recuperar varios espacios públicos que, según denuncian, se habían convertido en focos de temor para las familias del sector.
La respuesta tomó forma mediante una jornada liderada por la Junta de Acción Comunal, que reunió a residentes de distintos sectores en labores de limpieza, poda, recuperación de zonas verdes y desmonte de cambuches ubicados en puntos señalados por la comunidad como problemáticos para la convivencia.
Uno de los espacios intervenidos estuvo en inmediaciones de la iglesia parroquial, donde los habitantes desmontaron una estructura improvisada que, según testimonios de la comunidad, era utilizada para el consumo y presunta venta de sustancias psicoactivas, así como para la permanencia de personas ajenas a la vereda.
Líderes comunitarios aseguraron que en los últimos meses aumentaron las denuncias por intimidaciones, hurtos y comportamientos que afectan la tranquilidad en caminos veredales y sectores cercanos a viviendas. La preocupación, afirman, impacta especialmente a mujeres, adultos mayores y menores de edad que transitan diariamente por la zona.
Jornada comunitaria para recuperar espacios públicos
La actividad fue impulsada por la Junta de Acción Comunal de La Granja, que promovió la participación ciudadana para recuperar sectores utilizados de manera irregular y mejorar las condiciones del entorno rural.
Durante la jornada se realizaron labores de poda, limpieza y despeje de áreas que, según habitantes, generaban sensación de inseguridad entre quienes transitan por la vereda. Javier Capador, presidente de la Junta de Acción Comunal de La Granja, explicó a través de sus redes sociales, que la decisión surgió ante el cansancio de la comunidad frente a los problemas de inseguridad.
“En la vereda La Granja nos cansamos de la inseguridad y de la invasión de consumidores que atemorizan y atracan a mujeres y niños, principalmente. Desde la Junta de Acción Comunal desarrollamos una brigada de poda y erradicación de cambuches, empezando por el que tenían establecido junto a la iglesia parroquial. Con el apoyo de toda la comunidad seguiremos en la tarea de erradicar esta práctica en nuestra comunidad”, afirmó el líder comunal.
Habitantes piden controles permanentes
Los participantes señalaron que el objetivo de la jornada no solo era retirar cambuches, sino recuperar espacios seguros para niños, adultos mayores, trabajadores rurales y familias de la zona, pidiéndole a la autoridad que corresponda, para que busquen la manera de resocializar a los consumidores a través de alguna estrategia posible.
La comunidad también solicitó mayor presencia de la Policía y de las autoridades municipales, como la Secretaría de Seguridad y Convivencia Ciudadana, al considerar que se requieren controles permanentes y estrategias preventivas para frenar estas problemáticas.

“Nos cansamos de la inseguridad”, afirmó el presidente de la Junta de Acción Comunal.












