Alerta global: el calor extremo ya está afectando los alimentos y podría empeorar en los próximos años

Un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura y la Organización Meteorológica Mundial advierte que las olas de calor ya están alterando la producción agrícola, intensificando sequías, afectando ecosistemas y comprometiendo el sustento de millones de personas.

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El aumento sostenido de las olas de calor está transformando de manera acelerada el funcionamiento de los sistemas agroalimentarios a nivel global. Así lo advierte un reciente informe conjunto de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM), que documenta cómo la frecuencia, intensidad y duración de estos eventos se han incrementado de forma notable en las últimas cinco décadas, con proyecciones aún más preocupantes para el futuro.

El estudio, titulado Extreme heat and agriculture (Calor extremo y agricultura), plantea que el calor extremo ya no puede entenderse como un fenómeno aislado, sino como un factor que multiplica riesgos, debilitando la producción agrícola, afectando la disponibilidad de alimentos y presionando a las economías que dependen de estos sistemas.

Un impacto transversal: del campo a la economía

El informe advierte que el calor extremo incide simultáneamente sobre cultivos, ganado, pesca y bosques. Esta presión acumulada repercute directamente en comunidades rurales, cadenas de suministro y mercados alimentarios.

“El calor extremo dicta cada vez más las condiciones de funcionamiento de los sistemas agroalimentarios”, señala Andrea Celeste Saulo, secretaria general de la OMM, al destacar que este fenómeno agrava vulnerabilidades estructurales y acelera crisis ya existentes.

Por su parte, el director general de la FAO, QU Dongyu, enfatiza que este fenómeno ejerce una presión creciente sobre los recursos productivos, comprometiendo la estabilidad de millones de personas que dependen de ellos.

Efectos directos en cultivos, animales y ecosistemas

El análisis técnico revela umbrales críticos a partir de los cuales el calor empieza a generar pérdidas:

  • En la ganadería, el estrés térmico se manifiesta desde los 25 °C, con mayor vulnerabilidad en especies como pollos y cerdos, que carecen de mecanismos eficientes de regulación térmica.
  • En la agricultura, la mayoría de cultivos experimenta disminución de rendimiento por encima de los 30 °C, con afectaciones más tempranas en productos como la patata y la cebada.
  • En los ecosistemas acuáticos, el aumento de la temperatura reduce el oxígeno en el agua, generando estrés fisiológico en peces, incluso con riesgo de falla cardíaca.
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Además, el informe advierte una relación directa entre olas de calor y el incremento de incendios forestales, tanto en intensidad como en duración de las temporadas de fuego.

Riesgos ampliados: sequías, enfermedades y crisis laboral

El verdadero alcance del calor extremo no se limita a sus efectos inmediatos. Su impacto se amplifica al desencadenar fenómenos asociados como:

  • Sequías repentinas.
  • Escasez hídrica.
  • Proliferación de plagas y enfermedades.

En el ámbito laboral, el informe advierte que el número de días en los que las condiciones climáticas impiden trabajar podría llegar a 250 días al año en regiones vulnerables como Asia meridional, África subsahariana y partes de América Latina.

Recomendaciones urgentes: adaptación y acción global

Frente a este escenario, la FAO y la OMM proponen una serie de medidas estratégicas:

  • Adaptación de cultivos a nuevas condiciones climáticas.
  • Ajuste de calendarios de siembra.
  • Implementación de sistemas de alerta temprana.
  • Acceso a seguros agrícolas y mecanismos de protección social.

El informe subraya que la respuesta no puede limitarse al ámbito local. Se requiere coordinación internacional, voluntad política y una transición hacia modelos sostenibles que reduzcan las emisiones y fortalezcan la resiliencia del sistema alimentario global.

El tiempo de reaccionar es ahora

Publicada en el marco del Día de la Tierra, esta investigación plantea una advertencia contundente: el cambio climático está reconfigurando las bases de la producción de alimentos y exige decisiones inmediatas.

Más que una alerta científica, el documento es un llamado a actuar antes de que los impactos se vuelvan irreversibles: el tiempo de reaccionar es ahora.

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En regiones vulnerables, hasta 250 días al año podrían
volverse inviables para el trabajo por
condiciones climáticas extremas.

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