Tecnología israelí lleva agua potable a zona rural de Bojacá y mejora la vida de 500 habitantes

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Alcalde de Bojacá, Gabriel Hernán González Rojas y el Cónsul de Israel en Colombia, Kobi Valer, al momento de entregar la planta. Foto/alcaldía de Bojacá.
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La entrega de una planta de tratamiento de agua en la vereda Santa Bárbara, zona rural del municipio de Bojacá en el departamento de Cundinamarca, marca un paso concreto en el fortalecimiento del acceso a agua potable para comunidades que históricamente han enfrentado limitaciones en este servicio esencial. La iniciativa fue liderada por el Consulado de Israel en Colombia, como parte de una cooperación orientada a mejorar las condiciones sanitarias y de vida en entornos rurales.

Con esta donación, cerca de 500 habitantes de la vereda comenzarán a recibir agua con mejores condiciones de calidad, lo que incide de manera directa en su bienestar cotidiano. El impacto también se extiende a la Institución Educativa Rural Barroblanco, ubicada en el mismo sector, donde estudiantes, docentes y personal administrativo se beneficiarán de entornos más seguros y adecuados para el desarrollo de las actividades escolares.

El agua segura como base del bienestar y la prevención

La intervención responde a una necesidad prioritaria del territorio: disponer de agua segura para el consumo humano. En zonas rurales, donde las fuentes hídricas suelen estar expuestas a distintos niveles de contaminación y los sistemas de potabilización son limitados, el acceso a agua tratada se convierte en un factor determinante para la salud pública y la prevención de enfermedades.

La mejora en la calidad del agua tiene un efecto directo en la reducción de riesgos sanitarios, especialmente en población infantil y adulta mayor, y fortalece condiciones de vida más estables para las familias rurales.

El proyecto tiene una incidencia directa en la salud colectiva, al disminuir la exposición a enfermedades de origen hídrico. En el ámbito educativo, la disponibilidad de agua tratada contribuye a entornos escolares más adecuados, favoreciendo la permanencia de los estudiantes y el desarrollo normal de las actividades académicas.

Docentes y personal administrativo también se benefician de condiciones sanitarias más seguras, lo que repercute en la calidad del servicio educativo que se presta en la zona.

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Tecnología aplicada al tratamiento de agua con enfoque sostenible

La planta incorporada al sistema comunitario utiliza una tecnología cuyo origen se encuentra en desarrollos del sector médico, posteriormente adaptados al tratamiento de agua. Su sistema de filtración, inspirado en mecanismos de alta precisión empleados en el ámbito de la salud, permite retener bacterias, contaminantes y partículas microscópicas, garantizando un proceso de purificación confiable para el consumo humano.

Uno de los elementos que distingue este modelo es su enfoque de economía circular. La tecnología reutiliza componentes que inicialmente tuvieron aplicación médica y los transforma en una solución para el acceso a un recurso básico, promoviendo un uso más eficiente de los materiales y contribuyendo a la reducción de residuos.

Otro componente central del proyecto es su sostenibilidad en el tiempo. La iniciativa contempla la operación y el mantenimiento local de la planta, con el objetivo de asegurar su funcionamiento continuo y evitar la dependencia exclusiva de asistencia externa.

El compromiso de la comunidad, sumado al acompañamiento institucional, resulta determinante para que los beneficios del sistema se mantengan de manera estable y se consoliden como parte de la infraestructura básica del territorio.

Cooperación internacional y trabajo local articulado

En Colombia, esta cooperación se inscribe en una visión compartida sobre seguridad hídrica, sostenibilidad ambiental y fortalecimiento de capacidades locales, especialmente en zonas rurales con mayores brechas en infraestructura básica.

El jefe de misión del Consulado General de Israel en Colombia, Kobi Valer, señaló que la planta entregada en Bojacá “debe consolidarse como un símbolo de cooperación, confianza mutua y trabajo conjunto por un desarrollo sostenible, donde la innovación tecnológica esté al servicio directo de las personas y de sus necesidades básicas”.

Por su parte, el alcalde de Bojacá, Gabriel Hernán González Rojas, agradeció el respaldo internacional y destacó el alcance social de la iniciativa, al señalar que esta donación fortalece las condiciones sanitarias y ambientales del sector rural, contribuye a la prevención de enfermedades y mejora la calidad de vida de las comunidades.

Israel y Colombia reiteraron su intención de mantener una cooperación activa en áreas estratégicas como agricultura, manejo del agua y protección ambiental, con iniciativas orientadas a llevar soluciones prácticas a las regiones que enfrentan mayores necesidades y a consolidar alianzas con impacto directo en la vida de las personas.

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Estudiantes la Institución Educativa Rural Barroblanco, disfrutan del agua potable. Foto/Alcaldía de Bojacá.

La iniciativa fortalece condiciones de vida en una
zona rural con brechas históricas.