La mañana de este sábado 7 de febrero cerró uno de los operativos de rescate minero más complejos registrados en el norte de Cundinamarca. Tras varios días de labores continuas, las autoridades confirmaron la culminación de la búsqueda en la mina La Vidriosa, ubicada en la vereda Peñas, sector’ Mata Siete’, jurisdicción del municipio de Guachetá, luego de recuperar los cuerpos de los dos últimos trabajadores que permanecían atrapados en el interior del socavón.
Desde primeras horas del día, la operación se desarrolló bajo estrictos protocolos técnicos y de seguridad. A las 7:00 de la mañana, una cuadrilla especializada de socorredores ingresó nuevamente a la mina, en una intervención coordinada desde el Puesto de Mando Unificado (PMU), instancia desde la cual se monitorearon en tiempo real las condiciones del socavón, los riesgos asociados y el avance de cada maniobra.
Maniobras finales y recuperación de los últimos cuerpos
El trabajo fue lento, exigente y milimétrico. Las condiciones internas, marcadas por la profundidad, la ventilación limitada y los efectos de la explosión, obligaron a extremar precauciones. Hacia las 9:35 a. m., los rescatistas lograron recuperar el cuerpo sin vida de William Montaño, de 35 años. Siete minutos después, a las 9:42 a. m., fue localizado y extraído el cuerpo de Óscar Alberto Castrillón, de 31 años.
A las 10:10 de la mañana, el reporte oficial confirmó la recuperación de ambos cuerpos y dio por concluida la fase de búsqueda, cerrando así la operación dentro del socavón.
Balance humano tras la explosión en Mata Siete
Con esta última intervención, las autoridades ratificaron el fallecimiento de los seis mineros que habían quedado atrapados tras la explosión registrada en la mina Mata Siete, un hecho que impactó de manera profunda al sector minero de Guachetá y a toda la región.
El 6 de febrero, los organismos de socorro habían logrado ubicar y recuperar los cuerpos de Celso Murcia, de 28 años, y Manuel Medina, de 44 años, hallados a profundidades que oscilaban entre los 275 y 290 metros, en una de las zonas más complejas del socavón. Posteriormente, durante la madrugada y las primeras horas del 7 de febrero, fueron localizados Arnold Arias, de 29 años, e Iván Martínez, de 45 años, completando el registro de víctimas.
Cada recuperación implicó evaluaciones técnicas, aseguramiento del entorno y verificación permanente de las condiciones internas, en una carrera contra el tiempo marcada por la seguridad de los equipos de rescate.
Entrega de cuerpos, coordinación institucional e investigaciones en curso
Una vez extraídos del interior de la mina, los cuerpos fueron entregados al CTI de la Fiscalía General de la Nación, entidad encargada de adelantar los procedimientos judiciales y forenses correspondientes, conforme a los protocolos establecidos para este tipo de emergencias. De manera paralela, se activaron los trámites institucionales y el acompañamiento a las familias de las víctimas.
La respuesta a la emergencia se sostuvo gracias a una coordinación interinstitucional permanente, que integró a los Cuerpos de Bomberos de Chocontá y Lenguazaque, la Cruz Roja, la Defensa Civil, la Policía Nacional, la Alcaldía de Guachetá, la Gestión del Riesgo Municipal, el Hospital de Guachetá y la Delegación Departamental de Gestión del Riesgo.
La atención del incidente estuvo bajo la dirección de la ingeniera Laura Cucaita, comandante del incidente, con el acompañamiento del capitán Álvaro Eduardo Farfán Vargas y del ingeniero William Rozo, delegados departamentales, quienes lideraron las decisiones técnicas y operativas en cada fase del rescate.
Los cuerpos fueron entregados al CTI de la Fiscalía para los procedimientos judiciales y forenses correspondientes.













