Primera temporada seca de 2026: lo que viene y cómo prepararse desde ahora

La primera temporada seca del año 2026 traerá impactos en el abastecimiento de agua, la salud y el ambiente, por lo que autoridades y ciudadanía ya deben anticiparse.

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Aunque aún faltan algunos meses, la primera temporada seca del año 2026 empieza
a ocupar la agenda ambiental y preventiva del país. Este periodo, que suele ser entre enero y marzo, se caracteriza por la disminución de lluvias, el aumento de las temperaturas y una mayor presión sobre los recursos hídricos, especialmente en zonas rurales y municipios con alta vulnerabilidad climática.

De acuerdo con los patrones históricos, este tipo de temporada afecta el acceso al agua, incrementa el riesgo de incendios forestales, enfermedades respiratorias y afectaciones en la producción agrícola. Por ello, la preparación anticipada se convierte en una medida clave para reducir impactos y evitar emergencias mayores.

¿Cómo prepararse para la primera temporada seca de 2026?

La preparación comienza con el uso responsable del agua. Las autoridades suelen insistir en la importancia de revisar instalaciones internas, evitar desperdicios y adoptar hábitos de ahorro desde los hogares, instituciones educativas y empresas. Estas acciones, aunque individuales, tienen un impacto colectivo durante los meses de menor precipitación.

Otro aspecto relevante es la prevención de incendios forestales. Durante las temporadas secas aumenta la probabilidad de quemas no controladas, por lo que se recomienda no realizar fogatas, no arrojar colillas de cigarrillo en zonas verdes y reportar cualquier conato de incendio a los organismos de emergencia.

En materia de salud, los cambios climáticos asociados a la sequía pueden agravar enfermedades respiratorias y dermatológicas. Mantener una adecuada hidratación, protegerse del sol y estar atentos a las recomendaciones de las autoridades sanitarias hace parte de las medidas básicas de autocuidado.

Finalmente, en el sector agrícola y productivo, la planificación es determinante. El uso eficiente del agua para riego, la protección de cultivos y la diversificación de prácticas sostenibles ayudan a mitigar las pérdidas que suelen registrarse durante este tipo de temporadas.

El llamado es a anticiparse desde ahora con acciones
cotidianas como el ahorro de agua, la prevención de
incendios y el autocuidado en salud.  

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