La relación entre Colombia y Estados Unidos sumó un capítulo inesperado este miércoles, cuando los presidentes de Colombia, Gustavo Petro y de estados Unidos, Donald J. Trump, sostuvieron su primera conversación oficial desde que ambos asumieron sus mandatos. Durante aproximadamente una hora, los dos líderes hablaron sobre narcotráfico, Venezuela y los episodios recientes de confrontación mediática que habían marcado la agenda bilateral.
La llamada, solicitada desde Bogotá, permitió al presidente colombiano exponer los resultados de su gobierno en la lucha contra el narcotráfico y aclarar posiciones que habían escalado en el debate público internacional.
Al concluir el diálogo, Trump publicó en Truth Social que había sido “un gran honor” conversar con Petro, agradeció la franqueza del intercambio y adelantó que se preparan los detalles logísticos para un encuentro presencial en la Casa Blanca, coordinado por el secretario de Estado, Marco Rubio, y el canciller colombiano.
Un discurso modificado y críticas a la política interna colombiana
Horas después de la llamada, el presidente Petro apareció ante miles de ciudadanos en la movilización nacional ‘Por la soberanía y la democracia’, en la Plaza de Bolívar. Allí manifestó que tuvo que cambiar su discurso minutos antes de subir a la tarima, pues acababa de terminar la conversación telefónica con su homólogo estadounidense.
Desde ese escenario, el mandatario sostuvo que el desencuentro con Trump no se originó en diferencias estructurales entre los dos gobiernos, sino en información tergiversada que, según él, habría sido llevada a Washington por sectores políticos de extrema derecha en Colombia.
De acuerdo con Petro, estos actores habrían difundido acusaciones sin fundamento sobre supuestas fábricas de cocaína y supuestos vínculos con el gobierno venezolano.
El mandatario de los colombianos recordó que, durante su tiempo como congresista, investigó redes paramilitares asociadas con el narcotráfico, un trabajo que afirmó haber realizado bajo riesgo constante para su vida.
También reiteró que el crecimiento de esas economías ilegales, en décadas pasadas, estuvo asociado con alianzas entre grupos armados y actores políticos que alcanzaron representación legislativa, denuncias que él mismo presentó ante la Corte Suprema.
Contacto directo para desactivar choques diplomáticos
El presidente colombiano insistió en que la falta de comunicación directa entre mandatarios genera escenarios propicios para la tensión y la desinformación. Por eso celebró que la llamada con Trump permitiera aclarar mensajes y restablecer un tono más institucional.
Durante la conversación —según relató en su discurso— Petro abordó dos temas centrales: los resultados de su administración frente al narcotráfico y su lectura del panorama político en Venezuela. Además, formuló una solicitud específica: reactivar los canales de diálogo formal entre cancillerías y jefes de Estado para evitar que futuros desencuentros escalen en plataformas digitales.
Cifras, extradiciones y una estrategia de sustitución
En su intervención pública, Petro aseguró haber presentado a Trump cifras sobre decomisos, extradiciones y avances en sustitución de cultivos ilícitos. Señaló que su gobierno incautó mil toneladas de cocaína el año pasado y que la meta prevista al concluir su mandato es alcanzar las 3.500.
Asimismo, informó que 700 personas vinculadas al narcotráfico han sido extraditadas bajo su administración, incluidos actores que calificó como de “alto poder criminal”. Defendió la sustitución voluntaria de cultivos como un mecanismo más estable y sostenible que la erradicación forzada, y destacó el objetivo de sustituir 30 mil hectáreas en alianza con comunidades rurales.
Venezuela y el ELN, el punto de mayor divergencia
Uno de los asuntos sin consenso pleno fue la situación en Venezuela. Petro reiteró que la estabilidad política del país vecino repercute directamente en Colombia y planteó que la eliminación de factores de violencia transfronteriza —en particular, la presencia del Eln— es indispensable para cualquier avance regional.
El mandatario enfatizó que “la paz de Venezuela es también la paz de Colombia”, una premisa que espera discutir en profundidad durante la eventual reunión en Washington.
Un cierre centrado en la paz y el diálogo
Al finalizar su discurso, Petro envió un mensaje dirigido a las familias y a la ciudadanía: la transformación del país requiere serenidad, diálogo y canales diplomáticos abiertos. Dijo que lleva más de tres décadas impulsando acciones orientadas a la paz y aseguró que sostener conversaciones con mandatarios extranjeros hace parte de esa tarea.
También confirmó que aceptará la invitación de Trump para una reunión en la Casa Blanca, cuyo anuncio oficial se hará en los próximos días. “El país necesita conversaciones francas para evitar caminos de confrontación. Que viva Colombia en paz”, concluyó.
Trump calificó la conversación como “un honor” y confirmó que ya se alista una reunión en la Casa Blanca.













