Nueva PTAR en Facatativá tendrá una inversión de $170.000 millones para reducir la contaminación

La nueva PTAR Santa Marta tratará más de 309 litros de aguas residuales por segundo y beneficiará inicialmente a 157.000 habitantes. Su construcción y puesta en marcha tomarían cerca de 29 meses y contribuirían a la recuperación del río Bogotá.

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Facatativá avanza en el proyecto de la PTAR Santa Marta – Fase I, una obra que busca reducir la contaminación del río Botello y aportar al saneamiento de la cuenca del río Bogotá. Imagen de referencia, recreada para ilustrar la noticia.
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Durante más de una década, Facatativá ha enfrentado un problema ambiental que afecta directamente al río Botello: la descarga de aguas residuales sin tratamiento adecuado, debido a las limitaciones de una infraestructura que agotó su vida útil y capacidad operativa en 2014. Ahora, un proyecto de aproximadamente $170.000 millones busca transformar el manejo de estas aguas y reducir la contaminación de una de las fuentes hídricas del municipio.

La solución proyectada es la construcción de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) Santa Marta, en su primera fase, una infraestructura que permitirá procesar más de 309 litros por segundo y retirar más del 90 % de la carga contaminante del agua tratada, de acuerdo con las estimaciones técnicas del proyecto.

La población beneficiada inicialmente se calcula en 157.000 personas, mientras que el horizonte de operación contemplado en la planificación se extiende hasta 2036. Sin embargo, los resultados ambientales dependerán de que la infraestructura se construya, entre en funcionamiento y mantenga las condiciones técnicas necesarias para operar de manera continua.

Una deuda ambiental que se remonta a más de diez años

La actual Planta de Tratamiento de Facatativá fue construida en 1997. Aunque representó una respuesta a las necesidades de saneamiento de aquella época, el crecimiento urbano y las exigencias del sistema terminaron por superar su capacidad.

Según la información presentada por las entidades participantes, la infraestructura agotó su vida útil y capacidad operativa en 2014. Desde entonces, el municipio ha enfrentado dificultades para tratar adecuadamente las aguas residuales provenientes de su casco urbano, con vertimientos sin tratamiento que llegan al río Botello.

Esta situación no se limita a un problema de infraestructura. Las aguas residuales domésticas contienen materia orgánica, sólidos y otros contaminantes que, cuando ingresan a una corriente natural sin el tratamiento correspondiente, pueden alterar su calidad, disminuir la disponibilidad de oxígeno disuelto y afectar las condiciones necesarias para la vida acuática.

Por eso, la construcción de una nueva planta representa una oportunidad para atender una problemática acumulada durante años, aunque su verdadero alcance solo podrá establecerse mediante resultados verificables una vez comience a operar.

Del río Botello al río Bogotá: el alcance ambiental de la obra

El beneficio previsto no se concentraría únicamente en Facatativá. El río Botello forma parte de un sistema hídrico que conecta diferentes sectores de Cundinamarca: sus aguas llegan al río Balsillas y posteriormente al río Bogotá.

Esta conexión hace que los vertimientos generados en un municipio puedan incidir en la calidad del agua de otros tramos de la cuenca.

La nueva PTAR estará diseñada para disminuir tres indicadores fundamentales de contaminación:

  • Demanda Bioquímica de Oxígeno (DBO): permite estimar la cantidad de oxígeno que necesitan los microorganismos para descomponer la materia orgánica biodegradable presente en el agua.
  • Demanda Química de Oxígeno (DQO): mide la cantidad de oxígeno equivalente necesaria para oxidar químicamente las sustancias presentes en una muestra.
  • Sólidos Suspendidos Totales (SST): corresponden a las partículas que permanecen suspendidas en el agua y que pueden afectar sus condiciones físicas y ambientales.

La reducción de estos parámetros permitiría disminuir la presión contaminante sobre el río Botello y, de manera indirecta, contribuir al proceso de recuperación del río Bogotá.

No obstante, remover más del 90 % de la carga contaminante del agua que ingrese a la planta no significa eliminar ese mismo porcentaje de toda la contaminación del río.     

El mejoramiento general dependerá también de otros vertimientos, del comportamiento de las corrientes y de las acciones de saneamiento que se desarrollen a lo largo de la cuenca.

Un convenio de $170.000 millones para ejecutar el proyecto

El martes 13 de octubre de 2026 se formalizó el convenio interadministrativo que permitirá avanzar en la construcción y puesta en funcionamiento de la PTAR Santa Marta – Fase I.

El acuerdo fue suscrito por la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), la Alcaldía de Facatativá y la Empresa de Aguas de Facatativá (EAF), durante un encuentro realizado en las instalaciones de esta última entidad.

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La distribución prevista de los aportes establece que la CAR financiará aproximadamente el 99,2 % del proyecto, mientras que la Administración Municipal participará con un 0,2 %, representado en el terreno destinado a la construcción. La Empresa de Aguas de Facatativá aportará el 0,6 % restante y asumirá la operación del sistema.

Alfred Ignacio Ballesteros Alarcón, director general de la autoridad ambiental, explicó que la iniciativa es resultado de un trabajo interinstitucional desarrollado durante más de diez años.

Por su parte, el alcalde de Facatativá, Luis Carlos Casas Alvarado, destacó que el proyecto busca responder a las necesidades ambientales del municipio y contribuir a la recuperación de las fuentes hídricas afectadas por los vertimientos.

La formalización del convenio constituye un avance administrativo, pero no equivale al inicio de operaciones de la nueva planta, que todavía deberá cumplir las etapas de construcción, pruebas y puesta en marcha.

¿Cuánto tiempo tardará en funcionar la nueva PTAR?

El cronograma contempla aproximadamente 25 meses de construcción y cuatro meses adicionales para el arranque y puesta en marcha, lo que representa un periodo estimado de 29 meses para completar ambas etapas.

Esto significa que, si los trabajos comenzaran durante los próximos meses y se cumplieran los tiempos previstos, la infraestructura podría entrar en operación hacia 2029. Esta referencia es una proyección y no una fecha oficial de entrega.

El cumplimiento del cronograma dependerá, entre otros factores, de los procesos contractuales, la ejecución de las obras civiles, la instalación de los equipos y las pruebas técnicas necesarias antes de comenzar el tratamiento efectivo de las aguas residuales.

Para la ciudadanía, uno de los aspectos que requerirá seguimiento será precisamente el avance de las obras, teniendo en cuenta el tiempo que el municipio lleva esperando una solución definitiva a sus problemas de saneamiento.

La recuperación del río Bogotá también depende de Facatativá

El proyecto está relacionado con el cumplimiento de las disposiciones judiciales orientadas al saneamiento del río Bogotá, cuya recuperación exige intervenciones en diferentes municipios de su cuenca.

A la formalización del convenio asistió Edith Alarcón Bernal, magistrada vinculada al seguimiento de la sentencia del río Bogotá, quien resaltó la importancia de las plantas de tratamiento dentro de las acciones necesarias para mejorar las condiciones ambientales de esta fuente hídrica.

La participación de la Rama Judicial pone de manifiesto que el saneamiento no responde únicamente a decisiones administrativas locales, sino también a obligaciones derivadas de una sentencia que busca proteger y recuperar el sistema ambiental de la cuenca.

En este escenario, la PTAR Santa Marta deberá contribuir al cumplimiento de los compromisos de tratamiento de aguas residuales y reducción de vertimientos contaminantes.

El verdadero desafío será mantener la planta funcionando

La inversión anunciada plantea una perspectiva de mejoramiento para el saneamiento de Facatativá, pero también abre interrogantes sobre la sostenibilidad del sistema a largo plazo.

Además de construir la infraestructura, será necesario garantizar su mantenimiento, disponer de personal especializado, cubrir los costos de energía y operación, y realizar controles periódicos sobre la calidad de las aguas tratadas.

La Empresa de Aguas de Facatativá tendrá una responsabilidad especialmente importante en esta etapa, al asumir la operación del sistema una vez entre en servicio.

Para los habitantes, el beneficio esperado irá más allá de contar con una nueva instalación de tratamiento. Lo fundamental será comprobar que disminuyan los vertimientos contaminantes, que mejoren las condiciones del río Botello y que los recursos públicos invertidos se traduzcan en resultados ambientales sostenibles.

Después de más de una década de limitaciones en el tratamiento de las aguas residuales, Facatativá tiene por delante una obra que deberá demostrar su utilidad con hechos: menos contaminación, un sistema de saneamiento confiable y una contribución medible a la recuperación del río Bogotá.

Con su planta obsoleta desde 2014, Facatativá busca solucionar años de vertimientos que contaminan el río Botello.

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