Las tres revelaciones detrás de la estera arqueológica hallada en Zipaquirá junto a más de 500.000 piezas

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Histórico hallazgo en Zipaquirá: descubren tejido orgánico de más de 700 años. Foto: Enlaza.
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En 2026, Zipaquirá vuelve a ser noticia por un descubrimiento que ya había captado la atención nacional: una estera arqueológica con más de 700 años de antigüedad. El objeto, encontrado en el Proyecto Chibur 2 Norte, se suma a los pocos registros de tejidos orgánicos prehispánicos conservados en el país.

Aunque el hallazgo ya fue divulgado, nuevas precisiones entregadas por el equipo investigador permiten entender tres aspectos que no eran de conocimiento público y que amplían la dimensión científica del descubrimiento.

¿Por qué la estera logró conservarse más de siete siglos?

Lo primero está en las condiciones ambientales. La estera permaneció completamente sumergida y saturada de agua durante siglos, en un entorno sin oxígeno. Este contexto anaeróbico impidió la proliferación de hongos y bacterias responsables de la descomposición de materiales orgánicos.

A ello se suma el tipo de fibra empleada. Los análisis preliminares indican que podría tratarse de un bejuco o planta con alta resistencia a ambientes húmedos. La combinación entre material y condiciones de enterramiento explica su estado de preservación y su carácter poco común dentro del registro arqueológico colombiano.

Hallazgo de más de 500.000 fragmentos cerámicos:

La estera no apareció sola. En el mismo contexto fueron recuperados más de 500.000 fragmentos cerámicos y cerca de un centenar de piezas líticas, es decir, herramientas elaboradas en piedra.

La cerámica corresponde a restos de recipientes usados para cocinar, servir y procesar alimentos, mientras que las piezas líticas dan cuenta de actividades productivas y cotidianas. Este volumen de material no solo dimensiona la intensidad de ocupación del lugar, sino que permite reconstruir prácticas domésticas de comunidades prehispánicas asentadas en la zona.

La concentración de materiales llevó a los arqueólogos a plantear una hipótesis: la estera habría formado parte de un espacio doméstico. En el área se identificaron huellas de poste y lo que sería un fogón, indicios asociados a estructuras habitacionales.

Durante el proceso de limpieza, además, se encontró en el interior de la estera un objeto que presuntamente corresponde a un totumo, junto con fragmentos adicionales que podrían pertenecer al mismo elemento. Sin embargo, persiste una incógnita técnica: aún no se ha determinado con certeza si se trata de una única estera doblada o de dos piezas independientes.

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El equipo investigador insiste en que estos hallazgos deben entenderse como parte del patrimonio cultural colectivo y no como piezas aisladas.