En el Día Mundial de la Educación Ambiental, el municipio de Villapinzón, en el departamento de Cundinamarca, se convirtió en el punto de encuentro de autoridades ambientales, gobiernos regionales y organizaciones comunitarias que participaron en una jornada dedicada a fortalecer la protección del oso andino, especie emblemática de los ecosistemas altoandinos y una de las más representativas del país.
El encuentro fue liderado por la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), que convocó a los distintos actores del territorio para avanzar en una agenda conjunta orientada a la conservación, la educación y la convivencia sostenible con la fauna silvestre.
La firma del Pacto por la Protección del Oso Andino
El eje central de la jornada fue la firma del Pacto por la Protección del Oso Andino, un compromiso regional que busca articular esfuerzos para preservar el corredor biológico, reducir las amenazas que enfrenta esta especie y promover prácticas responsables en las zonas rurales y urbanas.
El pacto fue suscrito por el director general de la entidad ambiental, el gobernador de Boyacá, la Secretaría de Bienestar Verde de la Gobernación de Cundinamarca, la Subdirección de Gobernanza y Cultura Ambiental, los alcaldes de diez municipios de Cundinamarca y Boyacá, además de representantes de la Iglesia y organizaciones comunitarias.
Todos coincidieron en que el oso andino es un indicador de salud ambiental y un símbolo del equilibrio de los ecosistemas de montaña.
Un mensaje sobre convivencia y protección del territorio
Durante el evento, el director de la entidad ambiental, Alfred Ignacio Ballesteros Alarcón, recordó que el oso andino “no es un adversario, sino parte esencial de la riqueza natural del país”. Señaló además que la conservación de la especie puede integrarse de manera armónica con las actividades productivas locales, siempre que se implementen medidas comunitarias de prevención, educación y manejo sostenible del territorio.
La intervención fue aplaudida por las delegaciones asistentes, que destacaron la necesidad de una estrategia conjunta para garantizar la presencia de la especie sin afectar los medios de vida de las familias rurales.
Como parte de la jornada, la entidad entregó cuatro cámaras trampa FLEX-M destinadas a fortalecer el sistema de monitoreo del corredor biológico. Estos equipos, que permiten registrar patrones de comportamiento y presencia del oso andino y de otras especies, quedaron en manos de la Alcaldía de Villapinzón y del cuerpo de guardabosques del municipio.
Su uso permitirá consolidar información científica y comunitaria clave para la toma de decisiones, la planificación ambiental y las estrategias de conservación en campo.
Educación ambiental con el Aula Móvil Rural
El encuentro también incluyó actividades pedagógicas desarrolladas por el Aula Móvil Ambiental Rural, un espacio que llegó a estudiantes, docentes y familias con talleres sobre biodiversidad, convivencia con fauna silvestre, servicios ecosistémicos y cuidado del territorio.
Niños, jóvenes y adultos participaron en experiencias lúdicas, demostraciones y charlas que reforzaron el mensaje central de la jornada: proteger al oso andino es proteger la vida en los páramos y bosques altoandinos.
Procesos que ya transforman el territorio
La jornada se sumó a acciones que ya se desarrollan en la región, entre ellas:
- 31 jornadas de sensibilización ambiental realizadas en instituciones educativas rurales de cinco municipios.
- Grupos comunitarios de monitoreo con más de 113 registros confirmados de presencia del oso andino.
- Cartillas pedagógicas orientadas a niños, jóvenes y adultos sobre biodiversidad y manejo del territorio.
Estas iniciativas fortalecen la ciencia participativa y la gobernanza ambiental, consolidando una red territorial comprometida con la protección de la especie.
Al cierre de la jornada, la Corporación reiteró que la educación ambiental es una herramienta decisiva para la conservación de la biodiversidad y recordó que la institución ha sostenido este trabajo durante 65 años al servicio del territorio.
La firma del pacto, la entrega de herramientas de monitoreo y el fortalecimiento de los procesos pedagógicos consolidan una ruta regional para garantizar que el oso andino continúe habitando los ecosistemas que lo han visto evolucionar durante siglos.
Más de 113 registros de presencia del oso respaldan el
trabajo de guardabosques y comunidades.













