Una lavadora artesanal utilizada para limpiar botellas, envases y bolsas plásticas fue identificada por las autoridades ambientales como la fuente de contaminación de dos quebradas en zona urbana de Soacha, situación que llevó a la suspensión de actividades de una procesadora de plásticos que operaba dentro de la ronda hídrica.
La medida fue adoptada por la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) tras un operativo conjunto con el Grupo Espolín del Ejército Nacional, en el que se sorprendió en flagrancia el desarrollo de actividades de almacenamiento, aprovechamiento y recuperación de plástico en una franja de protección ambiental.
¿Cómo una lavadora artesanal terminó contaminando fuentes hídricas en Soacha?
Durante la inspección, profesionales de la Unidad Integrada de Gobernabilidad Ambiental (UIGA) y del laboratorio ambiental de la CAR encontraron una máquina lavadora eléctrica de fabricación artesanal, utilizada para el lavado de residuos plásticos. Las aguas resultantes de este proceso estaban siendo descargadas de manera directa a dos quebradas sin nombre, ubicadas dentro del predio intervenido.
Para confirmar el origen del vertimiento, los técnicos realizaron pruebas de trazabilidad mediante el uso de tintura, las cuales permitieron establecer que el agua contaminante provenía efectivamente de la lavadora en funcionamiento. En el lugar también se tomaron muestras fisicoquímicas para evaluar las posibles afectaciones al recurso hídrico.
Adicionalmente, durante el recorrido se identificaron otros equipos asociados a la actividad industrial, como una picadora eléctrica con motores trifásicos, dos lavadoras adicionales fuera de operación, un área destinada al almacenamiento de plástico y cerca de 150 bultos de material aglutinado, producto del proceso de trituración.
El subdirector de Autoridad Ambiental de la CAR, Bryan Martínez, explicó que la ocupación de la franja de protección de una fuente hídrica, establecida en aproximadamente 30 metros, afecta la oferta y disponibilidad del agua, reduce la capacidad natural de amortiguamiento del terreno y aumenta los riesgos de escorrentía, sedimentación y contaminación.
Con base en estos hallazgos, la CAR ordenó la suspensión inmediata de las actividades desarrolladas en el predio, debido a las afectaciones generadas por la ocupación del cauce y la zona de ronda hídrica.
Las aguas resultantes de este proceso estaban siendo
descargadas de manera directa a dos quebradas sin
nombre, ubicadas dentro del predio intervenido.












