Cundinamarca registra 207 especies de abejas, la tercera mayor cifra del país, según inventario nacional

Un estudio de 46 científicos confirmó 738 especies de abejas en Colombia. Cundinamarca, junto con Antioquia, concentra el 41 % de los registros, un dato que, según el Instituto Humboldt, refleja dónde se ha investigado más.

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Cundinamarca figura entre los departamentos con mayor diversidad conocida de abejas en Colombia. Con 207 especies, ocupa el tercer lugar del país, después de Antioquia (269) y Meta (220), y por encima del Valle del Cauca (200), de acuerdo con el primer inventario verificado de estos insectos, publicado el pasado 1 de octubre en la revista científica PeerJ.

La cifra hace parte de un balance nacional que confirmó 738 especies de abejas en Colombia, más de lo que reportaban los conteos anteriores.

John César Neita, curador de las Colecciones de Entomología e Invertebrados del Instituto Humboldt y parte del equipo investigador, advirtió que el peso de Cundinamarca en las estadísticas tiene una explicación que va más allá de la biodiversidad.

¿Por qué Cundinamarca es uno de los departamentos con más abejas en Colombia?

Según Neita, Antioquia y Cundinamarca reúnen juntas el 41 % de todos los registros de abejas del país. “No es casualidad: allí están las grandes universidades y centros de investigación”, explicó.

El inventario muestra que casi todo lo que se sabe de las abejas colombianas proviene de apenas el 8 % del territorio. En contraste, departamentos como La Guajira y Arauca han reportado menos de 35 especies, un vacío llamativo si se tiene en cuenta que las zonas secas son justamente donde los científicos esperan encontrar más diversidad.

Cundinamarca pertenece a la región andina, la que más especies concentra con 483. Le siguen la Orinoquía (280), la Amazonía (265), el Caribe (222) y el Pacífico (169).

Un inventario construido en seis años:

El estudio fue liderado por Margarita López Uribe, colombiana y profesora de la Universidad Estatal de Pensilvania (Estados Unidos), y por el estudiante de doctorado Rubén Darío Martín Rojas. Participaron 46 investigadores de universidades e institutos de Colombia, Brasil, Estados Unidos y México, entre ellos la Universidad Nacional, el Instituto Humboldt, el Instituto SINCHI y Agrosavia.

Entre 2019 y 2025, el equipo visitó 18 colecciones entomológicas del país, revisó más de 62.000 ejemplares y los cruzó con bases de datos públicas y 77 artículos científicos. De casi 88.000 registros iniciales conservaron 69.439, tras descartar duplicados, errores de ubicación y datos no verificables. Las colecciones regionales aportaron el 64 % de la información.

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Qué cambió frente a los conteos anteriores:

Antes se hablaba de entre 466 y 604 especies, según conteos de 2003 y 2009. El nuevo inventario supera esas cifras en más del 20 %. Neita aclaró que el aumento no se debe a que hayan aparecido abejas nuevas, sino al nivel de detalle de la investigación.

Los científicos encontraron 246 especies nunca antes registradas en el país y excluyeron 109 que aparecían en listados previos, porque no hallaron ejemplares ni publicaciones que probaran su presencia en Colombia. Además, 140 especies, es decir el 19 % del total, no existen en ningún otro lugar del planeta. Con este conteo, Colombia es el cuarto país de Suramérica con más especies de abejas, detrás de Brasil (1.985), Argentina (1.183) y Perú (779).

Lo que falta por conocer y proteger:

Los autores estiman, mediante modelos estadísticos, que en el país habría cerca de 1.035 especies, por lo que falta describir o registrar alrededor del 26 %. Durante la revisión también hallaron “incontables ejemplares” que probablemente corresponden a especies nuevas para la ciencia.

Hoy solo 12 especies de abejas tienen alguna categoría de amenaza en Colombia, una clasificación basada sobre todo en su rareza y no en estudios que midan si sus poblaciones están disminuyendo. Neita señaló que no existen programas de monitoreo de abejas a largo plazo, sin los cuales es imposible saber cuáles están desapareciendo. Los investigadores advierten además sobre la llegada de abejorros comerciales de otros continentes, que en otras zonas de Suramérica han causado extinciones localizadas de abejas nativas.

Para los autores, el inventario es “un primer paso crítico”: proteger las abejas de Colombia empieza por saber cuántas y cuáles son.

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