Un estudio de la Misión de Observación Electoral, la FLIP y el PNUD examinó más de 26.000 publicaciones en X y Facebook durante las elecciones presidenciales de 2026.
Los resultados muestran cómo la confrontación digital incorporó señalamientos de criminalidad, expresiones discriminatorias y ataques contra candidaturas, periodistas e instituciones electorales.
La confrontación política durante las elecciones presidenciales de Colombia en 2026 estuvo acompañada de una intensa circulación de mensajes hostiles en redes sociales.
Los ataques personales, las acusaciones de criminalidad y las expresiones discriminatorias formaron parte de las dinámicas identificadas por la Misión de Observación Electoral (MOE), que advierte sobre los efectos de estas prácticas en la conversación pública y la participación democrática.
Los resultados fueron presentados el miércoles 28 de octubre por la MOE, en alianza con la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), mediante el informe Conversación Fracturada: Monitoreo del Ecosistema Digital en Colombia 2026.
La investigación examinó 26.025 publicaciones seleccionadas de un universo de 214.781 contenidos recopilados en X y Facebook, entre el 15 de marzo y el 24 de junio de 2026, mediante eMonitor+, una herramienta digital de seguimiento y análisis de redes sociales implementada por primera vez en Colombia.
El estudio identificó manifestaciones de hostilidad, estigmatización y deslegitimación que afectaron a candidaturas presidenciales y vicepresidenciales, periodistas, medios de comunicación y organismos electorales.
El 75,3 % de las publicaciones analizadas estuvo dirigido contra candidaturas
Uno de los principales resultados del monitoreo señala que 19.590 publicaciones, equivalentes al 75,3 % de los contenidos examinados, estuvieron dirigidas contra aspirantes a la Presidencia y Vicepresidencia de la República.
Dentro de ese conjunto, 18.450 publicaciones (94,2 %) fueron clasificadas como comunicación tóxica, mientras que otras 1.140 (5,8 %) correspondieron a discursos ofensivos o de odio sustentados en características identitarias.
Estas cifras corresponden a los contenidos seleccionados para el análisis y no representan necesariamente la totalidad de las conversaciones políticas desarrolladas en las plataformas digitales durante el periodo electoral.
La investigación encontró que la confrontación no se limitó a expresiones ofensivas entre simpatizantes o adversarios políticos. También incluyó narrativas destinadas a cuestionar la legitimidad de los participantes en la contienda.
Acusaciones de corrupción, narcotráfico y terrorismo en la confrontación electoral
El informe describe una dinámica en la que las descalificaciones personales coexistieron con señalamientos relacionados con corrupción, narcotráfico, terrorismo y supuestas vinculaciones con organizaciones armadas.
Estas referencias, combinadas con estereotipos ideológicos, aparecieron entre los mecanismos de descalificación más visibles dentro de las publicaciones estudiadas.
“El monitoreo evidenció que la confrontación trascendió el insulto convencional para articularse con narrativas de deslegitimación y estigmatización política”, explicó Óscar Danilo Sepúlveda Rodríguez, coordinador de Inclusión y Diversidad de la MOE.
El hallazgo permite distinguir entre el debate político, que admite cuestionamientos y críticas a quienes aspiran a cargos públicos, y las expresiones que recurren a ataques personales o estigmatizaciones para desacreditar a sus destinatarios.
En este contexto, la investigación identifica una transformación preocupante: la representación del adversario político como un enemigo, más allá de las diferencias programáticas o ideológicas propias de una competencia electoral.
Violencia basada en género y ataques por orientación sexual
Otro de los resultados relevantes corresponde a las agresiones relacionadas con características identitarias de las personas.
Según la MOE, el 54,4 % de las publicaciones catalogadas como discursos ofensivos o de odio contra candidaturas estuvo relacionado con violencias basadas en género facilitadas por la tecnología.
El documento también señala que, entre las 1.140 publicaciones clasificadas en esa categoría, la orientación sexual representó el 29,6 % de las motivaciones registradas
.
Estos resultados muestran que una parte de la confrontación digital incorporó elementos discriminatorios que exceden las diferencias políticas y afectan aspectos personales de quienes participan en la vida pública.
La violencia facilitada por la tecnología adquiere especial relevancia en los procesos electorales porque las plataformas digitales constituyen espacios de difusión de propuestas, interacción con votantes y discusión de asuntos públicos.
Periodistas, medios de comunicación y autoridades electorales también fueron objeto de ataques
El monitoreo no se concentró exclusivamente en las candidaturas presidenciales y vicepresidenciales.
La investigación también identificó patrones de hostilidad, criminalización y deslegitimación dirigidos contra periodistas, medios de comunicación y la Organización Electoral.
La inclusión de estos actores dentro del análisis resulta relevante porque el trabajo periodístico y la actuación de las instituciones electorales cumplen funciones distintas, pero fundamentales, en el desarrollo de los procesos democráticos.
Mientras los medios proporcionan información de interés público y ejercen vigilancia sobre el poder, las autoridades electorales tienen responsabilidades relacionadas con la organización y las garantías de las elecciones.
Elecciones territoriales de 2027: la MOE recomienda fortalecer la vigilancia digital y proteger el periodismo local
Los resultados de la investigación también plantean desafíos para las elecciones territoriales de 2027, cuando Colombia elegirá autoridades departamentales y municipales.
Entre las recomendaciones anunciadas por la MOE se encuentran el fortalecimiento del monitoreo temprano de las conversaciones digitales, la implementación de medidas de protección diferencial y el respaldo al periodismo local.
Estas orientaciones adquieren especial importancia en los escenarios regionales, donde la información sobre candidaturas, administraciones públicas y decisiones de gobierno circula mediante medios de comunicación, plataformas sociales y espacios comunitarios.
En departamentos como Cundinamarca y municipios de la Sabana de Bogotá, las próximas elecciones de alcaldes, concejales, diputados y gobernador constituirán un nuevo escenario de discusión política en el que también estarán presentes las redes sociales.
Aunque el fragmento disponible del informe no presenta resultados desagregados para estos territorios, sus recomendaciones ofrecen elementos para examinar las condiciones en las que se desarrollará la conversación electoral local.
El monitoreo presentado por la MOE, la FLIP y el PNUD aporta evidencia sobre las formas de hostilidad presentes en una parte del debate digital de las elecciones presidenciales de 2026. Sus resultados también permiten identificar riesgos que merecen seguimiento de cara a los próximos comicios, particularmente cuando las diferencias políticas se expresan mediante ataques discriminatorios, señalamientos sin sustento o intentos de desacreditar a quienes participan en la vida pública.
La MOE recomienda reforzar la vigilancia digital,
la protección diferencial y el respaldo al
periodismo local ante las elecciones de 2027.














