Las obras que actualmente se ejecutan sobre la Calle 8.ª de Zipaquirá hacen parte de la construcción de un nuevo sistema de alcantarillado pluvial que busca separar las aguas lluvias de las residuales, disminuir la presión sobre la red existente y reducir el riesgo de inundaciones y encharcamientos durante las temporadas de fuertes precipitaciones.
La intervención es adelantada por Empresas Públicas de Zipaquirá (EPZ) y contempla la construcción de infraestructura destinada exclusivamente a recoger y transportar el agua proveniente de las lluvias, evitando que continúe circulando por algunos tramos del sistema combinado junto con las aguas residuales.
Esta separación permitirá mejorar la capacidad hidráulica del sector, especialmente durante los aguaceros, cuando el volumen de agua que ingresa a las redes puede aumentar considerablemente.
De acuerdo con EPZ, el proyecto comprende un nuevo colector pluvial de más de dos kilómetros de longitud, a través del cual las aguas lluvias serán conducidas de manera independiente hacia la quebrada El Amoladero. La empresa señala que la intervención beneficiará directamente a más de 15.000 habitantes de sectores como Villa María, Villas del Rosario, La Paz y zonas aledañas.
Una obra para corregir problemas de la red existente
La necesidad de intervenir este corredor no es reciente.
Los estudios técnicos realizados para la estructuración del proyecto determinaron que sectores de la Calle 8.ª cuentan con un alcantarillado combinado que recibe simultáneamente aguas lluvias y residuales.
El diagnóstico también identificó dificultades como reboses, represamientos, colmatación, socavación y tramos con problemas de pendiente, condiciones que afectan el funcionamiento adecuado del sistema. En sectores de menor capacidad hidráulica, la infraestructura existente resultaba insuficiente frente a las necesidades actuales del municipio.
El proyecto denominado oficialmente “Construcción de un sistema de alcantarillado pluvial para el corredor de la Calle 8.ª, Zipaquirá-Cundinamarca, Centro Oriente” contempla la instalación de aproximadamente 2.101 metros de tubería de diferentes diámetros, además de cerca de 506 metros de box culvert dentro del trazado previsto.
La intervención se extiende desde el sector de la Carrera 1B hacia el occidente de la Calle 8.ª y forma parte de las obras contempladas para fortalecer el sistema de saneamiento básico del municipio.
¿Qué cambia al separar las aguas lluvias y residuales?
En un sistema combinado, el agua procedente de viviendas, establecimientos y otras actividades comparte la infraestructura con el agua que cae durante las lluvias.
El problema aparece principalmente durante precipitaciones intensas: mientras las aguas residuales mantienen un flujo relativamente constante, una tormenta puede introducir en pocos minutos grandes cantidades de agua adicional.
Cuando la capacidad de las tuberías es superada, aumentan las posibilidades de reboses, represamientos y acumulaciones sobre las vías.
Con el nuevo alcantarillado pluvial, el objetivo es que una parte importante de esas aguas lluvias cuente con una conducción independiente, disminuyendo la sobrecarga sobre la infraestructura sanitaria.
EPZ señala que Zipaquirá dispone de sistemas para la captación, recolección y transporte tanto de aguas residuales como pluviales hacia las plantas de tratamiento y los cuerpos hídricos correspondientes.
La dimensión ambiental de la intervención
La separación de estas redes también tiene una importancia ambiental porque permite manejar de manera diferenciada las aguas residuales y las provenientes de las precipitaciones.
Zipaquirá hace parte de la cuenca alta del río Bogotá y figura entre los municipios incluidos en la sentencia del Consejo de Estado que estableció obligaciones institucionales para avanzar en el saneamiento y recuperación de esta cuenca.
Sin embargo, la obra de la Calle 8.ª debe entenderse como un proyecto específico de infraestructura de alcantarillado municipal. Su contribución ambiental está relacionada principalmente con el mejoramiento del manejo de las aguas, la disminución de sobrecargas sobre el sistema y una conducción más adecuada de los diferentes caudales.
Además, la construcción del sistema pluvial de la Calle 8.ª aparece incorporada entre las metas del Plan de Desarrollo Municipal 2024-2027, junto con otras actuaciones relacionadas con alcantarillado y tratamiento de aguas residuales.
Conductores deberán utilizar vías alternas
La ejecución de las obras implica afectaciones temporales sobre la movilidad de la Calle 8.ª y sus alrededores.
Para el tramo que actualmente se encuentra en intervención se ha informado una duración aproximada de 90 días, por lo que conductores y demás usuarios de la vía deberán tener en cuenta cierres, restricciones y modificaciones temporales mientras avanzan los trabajos.
La recomendación es utilizar vías alternas y anticipar los desplazamientos, principalmente durante las horas de mayor circulación, con el propósito de disminuir las congestiones alrededor de la zona intervenida.
Las incomodidades serán temporales, mientras que el propósito de la nueva infraestructura es que Zipaquirá cuente con una red capaz de manejar mejor las aguas lluvias y disminuir las afectaciones que durante años se han presentado en este corredor durante episodios de fuertes precipitaciones.

El tramo actualmente intervenido tendrá una duración aproximada de 90 días, por lo que se recomienda utilizar vías alternas.













