Tres municipios de Cundinamarca (Facatativá, Nemocón y Sopó) se han consolidado como destinos astroturísticos en el país. Cada uno desarrolla una propuesta particular: observatorios con tecnología de punta, un proyecto de planetario bajo tierra y una ruta turística estructurada en torno a la observación del cielo nocturno.
La oferta combina infraestructura científica, atractivos geológicos y modelos de gestión que buscan garantizar la calidad de los cielos como condición central para esta actividad. A continuación, se detalla en qué consiste la propuesta de cada municipio.
¿Qué ofrece Facatativá en materia de astroturismo?
El Observatorio y Planetario Astronómico Astroandes, vinculado al Colegio Empresarial Los Andes, constituye el principal activo del municipio. Según la información disponible, se trata del único observatorio escolar del país que cuenta con domo planetario y telescopio de alta gama, lo que permite la observación de espacio profundo, planetas y eventos solares.
El domo planetario posibilita simulaciones del cielo nocturno sin depender de las condiciones climáticas, garantizando así la experiencia a los visitantes en cualquier época del año. El municipio también realiza noches de observación guiadas por expertos, dirigidas a estudiantes y aficionados, con certificaciones y talleres incluidos. Facatativá fue además uno de los diez territorios seleccionados a nivel nacional para recibir fortalecimiento técnico, lo que le permitirá ampliar su capacidad de atención al público y mejorar sus equipos de observación.
¿En qué consiste el proyecto del planetario subterráneo de Nemocón?
Nemocón avanza en la construcción de lo que se proyecta como el primer planetario subterráneo de Latinoamérica, ubicado a 80 metros de profundidad dentro de la Mina de Sal de Nemocón. La propuesta busca aprovechar la oscuridad natural y la acústica del socavón para generar una experiencia de inmersión en la observación del universo.
Para materializar este proyecto, el municipio recibió una dotación técnica que incluye telescopios, binoculares y equipos de proyección, destinados tanto al espacio subterráneo como al fortalecimiento de las rutas de observación en superficie. La propuesta integra el recorrido histórico por las cámaras de sal con una narrativa astronómica que vincula la formación geológica de la sal con procesos relacionados con la historia del universo. Adicionalmente, las zonas rurales cercanas a la mina presentan baja contaminación lumínica, condición que favorece las jornadas de observación directa con los nuevos equipos.
¿Cómo funciona la Ruta de Astroturismo de Sopó?
Sopó formalizó la «Ruta de Astroturismo», un recorrido que conecta puntos estratégicos para la observación del cielo con la oferta gastronómica y cultural del municipio. Las veredas Meusa y San Gabriel fueron identificadas como puntos óptimos por sus cielos despejados y su distancia respecto a focos de iluminación urbana.
El municipio cuenta con un Acuerdo de Gobernanza 2025-2026, suscrito entre la Alcaldía, prestadores de servicios turísticos y expertos en el tema, orientado a proteger la calidad del cielo nocturno y regular la actividad turística asociada. Sopó también ha trabajado para alinear sus estándares con los criterios de la Fundación Starlight, con miras a certificar sus cielos como aptos para el turismo científico.
La consolidación de estos tres municipios refleja una apuesta de Cundinamarca por diversificar su oferta turística con un enfoque que combina ciencia, geología y gestión territorial.
Observatorios con tecnología de punta, un proyecto de planetario bajo tierra y una ruta turística estructurada en torno a la observación del cielo nocturno.














