La presión sobre uno de los corredores más congestionados entre Bogotá y la Sabana Centro obligó a acelerar una intervención largamente esperada. La Gobernación de Cundinamarca puso en marcha las obras en la Variante Cota–Chía, un eje estratégico por donde circulan diariamente miles de vehículos particulares y de carga, en medio de un panorama marcado por retrasos, filas interminables y deterioro progresivo de la vía.
La intervención se proyecta como una respuesta directa al desgaste acumulado de este corredor, donde los daños en la estructura vial venían intensificando los tiempos de desplazamiento y afectando la productividad de quienes dependen de esta conexión para trabajar, transportar mercancías o movilizarse hacia Bogotá.
Un corredor saturado que exige intervención urgente
Durante meses, conductores y transportadores han enfrentado un escenario recurrente: tramos con agrietamientos, desniveles y fallas estructurales que derivan en represamientos constantes. La Variante Cota–Chía se convirtió en un punto de alta presión para la movilidad regional, especialmente en horas pico, cuando el flujo vehicular supera la capacidad operativa de la vía.
En este contexto, la intervención abarca 4,7 kilómetros considerados críticos. El objetivo es recuperar la capacidad funcional del corredor y reducir los cuellos de botella que afectan tanto a usuarios particulares como al transporte de carga, vital para la dinámica económica de la región.
Inversión millonaria y obras técnicas para recuperar la vía
El proyecto cuenta con una inversión de 22 mil millones de pesos y contempla un paquete de obras técnicas orientadas a restablecer las condiciones estructurales de la vía. Entre las principales intervenciones se incluyen trabajos de fresado, reposición de la carpeta asfáltica y reconstrucción del pavimento en cinco tramos priorizados por su nivel de deterioro.
Adicionalmente, se ejecutarán obras hidráulicas y de drenaje como la construcción de alcantarillas, cunetas y filtros longitudinales, elementos fundamentales para evitar el deterioro prematuro del pavimento. La intervención también incorpora nueva señalización vial, con el fin de mejorar la seguridad y la organización del tráfico en este corredor.
La ejecución ya está en marcha, luego de que el contrato fuera adjudicado el 30 de diciembre de 2025. Actualmente, maquinaria y personal trabajan en campo bajo un cronograma que proyecta siete meses de intervención.
Plan de tráfico para evitar colapso durante las obras
Uno de los principales retos de este tipo de intervenciones es mantener la movilidad mientras avanzan los trabajos. Para ello, las autoridades implementaron un Plan de Manejo de Tráfico que incluye señalización temporal, presencia de controladores viales, pasos alternos a un carril e iluminación en zonas de intervención.
Este esquema busca reducir el impacto sobre los usuarios y evitar cierres totales que agraven la congestión. Sin embargo, se prevén demoras parciales, especialmente en horas de alta demanda, por lo que se recomienda a los conductores planear sus recorridos con anticipación.
La intervención en la Variante Cota–Chía apunta a mejorar la conexión entre Bogotá y los municipios de la Sabana Centro, optimizar los corredores logísticos y reducir los tiempos de desplazamiento en uno de los puntos más sensibles de la movilidad regional. Su avance será determinante para aliviar la presión sobre una vía que, durante años, ha sido sinónimo de congestión y desgaste para miles de usuarios.
Obras tendrán una duración aproximada de siete meses.













