Las lluvias persistentes mantienen a Cundinamarca bajo alerta permanente, en medio de un escenario que combina saturación de suelos, aumento de caudales y afectaciones directas a comunidades urbanas y rurales.
El comportamiento climático de las últimas semanas ha puesto a prueba la capacidad de respuesta local y departamental, con un balance que sigue en actualización y una vigilancia activa en todo el territorio.
Lluvias persistentes disparan emergencias en siete provincias
En lo corrido del año se han documentado 34 eventos asociados a la temporada invernal, distribuidos en 19 movimientos en masa, 11 inundaciones, tres crecientes súbitas y un vendaval, con impactos en 22 municipios de siete provincias.
El patrón de lluvias continuas ha generado condiciones de alta inestabilidad, especialmente en zonas con pendientes pronunciadas, rondas hídricas y suelos con capacidad de drenaje limitado.
Este panorama ha obligado a reforzar los sistemas de monitoreo y a mantener activos los protocolos de prevención, ante la posibilidad de nuevos episodios que puedan escalar en afectaciones humanas, ambientales o de infraestructura.
Febrero intensifica el riesgo en varias subregiones
El inicio de febrero marcó un punto de mayor presión para las autoridades. En los primeros días del mes se reportaron 17 emergencias, concentradas en las provincias de Tequendama, Rionegro, Sumapaz, Alto Magdalena y Sabana Centro. Municipios como La Palma, San Antonio del Tequendama y Viotá han enfrentado escenarios de riesgo que continúan bajo evaluación técnica, con seguimiento permanente a taludes, cauces y sistemas de drenaje.
Las precipitaciones recurrentes han incrementado la probabilidad de deslizamientos y desbordamientos, lo que mantiene en alerta a los organismos de gestión del riesgo y a las administraciones municipales.
Sopó y Cajicá: eventos críticos bajo evaluación técnica
Uno de los episodios más complejos se presentó el sábado 7 de febrero en el sector de Hatogrande, municipio de Sopó, donde las lluvias derivaron en inundaciones, granizada y caída masiva de árboles. El balance preliminar reportó 83 árboles derribados en el campo de golf del sector, además del colapso de un muro de cerramiento sin función estructural, afectado por la saturación del terreno.
En Cajicá, la situación también encendió alertas tras las inundaciones registradas en el sector La Capellanía, ocasionadas por la creciente súbita de la quebrada La Cruz. A este escenario se sumaron fuertes precipitaciones en San Francisco, Quipile y Sasaima, mientras que en Puerto Salgar se mantiene la vigilancia por el ascenso sostenido del nivel del río Magdalena.
Monitoreo permanente y llamado a reforzar la prevención
Ante este contexto, la Unidad Administrativa Especial para la Gestión del Riesgo de Desastres de Cundinamarca (UAEGRD) mantiene monitoreo continuo en articulación con los Consejos Municipales de Gestión del Riesgo, consolidando reportes en tiempo real y fortaleciendo las acciones de prevención y respuesta en las zonas más expuestas.
Desde la entidad se reiteró el llamado a los municipios para actualizar la Estrategia Municipal de Respuesta a Emergencias (EMRE) y activar de manera anticipada los protocolos preventivos, en un momento en el que la temporada de lluvias sigue mostrando un comportamiento activo y con potencial de generar nuevos eventos de impacto.
Sopó y Cajicá concentran algunos de los episodios más
delicados de los últimos días.













