Tragedia en peaje Casablanca reabre crisis vial: alcaldes exigen intervención urgente

El de Sutatausa, Jhonatan Ojeda Barrera, afirmó que la carretera “cobra vidas a diario” y exigió intervención inmediata ante fallas estructurales y falta de atención de emergencias.

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La mañana de este lunes 6 de abril dejó una escena que resume años de advertencias ignoradas. En el peaje Casablanca, punto crítico del corredor Zipaquirá–Ubaté–Chiquinquirá, autoridades locales, entidades nacionales y líderes regionales se reunieron tras el accidente que, días atrás, cobró la vida de cinco integrantes de una misma familia y dejó varios heridos.

El hecho, que generó conmoción en toda la región, ocurrió cuando en la madrugada del pasado 1 de abril, un tractocamión, presuntamente sin frenos, impactó varios vehículos que transitaban por el peaje. La magnitud de lo ocurrido no solo expuso fallas operativas, sino que volvió a poner bajo la lupa el estado de una vía que, según denuncias reiteradas, representa un riesgo permanente.

La reunión fue liderada por el alcalde de Nemocón, Cristian Camilo Carrillo Chacón, y contó con la presencia de delegados de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), la Superintendencia de Transporte, la Defensoría del Pueblo, la viceministra de Transporte, María Luisa Mercado, así como alcaldes de municipios de Sabana Centro y el Valle de Ubaté.

Una crisis anunciada: “Esto no es nuevo”

El tono del encuentro estuvo marcado por la frustración acumulada. Desde el territorio, los mandatarios locales insistieron en que la problemática ha sido advertida durante muchos años sin que se traduzca en soluciones efectivas.

El alcalde de Sutatausa, Jhonatan Ojeda Barrera, fue contundente: “Todos sabemos lo que está pasando en esta vía. Esto no es nuevo y lo hemos venido diciendo desde hace tiempo”. Su intervención puso sobre la mesa una realidad persistente: “Aquí a diario hay accidentes, hay heridos y hay muertos”. Más allá de las cifras, el impacto humano fue evidente en su relato: “Tengo un amigo que quedó postrado por un accidente en un tramo sin iluminación”.

Una vía sin condiciones mínimas de seguridad

Las denuncias apuntan a fallas estructurales que incrementan el riesgo en cada trayecto. La ausencia de señalización, la falta de iluminación y el deterioro de la carpeta asfáltica configuran un escenario crítico para quienes transitan por este corredor.

“Esta es una vía sin señalización, sin iluminación y llena de huecos. Así es muy difícil garantizar la seguridad”, advirtió el mandatario de Sutatausa.

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Estas condiciones, sumadas al alto flujo vehicular, especialmente en temporadas de movilidad intensa, elevan la probabilidad de siniestros con consecuencias graves.

“El mayor peligro es la vía”

Uno de los puntos más sensibles del encuentro fue la afirmación directa sobre el origen del riesgo. Para las autoridades locales, el problema no está en el orden público, sino en la infraestructura.

“Con todo respeto, es más peligroso que nos pase algo en esta vía, de aquí a Chiquinquirá, por cómo está, que por cualquier otra situación”, señaló el alcalde de Sutatausa.

Su testimonio adquirió un tono aún más personal al recordar una pérdida irreparable: “Yo perdí a mi madre en esta maldita vía y quedé huérfano. Y no es la primera vez que pasa algo así”.

La frase resume el sentimiento de una región que percibe abandono institucional: “Han pasado muchos gobiernos y esta región sigue olvidada”.

Emergencias sin respuesta inmediata

A las fallas estructurales se suma otro factor que agrava el panorama: la falta de capacidad de respuesta ante emergencias. “No hay ambulancia, no hay carro taller. Cuando ocurre un accidente, no hay cómo responder de inmediato”, denunció. La comparación con otras vías del país refuerza la inconformidad: “En otras carreteras uno paga peaje, pero tiene servicios, mejores vías, tiene apoyo. Aquí se paga y no se ve eso”.

El encuentro concluyó con una agenda clara de solicitudes. Los alcaldes exigieron intervención inmediata que incluya mantenimiento integral del corredor, señalización adecuada, iluminación en puntos críticos, traslado del peaje, tarifa diferencial para los habitantes del sector, y disponibilidad permanente de ambulancias y vehículos de asistencia.

Sin embargo, más allá de los anuncios, el llamado fue directo a evitar que la reunión se diluya sin resultados.

“Mi preocupación es que esto no se vuelva otro circo, como ya ha pasado en otras visitas”, advirtió el alcalde Ojeda Barrera.

Y cerró con una petición que, según indicó, ha sido reiterada por todos los mandatarios de la región: “Esto se lo hemos pedido al Gobierno Nacional: mantenimiento de la vía, una ambulancia y un carro taller. Es una necesidad urgente de toda la región”.

Una vía que sigue cobrando factura

El caso del peaje Casablanca no es un hecho aislado. Es el reflejo de una problemática estructural que combina deterioro vial, falta de inversión y respuestas tardías.

Mientras las autoridades evalúan medidas, en el territorio persiste una sensación compartida: transitar por este corredor no solo implica desplazarse, sino asumir un riesgo que, para muchas familias, ya ha tenido consecuencias irreversibles.

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Habitantes del sector piden, mediante una protesta, que se retire el peaje Casablanca. Foto/Redes.

Autoridades locales advierten que los riesgos en la vía han sido denunciados durante años sin solución efectiva.