El gobernador de Cundinamarca, Jorge Emilio Rey Ángel, informó a través de sus redes sociales que la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) definitivamente, se comprometió a firmar el acta de inicio del contrato de concesión para intervenir uno de los corredores con mayor carga vehicular del país, utilizado diariamente por miles de conductores que se movilizan entre Bogotá y la Sabana Norte.
La obra busca reducir los tiempos de desplazamiento, mejorar la conectividad regional y aliviar la presión sobre un tramo que, durante años, ha operado con altos niveles de congestión, especialmente en horas pico y fines de semana.
Cinco carriles por sentido y carril exclusivo para transporte público
El proyecto contempla la ampliación de 5,8 kilómetros de vía, que pasarán a tener cinco carriles por sentido entre las calles 191 y 245. Esta intervención no solo incrementa la capacidad vehicular, sino que incorpora soluciones orientadas a una movilidad más integral.
Entre ellas, se incluye un carril exclusivo tipo BRT hasta la calle 235, diseñado para fortalecer el transporte público en este acceso estratégico a la capital. Asimismo, se proyecta infraestructura para peatones y ciclistas, lo que amplía las opciones de desplazamiento y mejora las condiciones de seguridad vial.
Conexión directa entre Cundinamarca y Bogotá: se elimina un punto crítico
Uno de los objetivos centrales de la intervención es articular el perfil vial ya ampliado en el tramo de Cundinamarca con el que será desarrollado en el sector urbano de Bogotá. Actualmente, esta transición funciona como un cuello de botella que ralentiza el flujo vehicular y afecta tanto la movilidad como la dinámica económica de la región.
La integración de ambos tramos permitirá un tránsito más continuo, reduciendo interrupciones y mejorando la eficiencia del corredor Bogotá–Sabana Norte, considerado estratégico para el transporte de personas y mercancías.
Carrera Séptima y vía perimetral de Sopó: las obras que complementan el proyecto
La intervención no se limita a la Autopista Norte. El plan incluye la ampliación de la carrera Séptima entre las calles 201 y 245, con el propósito de ofrecer rutas alternas que contribuyan a distribuir el tráfico.
A esto se suma la construcción y mejoramiento de la vía perimetral de Sopó, de 7,2 kilómetros, una infraestructura pensada para desviar el tránsito que actualmente atraviesa el casco urbano del municipio. Esta medida busca mitigar el impacto del turismo gastronómico de fin de semana y el paso constante de vehículos de carga, que han generado presión sobre la movilidad local.
Inicio de obras: así será la ejecución por fases
Tras la firma del acta de inicio, el concesionario contará con un plazo aproximado de 70 días hábiles para comenzar las obras en la Unidad Funcional 1 (UF1), correspondiente a la calzada oriental entre las calles 215 y 245.
Posteriormente, se avanzará en la Unidad Funcional 3 (UF3), que intervendrá el mismo tramo en la calzada occidental. Este esquema por fases permitirá mantener la operación del corredor mientras se ejecutan las obras, reduciendo el impacto sobre los usuarios.
La ampliación de la Autopista Norte se perfila es una intervención determinante para reorganizar el tránsito en uno de los accesos más importantes a Bogotá. Su ejecución tendrá efectos directos en la movilidad diaria de miles de ciudadanos, así como en la eficiencia del transporte de carga hacia y desde la capital.
La obra busca eliminar un grave cuello de botella entre Cundinamarca y Bogotá que frena la movilidad diaria.












