El aumento de las lluvias en Cundinamarca comienza a encender las alertas en gran parte del departamento. En los primeros meses del año ya se registran 102 emergencias asociadas a precipitaciones en 46 municipios de 11 provincias, una situación que refleja el impacto creciente de la temporada climática en vías rurales, zonas montañosas y comunidades campesinas.
Los datos provienen del monitoreo permanente de la Unidad Administrativa Especial para la Gestión del Riesgo de Desastres (UAEGRD), entidad que mantiene vigilancia sobre los eventos derivados de las precipitaciones que se intensifican en el territorio.
Las autoridades advierten que el fenómeno más recurrente durante esta temporada son los movimientos en masa, una amenaza que afecta especialmente corredores viales y zonas rurales ubicadas en laderas.
Solo en febrero se reportaron 34 deslizamientos, mientras que en marzo ya se registran 15 eventos, dentro de un total de 28 emergencias en 19 municipios durante este mes.
Provincias con mayor impacto
El mapa de afectaciones muestra una concentración de emergencias en varias regiones estratégicas del departamento.
Las provincias de Tequendama, Rionegro, Gualivá, Magdalena Centro y Sumapaz encabezan la lista de territorios más golpeados por las precipitaciones, donde los suelos saturados y las pendientes pronunciadas aumentan el riesgo de derrumbes.
En estas zonas, los efectos se reflejan principalmente en vías rurales bloqueadas, pérdida de bancadas, desprendimiento de rocas y afectaciones a la movilidad intermunicipal, situaciones que impactan directamente la economía local, el transporte de productos agrícolas y la conectividad entre comunidades.
Lo que dicen los reportes meteorológicos
El comportamiento del clima responde a una fase de transición estacional que suele anticipar un aumento progresivo de las lluvias en el país.
De acuerdo con los análisis técnicos del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM), el país se encuentra en el paso entre los frentes fríos y el inicio de la primera temporada de lluvias del año.
“Esta tendencia responde a la transición entre los frentes fríos y el inicio de la primera temporada de lluvias del país. Durante marzo se esperan precipitaciones de mayor intensidad y para abril se proyecta un aumento más marcado, especialmente en la región Andina y en el departamento de Cundinamarca”, explicó William Rozo, con base en los reportes técnicos del IDEAM.
Este escenario sugiere que las emergencias podrían incrementarse en las próximas semanas si las precipitaciones continúan acumulándose en los suelos de montaña.
Corredores viales bajo vigilancia
El monitoreo de las autoridades también ha identificado varios puntos críticos en la red vial del departamento, donde los deslizamientos y desprendimientos de material mantienen en alerta a municipios y organismos de gestión del riesgo.
Choachí
En la vía Bogotá–Choachí, entre los PR 3+800 y 4+350, se presenta paso intermitente debido al desprendimiento de rocas de gran tamaño. La concesión vial mantiene vigilancia permanente para evitar nuevos incidentes.
Sasaima
En la vereda Guayacundo, en límites con Albán, un deslizamiento provocó tres movimientos en masa que generaron el taponamiento total de la vía hacia Villeta.
A esta situación se suma una contingencia en la vereda Polaca, donde el agrietamiento de la bancada mantiene suspendido el tránsito de vehículos pesados.
Vergara
En la vereda Córcega, sector Dos Quebradas, se registra movimiento en masa. La Alcaldía adelanta labores de monitoreo, señalización preventiva y trabajos con maquinaria amarilla para estabilizar el terreno.
Pacho
Las lluvias provocaron deslizamientos en la vereda Hoya, sector Goteras. En el sector Paraíso continúa la inestabilidad del terreno, aunque la vía permanece habilitada con restricciones de circulación.
Tocaima
En la vereda La Cajita persiste una contingencia por movimiento en masa que amenaza con provocar la pérdida total de la bancada de la vía principal.
Ante la gravedad de la situación, el municipio declaró calamidad pública y adelanta gestiones con la Gobernación para atender la emergencia.
Guayabal de Síquima
Autoridades locales monitorean pérdida de bancada y movimientos en masa en las veredas Picacho y Manoa, afectaciones que comprometen la movilidad. El municipio solicitó apoyo técnico al Instituto de Infraestructura y Concesiones de Cundinamarca (ICCU).
Llamado urgente a la prevención
Frente a este panorama, la UAEGRD enfatizó el llamado a la ciudadanía para mantenerse informada a través de los boletines meteorológicos y alertas climáticas del IDEAM, así como a adoptar medidas preventivas en zonas de riesgo.
Las autoridades también insistieron en la importancia de reportar de inmediato grietas en el terreno, desprendimientos de material, caída de rocas o deslizamientos, señales que pueden anticipar emergencias mayores.
La vigilancia comunitaria, sumada al monitoreo institucional, se convierte en una herramienta fundamental para reducir riesgos durante esta temporada de lluvias que comienza a intensificarse en gran parte del territorio cundinamarqués.
Mientras tanto, organismos de gestión del riesgo, alcaldías municipales y entidades departamentales mantienen operativos de seguimiento y evaluación permanente, ante la posibilidad de que nuevos eventos climáticos continúen impactando las vías y las zonas rurales del departamento en las próximas semanas.

Provincias como Tequendama, Rionegro, Gualivá,
Magdalena Centro y Sumapaz concentran la mayor parte de las afectaciones.













