La muerte de monseñor Carlos Arturo Gómez Londoño, confirmada este 25 de marzo en la Clínica San Ignacio en Bogotá, un día después de cumplir 62 años, sacude a la Diócesis de Zipaquirá y a múltiples comunidades donde ejerció su ministerio durante décadas. El sacerdote fue sometido a una laringectomía radical para tratar un tumor maligno que comprometía su salud, pero no logró recuperarse. Su fallecimiento se produjo tras una hemorragia que derivó en un infarto.
La noticia se conoce en un contexto familiar especialmente sensible: semanas atrás había fallecido su padre, el profesor Pedro Arturo Gómez Ramírez (18 de febrero de 2026), y en 2023 murió su señora madre, Alicia Londoño. Le acompañaban sus hermanas Rosa Ángela y Elizabeth.

Reacción oficial: mensaje del obispo de Zipaquirá
Tras conocerse el fallecimiento, el obispo de la Diócesis de Zipaquirá, monseñor Héctor Cubillos Peña, envió un mensaje dirigido al clero, en el que expresó el impacto de la pérdida:
“Queridos sacerdotes: participo a ustedes la muy dolorosa noticia de la muerte de monseñor Carlos Gómez Londoño a causa de una hemorragia y un infarto. Encomendémoslo al Padre de la Vida y la Misericordia para que lo reciba en su casa eterna. Y a su familia y a nosotros el Señor nos fortalezca, nos consuele y nos dé esperanza. Damos gracias por su vida, por su vocación sacerdotal y por su servicio a nuestra Iglesia diocesana”.
El pronunciamiento refleja el profundo dolor por su fallecimiento y el reconocimiento institucional a una trayectoria que trascendió lo parroquial para incidir en la estructura pastoral de la diócesis.
Trayectoria: formación, misión y construcción pastoral
La vida de monseñor Gómez Londoño estuvo marcada por una combinación de servicio pastoral, formación académica y liderazgo institucional. Inició como integrante del equipo formador del Seminario Menor Diocesano de la Asunción en Tocancipá (1988–1990), etapa en la que comenzó a perfilar su vocación por la formación sacerdotal.
Posteriormente asumió responsabilidades en parroquias de Gachancipá, Mompós (Bolívar) y Simijaca, donde fortaleció procesos comunitarios tanto en contextos locales como misioneros.
Entre 1993 y 1994 realizó estudios en Comunicación Social para la pastoral en la Universidad Autónoma de Puebla (México), formación que posteriormente aplicó en el diseño de estrategias comunicativas dentro de la Iglesia.
Influencia en la organización pastoral de la diócesis
Uno de sus aportes más significativos fue la creación y liderazgo de la Delegación Episcopal de Pastoral de las Comunicaciones (1994–2004), desde donde impulsó procesos de evangelización con enfoque mediático.
En Cajicá, dejó una huella concreta como párroco fundador de la parroquia San José de Río Grande (1994–1999), consolidando una comunidad en expansión y fortaleciendo la estructura parroquial.
Además, lideró la Pastoral Misionera en diferentes periodos (1999–2005 y 2008–2016), coordinando procesos como Itinerarios de Misión 2000, Camino de la Iglesia, Camino del Discípulo y Misión Parroquial Familiar, iniciativas que impactaron la dinámica evangelizadora en múltiples territorios.
Formación teológica y liderazgo académico
Su perfil académico se consolidó con una Maestría en Teología Dogmática en la Pontificia Universidad Javeriana (2002–2003). Este conocimiento lo proyectó como formador en el Seminario Mayor San José de Zipaquirá, donde durante más de una década orientó áreas como Teología Dogmática, Cristología, Escatología y Homilética.
También fue rector fundador del Instituto para Laicos “Sal Terræ” (2006–2016) y rector del Instituto Catequístico Diocesano (2013–2019), espacios desde los cuales fortaleció la formación doctrinal y pastoral de los laicos.

Rol estratégico en la Curia Diocesana
Durante casi dos décadas ocupó cargos determinantes en la conducción pastoral de la diócesis. Se desempeñó como vicario de Pastoral y coordinador del Plan Diocesano de Pastoral (2003–2020), liderando la articulación de procesos en el territorio.
Más adelante, asumió como vicario general (2018–2020), acompañando decisiones estratégicas y el gobierno eclesial en uno de los periodos más exigentes para la institución.
Reconocimiento del Vaticano
En agosto de 2011 recibió el título honorífico de Capellán de Su Santidad, otorgado por el papa Benedicto XVI, distinción que reconoce su servicio a la Iglesia y su compromiso pastoral.
Un legado que trasciende generaciones
La muerte de monseñor Carlos Arturo Gómez no solo representa la partida de un sacerdote, sino el cierre de una trayectoria que incidió directamente en la formación de líderes religiosos, en la consolidación de procesos pastorales y en la organización de la Diócesis de Zipaquirá.
Su legado permanece en las comunidades que acompañó, en las estructuras que ayudó a construir y en las generaciones que formó a lo largo de su vida.
Lideró procesos de formación sacerdotal, pastoral misionera y comunicación eclesial en múltiples territorios.










