La temporada decembrina avanza en Cundinamarca bajo una señal de alerta que vuelve a encender las preocupaciones de las autoridades departamentales. A mitad de las festividades, 29 personas han resultado lesionadas por el uso de pólvora, entre ellas nueve menores de edad, niños y niñas cuyas edades oscilan entre los 2 y los 9 años, según el más reciente reporte oficial entregado por el Gobierno departamental.
El gobernador Jorge Emilio Rey Ángel, a través de un video en sus redes sociales, expresó su preocupación frente a un balance que, lejos de disminuir, refleja la persistencia de prácticas que continúan poniendo en riesgo la integridad física de la población, especialmente de la niñez. Las cifras sitúan al departamento en el quinto lugar a nivel nacional en número de personas quemadas, un dato que resulta inquietante cuando aún restan varias semanas de celebraciones.
Niños expuestos un riesgo evitable
El mandatario departamental fue enfático al señalar que el uso de pólvora no puede seguir siendo tratado como una actividad recreativa o una costumbre sin consecuencias. En sus palabras, la exposición de menores de edad a estos artefactos representa un riesgo grave y completamente evitable, que deja secuelas físicas y emocionales irreparables.
Las estadísticas actuales revelan que los niños y niñas siguen siendo los más afectados, pese a las campañas de prevención y a los llamados reiterados de las autoridades. Cada caso involucra no solo una lesión, sino una vulneración directa a los derechos de la infancia, lo que obliga a una respuesta institucional inmediata.
Intervención del ICBF y medidas de protección
Ante este panorama, la Gobernación de Cundinamarca anunció que todos los casos en los que se vea comprometida la integridad de menores de edad serán puestos de manera inmediata en conocimiento del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF). La medida busca garantizar la adopción de acciones de protección que salvaguarden a los niños y niñas afectados y eviten nuevas situaciones de riesgo.
Desde la Administración Departamental se insiste en que estas intervenciones no tienen un carácter sancionatorio aislado, sino preventivo y protector, en defensa del bienestar de la niñez y en cumplimiento de las obligaciones del Estado frente a sus derechos fundamentales.
Un llamado urgente a la responsabilidad familiar y social ante niños quemados con pólvora
El pronunciamiento del gobernador también se traduce en un llamado directo a las familias y a la comunidad en general. En una época marcada por reuniones, celebraciones y encuentros, la prevención se convierte en una responsabilidad compartida, donde cada decisión puede marcar la diferencia entre una celebración tranquila y una tragedia evitable.
Las autoridades reiteraron que proteger la vida y la integridad de los niños y niñas debe estar por encima de cualquier práctica asociada a la pólvora. En Cundinamarca, el mensaje es claro: ninguna tradición justifica poner en riesgo a la niñez, y cada adulto tiene un papel determinante en la construcción de unas festividades seguras y responsables.
Autoridades alertan que una decisión irresponsable puede cambiar una celebración por una tragedia.














