La danza, la memoria cultural y el compromiso de un grupo de familias llevaron el nombre de Fosca, Cundinamarca, a lo más alto de una competencia nacional de folclor. Los integrantes infantiles de la agrupación Herencia y Corazón obtuvieron el primer lugar en la cuadragésima edición del Festival y Concurso Nacional de Bailes Folclóricos Colombianos, celebrado en Belén, Boyacá.
El certamen reunió a más de 40 agrupaciones provenientes de distintas regiones del país. Cundinamarca estuvo representada únicamente por delegaciones de Suesca y Fosca, siendo esta última la que consiguió el reconocimiento en la categoría infantil.
Más allá del resultado, la participación de estos pequeños bailarines refleja un proceso de formación artística que combina disciplina, investigación cultural y el acompañamiento de sus familias.
Dos años de preparación detrás del reconocimiento nacional
El primer lugar obtenido en Boyacá es resultado de aproximadamente dos años de ensayos, aprendizaje y preparación colectiva.
Robinson Duván Barbosa Hernández, director de Herencia y Corazón, explicó que el compromiso de los niños ha sido fundamental, pero también destacó la participación de sus padres, quienes han acompañado el proceso desde distintos frentes.
“Los papás son los protagonistas y obviamente los niños”, expresó Barbosa, al reconocer el esfuerzo de las familias para atender aspectos como el vestuario, los desplazamientos y las necesidades propias de cada presentación.
Este respaldo ha permitido consolidar una escuela donde la formación artística se desarrolla de la mano del trabajo en equipo y el sentido de pertenencia por las expresiones culturales colombianas.
Un homenaje a las aguadoras del río Sinú llevó la tradición al escenario
La propuesta presentada por los pequeños bailarines tuvo un componente que fue más allá de la ejecución de pasos y coreografías: recuperar, mediante la puesta en escena, la memoria de las comunidades y sus costumbres.
Durante su presentación final, Herencia y Corazón interpretó una propuesta artística inspirada en las aguadoras del río Sinú, mujeres vinculadas a una práctica tradicional que, según explicó su director, ha perdido presencia con el paso del tiempo.
“Mis puestas en escena reviven tradiciones”, manifestó Barbosa al referirse al propósito cultural que orienta sus montajes.
De esta manera, los integrantes de la agrupación no solo aprenden a bailar, sino que también investigan y comprenden el significado de las expresiones que representan ante el público.
De Silvania a Boyacá: dos reconocimientos para los bailarines de Fosca
El primer puesto conseguido en Belén se suma a otro reconocimiento obtenido aproximadamente dos meses antes, cuando Herencia y Corazón se proclamó campeona de un encuentro departamental de danza realizado en Silvania, Cundinamarca.
Ambos resultados reflejan la continuidad de un proyecto formativo que busca acercar a las nuevas generaciones a las manifestaciones artísticas de diferentes regiones del país.
Para esta escuela de Fosca, los concursos también representan una oportunidad de intercambio cultural, aprendizaje y participación en escenarios fuera de su municipio.
Herencia y Corazón también proyecta su talento hacia Chile
Los próximos compromisos de la agrupación no se limitan al territorio colombiano. Según informó su director, la categoría adulta tiene previsto viajar a La Serena, Chile, para participar en el Festival internacional Heredados de la Tierra.
Mientras tanto, Barbosa Hernández espera que durante el próximo año la escuela infantil pueda presentarse en nuevos encuentros nacionales y compartir sus propuestas con públicos de otras regiones.
Desde Fosca, un municipio de la provincia de Oriente de Cundinamarca, estos pequeños artistas demuestran que la preservación del folclor también depende de las nuevas generaciones, de sus maestros y de las familias que acompañan su formación.
Su reconocimiento en Boyacá deja una enseñanza: cuando los niños conocen las tradiciones de su país y encuentran espacios para expresarlas, la cultura permanece viva y continúa transmitiéndose de una generación a otra.
Tras dos años de preparación y apoyo familiar, los niños de Fosca ganaron un concurso nacional de folclor.












