IA en salud: el Senado avanza en proyecto de ley para proteger a los pacientes y sus datos médicos

El Senado analiza un proyecto de ley que busca garantizar la seguridad de los pacientes, proteger sus datos médicos y establecer responsabilidades frente al uso de inteligencia artificial en diagnósticos y servicios de salud. La iniciativa aún debe superar su trámite legislativo.

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El Congreso de la República estudia una iniciativa que pretende establecer reglas para el uso de la inteligencia artificial en hospitales, clínicas y otras áreas del sistema de salud. La protección de los datos médicos, la seguridad de los pacientes y la responsabilidad de los profesionales están entre los principales asuntos en discusión.

La inteligencia Artificial (IA) está transformando la manera en que se analizan datos médicos, se identifican enfermedades y se administran los servicios de salud. Sin embargo, su utilización también plantea interrogantes sobre la seguridad de los pacientes, la confidencialidad de la información clínica y la responsabilidad frente a posibles errores tecnológicos.

Ante este panorama, la Comisión Séptima del Senado de la República avanzó en el estudio del Proyecto de Ley 216 de 2026 Senado, una iniciativa que busca establecer condiciones normativas, éticas y científicas para el desarrollo, implementación y supervisión de sistemas de inteligencia artificial en el sector salud colombiano.

Durante una audiencia pública, representantes del Gobierno Nacional, organismos internacionales, instituciones académicas, gremios y empresas presentaron observaciones destinadas a fortalecer el articulado antes de su primer debate.

La propuesta, de autoría de la senadora Nadia Blel Scaff, del Partido Conservador, pretende que la incorporación de estas tecnologías contribuya al mejoramiento de los servicios médicos sin comprometer los derechos fundamentales de los usuarios ni la autonomía de los profesionales sanitarios.

La inteligencia artificial deberá estar al servicio de los pacientes

Uno de los principales asuntos abordados durante la audiencia fue la necesidad de garantizar que las herramientas tecnológicas funcionen como instrumentos de apoyo para el personal médico y no como mecanismos que sustituyan indiscriminadamente el criterio profesional.

La senadora Nadia Blel Scaff, quien presidió la sesión, resumió el propósito de la iniciativa con una afirmación:

“La inteligencia artificial tiene que estar al servicio de las personas, y en salud la inteligencia artificial tiene que estar al servicio de la vida”.

Esta orientación plantea un desafío para el sistema sanitario: aprovechar las capacidades de la inteligencia artificial para mejorar los procesos asistenciales y administrativos, sin perder de vista que las decisiones relacionadas con la salud pueden tener consecuencias directas sobre la vida y el bienestar de las personas.

El proyecto contempla disposiciones relacionadas con la seguridad del paciente, la protección de información sensible, la integridad científica y la autonomía de los profesionales de la salud.

Protección de historias clínicas y supervisión humana: los puntos centrales del debate

Durante la audiencia, diferentes participantes insistieron en que la regulación debe establecer responsabilidades precisas para quienes diseñan, desarrollan, implementan y utilizan sistemas de inteligencia artificial.

Entre los asuntos examinados se encuentran la protección de datos personales de salud, la ciberseguridad, la supervisión humana efectiva y los procedimientos necesarios para verificar el funcionamiento de estas tecnologías.

También se planteó la importancia de que los sistemas sean evaluados con información representativa de la población colombiana, teniendo en cuenta sus características y necesidades sanitarias.

Esta recomendación busca reducir el riesgo de que herramientas desarrolladas o entrenadas en otros contextos produzcan resultados inadecuados al aplicarse en pacientes del país.

Otro aspecto discutido fue la participación de las diferentes profesiones sanitarias en los mecanismos de gobernanza de la inteligencia artificial. Los intervinientes señalaron que estas instancias deben reconocer no solamente al personal médico, sino también a profesionales de enfermería y otras disciplinas vinculadas con la atención de los pacientes.

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La OPS respalda la orientación del proyecto, pero recomienda ajustes

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) consideró que el proyecto proporciona una base normativa sólida, al abordar diferentes etapas del ciclo de vida de los sistemas de inteligencia artificial.

Estas etapas comprenden el diseño, la validación, la implementación, la vigilancia de su funcionamiento y su eventual retiro.

No obstante, el organismo recomendó realizar ajustes puntuales para fortalecer la propuesta.

Durante las intervenciones también se planteó que la futura legislación establezca principios generales, mientras que los aspectos técnicos más específicos sean desarrollados mediante reglamentaciones posteriores.

Esta alternativa permitiría actualizar las disposiciones conforme evolucionen las tecnologías, sin necesidad de modificar permanentemente la ley.

Asimismo, se solicitó armonizar la iniciativa con las normas colombianas vigentes sobre dispositivos médicos, sistemas de información y protección de datos personales, con el propósito de evitar contradicciones y duplicidades regulatorias.

La inteligencia artificial también podría contribuir a detectar brotes y anomalías en la facturación

La discusión legislativa no se limitó a las aplicaciones clínicas de la inteligencia artificial.

El Instituto Nacional de Salud (INS) y la Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud (Adres) propusieron ampliar el alcance de la regulación para incluir actividades de vigilancia epidemiológica y procesos administrativos.

Entre las aplicaciones mencionadas figuran la detección temprana de brotes de enfermedades y la identificación de posibles anomalías en la facturación de servicios sanitarios.

Estas herramientas podrían contribuir al análisis oportuno de grandes volúmenes de información y facilitar la identificación de situaciones que requieran revisión por parte de las entidades competentes.

Sin embargo, su utilización también exigiría mecanismos de validación, control y protección de la información, especialmente cuando se procesen datos sensibles de pacientes o recursos del sistema de salud.

Colombia busca organizar su regulación sobre inteligencia artificial

La audiencia también permitió identificar la necesidad de coordinar las distintas iniciativas legislativas relacionadas con la inteligencia artificial.

Actualmente, según lo expuesto durante la sesión, cursan en el Congreso más de diez proyectos relacionados con esta tecnología, circunstancia que motivó llamados a evitar disposiciones contradictorias y a construir un marco regulatorio coherente.

Los participantes coincidieron en la conveniencia de establecer reglas específicas para el sector salud, teniendo en cuenta los riesgos particulares que implica utilizar herramientas automatizadas en procedimientos clínicos, procesos de diagnóstico y decisiones administrativas.

También se propuso contemplar espacios controlados de experimentación, en los que puedan evaluarse nuevas tecnologías bajo condiciones de supervisión y seguridad antes de ampliar su utilización.

La formación del talento humano fue otro de los asuntos destacados, debido a la necesidad de preparar a los profesionales sanitarios para comprender las capacidades, limitaciones y riesgos de los sistemas de inteligencia artificial.

¿Cuándo entrarían en vigor las nuevas reglas para la inteligencia artificial en salud?

Por ahora, el Proyecto de Ley 216 de 2026 Senado continúa en su etapa de discusión legislativa y no constituye una regulación aprobada.

La senadora Blel Scaff explicó que las observaciones recibidas durante la audiencia serán consideradas en la preparación de la ponencia para primer debate.

Entre las alternativas planteadas figura estructurar la iniciativa como una ley marco de política pública, que establezca los principios generales para la utilización responsable de la inteligencia artificial en el sector salud.

Con ese propósito, se solicitó a las entidades y organizaciones participantes remitir sus observaciones por escrito, incluyendo propuestas de nuevos artículos, modificaciones o eliminaciones.

Una vez consolidada la ponencia, el proyecto deberá continuar el trámite correspondiente en el Congreso de la República.

La discusión deja sobre la mesa una cuestión que tendrá repercusiones para pacientes, profesionales e instituciones sanitarias de todo el país: cómo incorporar tecnologías capaces de transformar la atención médica sin debilitar la protección de la vida, la privacidad y los derechos de quienes utilizan los servicios de salud.

El Congreso busca definir quién supervisa la inteligencia artificial en salud y responde por sus posibles errores.