Halloween es una de las celebraciones más esperadas del año, especialmente por los niños y las familias que disfrutan de los disfraces, los dulces y las decoraciones. Sin embargo, detrás de esta festividad también queda una consecuencia que suele pasar inadvertida: la cantidad de residuos que se generan durante una sola noche y que pueden permanecer durante años en el medioambiente.
Disfraces utilizados una única vez, accesorios plásticos, envolturas de dulces, bolsas y elementos decorativos forman parte de los desechos que deja la celebración del 31 de octubre. Muchos de estos productos están fabricados con materiales difíciles de reciclar o que tardan largos periodos en degradarse.
Ante esta situación, Alfred Ignacio Ballesteros Alarcón, director general de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), hizo un llamado a celebrar Halloween con mayor conciencia ambiental y a reconsiderar el uso de artículos que terminan desechándose pocas horas después de comprarlos.
“¡El susto no debería llevárselo el planeta! Halloween dura una noche, pero sus residuos duran mucho más”, expresó Ballesteros Alarcón al referirse al impacto de los disfraces, las decoraciones y los empaques de un solo uso.
Un disfraz puede tener más de una vida
Uno de los principales mensajes del director de la CAR está relacionado con el aprovechamiento de los disfraces, que en muchos hogares se utilizan durante unas pocas horas y luego permanecen guardados o terminan en la basura.
En lugar de adquirir uno nuevo cada año, la recomendación es reutilizar prendas de celebraciones anteriores, intercambiar disfraces entre familiares y amigos o transformar ropa y accesorios disponibles en casa para crear nuevos personajes.
“Dale una segunda vida a tu disfraz: reutilízalo, intercámbialo o transfórmalo. Menos residuos, más creatividad”, señaló el director de la autoridad ambiental.
Esta alternativa también permite reducir gastos familiares y aprovechar materiales que todavía se encuentran en buenas condiciones, sin renunciar a la creatividad que caracteriza la celebración.
Las decoraciones y los empaques también cuentan
El impacto ambiental de Halloween no se limita a los disfraces. Las decoraciones plásticas, los recipientes desechables y las envolturas de los dulces también contribuyen a aumentar la cantidad de residuos generados durante la jornada.
Una alternativa es conservar los adornos para utilizarlos en años posteriores, elaborar decoraciones con materiales reutilizables y evitar la compra de artículos destinados a un solo uso.
En el caso de los empaques, es importante separar correctamente los residuos y reconocer que no todos los materiales pueden aprovecharse mediante el reciclaje. Las envolturas de dulces, por ejemplo, suelen estar fabricadas con materiales compuestos que dificultan su recuperación.
También conviene evitar que los residuos terminen abandonados en calles, parques, zonas verdes o fuentes hídricas, donde pueden afectar el entorno y llegar a los ecosistemas naturales.
Celebrar sin dejarle la cuenta al medioambiente
El mensaje cobra especial importancia en municipios de Sabana Centro y otras zonas de Cundinamarca, donde las celebraciones de Halloween reúnen a familias, establecimientos comerciales y comunidades en espacios públicos y privados.
La invitación no busca dejar de celebrar, sino adoptar hábitos de consumo más responsables, especialmente frente a productos que tienen una vida útil muy corta.
Reducir las compras innecesarias, aprovechar lo que ya existe y disponer adecuadamente de los residuos son acciones que pueden incorporarse a la celebración sin mayores complicaciones.
“Celebremos siempre con responsabilidad”, concluyó Alfred Ballesteros.
Aunque Halloween dura apenas una noche o dos días de celebración, las decisiones que se toman antes, durante y después de la celebración pueden marcar una diferencia en la cantidad de basura que termina en rellenos sanitarios o en el entorno natural. La creatividad, en este caso, también puede convertirse en una forma de cuidar el planeta.
Los empaques y envolturas de dulces y plásticos desechables dificultan el aprovechamiento de residuos.













