En Pacho, el río Negro, tiene solo el 2 % de su caudal histórico en Cundinamarca

El déficit de lluvias golpea las cuencas de Rionegro, Sumapaz y Suárez, que dependen del régimen natural de precipitaciones, mientras los embalses que surten a Bogotá y Ubaté mantienen reservas. La CAR pide a los alcaldes activar planes de contingencia y prohibir las quemas.

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Río Negro está en apenas el 2 % de su caudal histórico. Foto: CAR.
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El río Negro, que atraviesa cerca de 24 municipios de Cundinamarca, registra apenas el 2 % de su caudal promedio histórico, la cifra más crítica del último reporte hidrometeorológico de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR). La entidad advirtió que el déficit de lluvias ya se refleja en las estaciones de monitoreo fluvial y que aumenta el riesgo de desabastecimiento en las zonas que dependen directamente de las precipitaciones.

Alfred Ballesteros, director general de la CAR, pidió a los alcaldes activar sus comités de gestión del riesgo para proteger las bocatomas y a la comunidad. El llamado coincide con las proyecciones sobre El Niño, que tendría más del 90 % de probabilidad de alcanzar una intensidad muy fuerte entre finales de 2026 y comienzos de 2027.

Otras cuencas con caudales por debajo de lo normal:

El río Negro no es la única fuente afectada. Estos son los niveles frente a los valores históricos:

  • Sumapaz: 10 %.
  • Alto Suárez: 9 %.
  • Medio Suárez: 14 %.
  • Medio Bogotá: 15 %.
  • Bajo Bogotá: 19 %.

Embalses con reservas, pero no para todos:

Los principales embalses conservan niveles importantes. El Sistema Chingaza está en el 94,6 %; el Agregado Norte, conformado por Neusa, Sisga y Tominé, en el 67,8 %, y El Hato, en el 78 %.

Estas reservas, sin embargo, no protegen a todo el territorio. Los embalses regulan las cuencas del río Bogotá y de Ubaté-Suárez, lo que permite amortiguar periodos de pocas lluvias. En cambio, las provincias de Rionegro y Sumapaz dependen del régimen natural de lluvias, de la escorrentía superficial y de los afluentes que alimentan sus fuentes de agua.

Al no contar con grandes estructuras de almacenamiento, esas zonas quedan más expuestas a problemas de abastecimiento si el déficit continúa en los próximos meses.

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Las medidas que pide la CAR:

La corporación solicitó a alcaldías, empresas de servicios públicos y comunidades anticiparse a un escenario de mayor escasez y activar sus planes de contingencia. Entre las acciones planteadas están proteger las bocatomas, optimizar de inmediato el consumo de agua y suspender cualquier tipo de quema, por el riesgo adicional de incendios que supone una temporada seca.

“No hay espacio para la confianza, el riesgo es real para todo el territorio”, advirtió Ballesteros, quien exigió a todos los alcaldes activar los comités de gestión del riesgo, con “cero quemas y absoluta responsabilidad con el agua”.

El director de la CAR explicó que las reservas de los embalses dan estabilidad a una parte importante de la población, pero no resuelven la situación de las cuencas que dependen únicamente de la lluvia y de los afluentes naturales.

Las proyecciones de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) y del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), citadas por la CAR, son la base del llamado a reforzar desde ahora la prevención.

El déficit de lluvias ya se refleja en las estaciones de monitoreo fluvial y que aumenta el riesgo de desabastecimiento.