Las lluvias persistentes que afectan amplias zonas del departamento de Córdoba han activado una respuesta interinstitucional sostenida para atender a comunidades golpeadas por el desbordamiento de ríos y cuerpos de agua. En este contexto, la Delegación Departamental de Bomberos de Cundinamarca mantiene en operación una misión humanitaria permanente, con unidades desplegadas en puntos críticos donde el riesgo para la población continúa latente.
Desde distintos municipios de Cundinamarca —Chipaque, Chocontá, El Colegio, Sopó, Tocancipá y Tabio—, los equipos bomberiles se han integrado a las labores de atención en terreno, sumando capacidades técnicas, humanas y logísticas para enfrentar una emergencia que ha alterado la cotidianidad de cientos de familias en zonas urbanas y rurales.
Operación en terreno: atención directa a comunidades en riesgo
Según los reportes consolidados de los Equipos Operativos 1, 2, 3 y 4, las acciones desplegadas combinan intervención inmediata, análisis técnico y acompañamiento comunitario, bajo un esquema de coordinación permanente con autoridades locales y organismos de socorro.
Así lo explicó el capitán Álvaro Eduardo Farfán Vargas, delegado Departamental de Bomberos de Cundinamarca, al señalar que la prioridad ha sido salvaguardar la vida y reducir la exposición de la población a escenarios de alto riesgo, en medio de condiciones climáticas complejas y cambios constantes en el comportamiento de las aguas.
Evacuaciones fluviales y control de emergencias por inundación
Uno de los frentes más exigentes de la operación ha sido la evacuación y traslado de población en riesgo, mediante maniobras fluviales con embarcaciones especializadas. Estas acciones se han concentrado en sectores como ‘Los Gómez’, en el municipio de Cotorra, y el corregimiento El Obligado, en San Pelayo, donde el nivel del agua obligó a priorizar la salida de familias con niños, adultos mayores y personas con movilidad reducida.

De forma paralela, los equipos han adelantado maniobras de contención y control de inundaciones, enfocadas en disminuir el impacto del desbordamiento y, cuando las condiciones lo permiten, proteger viviendas, vías y equipamientos comunitarios esenciales para la vida diaria de las comunidades afectadas.
Tecnología y análisis para decisiones en tiempo real
La respuesta operativa se apoya en evaluaciones técnicas de riesgo y análisis situacional, desarrolladas mediante inspecciones en terreno, georreferenciación de áreas afectadas y uso de herramientas tecnológicas avanzadas.
El empleo de drones ha permitido realizar reconocimiento aéreo, monitoreo continuo y seguimiento en tiempo real del comportamiento de ríos y zonas inundadas.
Este componente técnico ha sido fundamental para identificar necesidades comunitarias, caracterizar puntos críticos y priorizar requerimientos urgentes, facilitando la toma de decisiones en escenarios donde cada hora resulta determinante.
Apoyo humanitario y articulación institucional permanente
Más allá de la atención operativa, la misión incluye apoyo logístico y acompañamiento humanitario, facilitando el acceso de ayudas y fortaleciendo la presencia institucional en territorios donde las condiciones de emergencia persisten.
Las labores se desarrollan en coordinación con las autoridades del departamento de Córdoba, alcaldías municipales y organismos de socorro locales.
Actualmente, las unidades de Bomberos de Cundinamarca permanecen distribuidas estratégicamente en diferentes zonas del departamento, garantizando comunicación constante, interoperabilidad entre entidades y capacidad de reacción inmediata frente a nuevas contingencias asociadas a la temporada de lluvias.

Equipos bomberiles de Cundinamarca operan de forma continua en Córdoba, cuya misión humanitaria integra atención directa, análisis técnico y apoyo logístico.













