La muerte de la niña Valeria Afanador Cárdenas, de 10 años, sigue generando actuaciones judiciales. La familia de la menor pidió a la Fiscalía General de la Nación que radique la imputación de cargos contra la rectora del colegio Gimnasio Campestre Los Laureles, Sonia Inés Ochoa, y dos docentes más, por el delito de Homicidio Agravado en modalidad dolosa.
La solicitud fue presentada por el abogado Julián Quintana, apoderado de las víctimas, quien aseguró que el material probatorio recopilado durante la investigación permite sustentar la responsabilidad penal de quienes, según su planteamiento, tenían el deber legal de proteger a la menor el día de su desaparición.
¿Por qué piden imputar a la rectora y a dos profesores por la muerte de Valeria Afanador?
De acuerdo con el memorial presentado ante la Fiscalía, la defensa de la familia sostiene que existieron omisiones relevantes en los protocolos de vigilancia, custodia y control al interior de la institución educativa.
En el documento, de 68 páginas, se argumenta que la rectora, en su calidad de máxima autoridad del plantel, habría permitido fallas estructurales en los sistemas de protección de los estudiantes, pese a tener conocimiento de ellas.
En cuanto a los docentes, el abogado señaló que una de las profesoras habría incumplido sus deberes de vigilancia al permitir la salida de la menor del aula sin activar los mecanismos de protección establecidos. Frente al otro docente, se expuso que este habría advertido una situación irregular al observar a la niña fuera de su salón en un horario no autorizado, sin que se hubiera actuado de manera efectiva para resguardar su integridad.
Según la solicitud, en los tres casos existía un deber jurídico de actuar que, presuntamente, no se cumplió, lo que habría mantenido un riesgo no permitido que terminó en el fallecimiento de la menor.
¿Qué estableció Medicina Legal sobre la causa de la muerte?
El Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses concluyó que Valeria Afanador murió por sumersión, es decir, por ahogamiento. El dictamen señaló que la menor aspiró e ingirió agua y residuos propios de un entorno pantanoso.
El cuerpo fue hallado el 29 de agosto de 2025 en el sector de Fagua, en el río Frío, zona rural del municipio de Cajicá, a unos 346 metros del colegio donde estudiaba, luego de que un habitante del sector alertara a las autoridades. La menor había sido reportada como desaparecida el 12 de agosto y permaneció 18 días sin ser localizada.
Medicina Legal indicó que los fenómenos cadavéricos observados son compatibles con una fecha de muerte cercana a la desaparición y precisó que no se encontraron signos de violencia física, ni desgarros o cortes en la ropa que llevaba puesta.
La muerte de la niña Valeria Afanador Cárdenas, de 10 años, sigue generando actuaciones judiciales.












