En un momento en el que la identidad, la memoria y los saberes comunitarios cobran un nuevo significado en la vida pública del país, 96 jóvenes de distintas regiones iniciaron su formación como vigías del patrimonio cultural, una apuesta que pone a las juventudes en el centro del cuidado de aquello que define a las comunidades y les da sentido en el tiempo.
La iniciativa fue confirmada por el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, que lidera este proceso en el marco del Servicio Social para la Paz, una estrategia nacional que busca transformar la participación juvenil en una experiencia activa de responsabilidad social, arraigo territorial y compromiso cultural.
El patrimonio cultural como bien vivo en los territorios
Desde escenarios rurales hasta contextos urbanos, el programa convoca a jóvenes interesados en comprender, proteger y proyectar el patrimonio cultural material e inmaterial de sus regiones.
No se trata únicamente de bienes físicos o manifestaciones artísticas, sino de prácticas, memorias, tradiciones orales y saberes que han sido transmitidos de generación en generación y que hoy enfrentan riesgos de pérdida o invisibilización.
Formación, convivencia y construcción de paz desde la cultura
De acuerdo con el Ministerio, la formación combina herramientas conceptuales y prácticas que permiten a las y los participantes identificar el valor cultural de su entorno, reconocer las dinámicas comunitarias que lo sostienen y asumir un rol activo en su cuidado.

Imagen de referencia, tomada del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes. Encuentro en Sant Marta, tomada el pasado 24 de octubre.
Este proceso también promueve escenarios de convivencia, diálogo y construcción de paz desde la cultura, entendida como un espacio de encuentro y reconocimiento mutuo.
La estrategia se articula con una visión que reconoce a las juventudes como actores fundamentales en los procesos culturales del país. Más allá de ser beneficiarios, los jóvenes son llamados a ejercer liderazgo, a generar procesos de apropiación social y a convertirse en mediadores entre las comunidades y las instituciones, fortaleciendo el vínculo entre memoria, territorio y futuro.
Articulación territorial y fortalecimiento del tejido social
Durante el proceso formativo, los participantes cuentan con acompañamiento institucional y orientación técnica especializada. Este respaldo busca fortalecer capacidades para la valoración y protección de los bienes culturales, así como para la gestión comunitaria del patrimonio, promoviendo su sostenibilidad y permanencia en el tiempo.
El Ministerio señaló que la implementación del programa se realiza en articulación con actores culturales locales y organizaciones territoriales, lo que permite adaptar los contenidos y metodologías a las realidades de cada región. Esta red de trabajo refuerza el tejido social y amplía el alcance del Servicio Social para la Paz en todo el territorio nacional.
Así, la formación de vigías del patrimonio cultural se consolida como un espacio donde juventud, cultura y participación se cruzan para construir ciudadanía, fortalecer identidades y proyectar la memoria colectiva como un bien común que merece ser protegido y compartido.

Yannai Kadamani Fonrodona, Ministra encargada de las Culturas, los Artes y los saberes de Colombia, juramentando como vigía. Imagen tomada del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes. Imagen de referencia, tomada el pasado 24 de octubre.
La formación integra herramientas prácticas, acompañamiento técnico y trabajo directo con los territorios.














