El ruido de los establecimientos comerciales, las discotecas, las industrias y las obras de construcción forma parte de la cotidianidad de numerosos municipios de Cundinamarca. Sin embargo, cuando alcanza determinadas intensidades o se prolonga durante varias horas, puede convertirse en una fuente de contaminación ambiental que afecta el bienestar de las comunidades.
Según los registros de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), diez municipios de su jurisdicción presentan los mayores niveles de contaminación auditiva, una situación que requiere medidas de prevención, conocimiento de la normativa y participación de los diferentes sectores.
Para facilitar la comprensión de este problema, la autoridad ambiental presentó la cartilla ABC de Emisión de Ruido y Ruido Ambiental, una publicación dirigida a ciudadanos, empresarios, instituciones y autoridades territoriales que reúne orientaciones para identificar las fuentes sonoras y prevenir sus afectaciones.
Soacha, Zipaquirá y Chía, entre los municipios con mayor contaminación auditiva
Los registros de la Dirección Técnica Científica y de Modelamiento Ambiental de la CAR identifican a Soacha, Girardot, Zipaquirá, Chía, Madrid, Mosquera, Funza, Fusagasugá, Facatativá y Cajicá como los municipios de su jurisdicción con mayor contaminación auditiva.
Entre las actividades asociadas a esta problemática se encuentran el funcionamiento de bares y discotecas, determinados procesos industriales, las obras de construcción y otros establecimientos comerciales y de servicios.
La magnitud de las afectaciones depende de la intensidad del sonido, su frecuencia y el tiempo durante el cual las personas permanecen expuestas. Estas condiciones pueden comprometer la tranquilidad de los sectores residenciales, deteriorar la convivencia y alterar el equilibrio de los ecosistemas.
¿Cuándo el ruido cotidiano se convierte en contaminación ambiental?
No todos los sonidos representan un problema ambiental. La diferencia está relacionada con sus características, los niveles de emisión y las condiciones en las que se producen.
Precisamente, la nueva cartilla de la CAR explica cómo reconocer situaciones de contaminación auditiva, cuáles son sus posibles consecuencias y qué disposiciones normativas deben tener en cuenta quienes desarrollan actividades que generan ruido.
“El ruido hace parte de nuestra vida diaria, pero cuando supera determinados niveles o se mantiene durante largos periodos puede convertirse en un problema ambiental y afectar la calidad de vida. Con esta cartilla queremos que la ciudadanía tenga información clara para entender el problema y que los diferentes sectores cuenten con herramientas para prevenirlo y manejarlo de manera adecuada”, explicó Alfred Ignacio Ballesteros Alarcón, director general de la CAR.
El documento también permite comprender las diferencias entre la emisión de ruido, asociada a una fuente sonora determinada, y el ruido ambiental, que corresponde al sonido presente en un entorno como resultado de distintas fuentes.
Medidas para prevenir el ruido excesivo
Uno de los propósitos de la publicación es acercar el conocimiento técnico a las comunidades y facilitar que las actividades comerciales, industriales y cotidianas se desarrollen teniendo en cuenta sus posibles efectos sobre el entorno.
La Corporación plantea que la prevención no debe limitarse a conocer los niveles de decibeles permitidos. También requiere comprender cómo determinadas prácticas pueden alterar el descanso de los residentes, afectar la salud y generar conflictos de convivencia.
“Más allá de saber cuántos decibeles produce una fuente de ruido, la CAR busca que la ciudadanía pueda entender qué significa la contaminación auditiva, por qué es importante prevenirla y qué podemos hacer desde nuestras actividades diarias para contribuir a reducirla”, señaló Ballesteros Alarcón.
Según la Corporación, la cartilla reúne recomendaciones y herramientas que pueden servir de orientación a las administraciones municipales, los sectores productivos y la ciudadanía para adoptar medidas de prevención y gestionar adecuadamente las fuentes de ruido.
UCundinamarca acogió la primera presentación de la cartilla ambiental
La divulgación de esta herramienta comenzó en la Universidad de Cundinamarca, sede Girardot, durante un encuentro que reunió a cerca de 30 representantes del sector avícola, instituciones académicas, entidades ambientales, organismos de seguridad, centros de formación y autoridades territoriales.
En la jornada participaron funcionarios de la Dirección Regional Alto Magdalena de la CAR y representantes de la Policía Nacional, quienes conocieron el contenido de la publicación y sus aplicaciones en distintos ámbitos.
La iniciativa busca que la información científica y normativa llegue a quienes deben prevenir, controlar o gestionar las fuentes de contaminación auditiva en los municipios.
Con la circulación de este material, la autoridad ambiental pretende fortalecer la educación ciudadana y facilitar la adopción de prácticas que permitan disminuir la exposición al ruido excesivo, proteger la salud de las comunidades y favorecer una convivencia más respetuosa con el entorno.

La intensidad, la frecuencia y la duración de la exposición determinan sus posibles afectaciones: CAR Cundinamarca










