Cundinamarca conmemoró este 16 de julio los 213 años de su declaración de independencia absoluta de la Corona española, una fecha que permitió recordar no solo las luchas políticas y militares de comienzos del siglo XIX, sino también los recursos, territorios y comunidades que hicieron posible el sostenimiento de la causa emancipadora.
En ese contexto, el gobernador Jorge Emilio Rey Ángel destacó el papel desempeñado por la sal producida en Zipaquirá, Nemocón y Tausa, cuyas rentas contribuyeron a financiar los esfuerzos independentistas. El mandatario departamental relacionó ese aporte con la función que actualmente cumplen el campo y los recursos hídricos del departamento en el abastecimiento y el desarrollo de Colombia.
“Este departamento, testigo como ningún otro de las luchas independentistas, aportó campesinos convertidos en soldados, mártires, caballerías, alimentos y la sal”, expresó Rey Ángel durante su intervención conmemorativa.
Cundinamarca y la declaración del 16 de julio de 1813
La declaración de independencia absoluta de Cundinamarca fue suscrita el 16 de julio de 1813. El territorio se proclamó libre y soberano en medio de un proceso político complejo, marcado por las disputas internas, la formación de nuevos gobiernos y la confrontación contra el dominio español.
Para el gobernador, la participación cundinamarquesa no se limitó a los acontecimientos militares. La población rural, los alimentos, los animales de transporte y los ingresos obtenidos de actividades productivas también hicieron parte del respaldo entregado a la causa.
Campesinos de distintas regiones se incorporaron a los ejércitos, mientras otros habitantes contribuyeron con provisiones, logística y recursos económicos. Dentro de ese conjunto de aportes, la explotación de las salinas ocupó un lugar destacado.
Las rentas de la sal respaldaron la causa independentista
Rey Ángel afirmó que la sal puede considerarse el “salvavidas fiscal de la Independencia”, debido a la importancia de sus rentas para las finanzas del naciente gobierno de Cundinamarca.
Según recordó, en 1811 el Cabildo de Zipaquirá y el Supremo Poder Ejecutivo de Cundinamarca dispusieron que las utilidades provenientes de la explotación salina fueran utilizadas para sostener el proceso independentista.
Las actividades desarrolladas en Zipaquirá, Nemocón y Tausa permitieron respaldar operaciones de crédito y obtener recursos destinados al sostenimiento de las fuerzas que participaron en la lucha emancipadora.
La sal era uno de los productos más valiosos de la época. Su producción y comercialización generaban ingresos constantes, indispensables para una administración que debía financiar tropas, suministros, desplazamientos y otras necesidades derivadas del conflicto.
El gobernador evocó una frase atribuida al expresidente Alberto Lleras Camargo, pronunciada en 1959, con la que se resume la dimensión simbólica y económica de este recurso: “Con la sal de Zipaquirá fue bautizada la República”.
De las salinas al campo cundinamarqués
Durante su discurso, Rey trazó una relación entre el aporte de la sal en el siglo XIX y la importancia actual de la producción agropecuaria de Cundinamarca.
El departamento es uno de los principales proveedores de alimentos para Bogotá y otras zonas del centro del país. Desde sus municipios salen productos agrícolas, pecuarios y lácteos que hacen parte de la alimentación diaria de millones de personas.
“Ayer fue la sal la que sostuvo la causa libertadora. Hoy es el campo el que alimenta a millones de colombianos”, manifestó el mandatario departamental.

La comparación busca mostrar cómo la contribución territorial ha cambiado de acuerdo con las necesidades de cada época. Mientras las rentas salinas ayudaron a sostener la Independencia, la producción rural cumple actualmente una función fundamental en la seguridad alimentaria y en la economía regional.
El agua de los páramos y los desafíos del futuro
El gobernador también se refirió al agua que nace en los páramos, montañas y ecosistemas de Cundinamarca. Para Rey, este recurso tendrá una importancia creciente en el desarrollo futuro del país.
Buena parte del abastecimiento hídrico de Bogotá y de numerosos municipios depende de ecosistemas ubicados en territorio cundinamarqués. Su conservación representa uno de los principales retos ambientales, sociales y productivos de las próximas décadas.
El mandatario sostuvo que la disponibilidad de agua será determinante para garantizar el consumo humano, la producción de alimentos, las actividades económicas y la sostenibilidad de las ciudades.
“Ayer fue la sal, hoy es el campo y mañana será el agua que nace en nuestros páramos la que garantizará el desarrollo del país”, señaló.
Una conmemoración que conecta pasado y presente
El mensaje del gobernador estuvo orientado a relacionar la memoria de la Independencia con los aportes que Cundinamarca continúa realizando a la Nación.
Rey Ángel aseguró que, aunque las circunstancias han cambiado durante los últimos 213 años, el departamento conserva una vocación productiva y de servicio sustentada en sus habitantes, sus recursos naturales y su ubicación territorial.
“Cambian los tiempos, cambian los desafíos, pero hay algo que permanece intacto: la vocación de Cundinamarca por sostener a Colombia”, afirmó.
La conmemoración permitió reconocer a quienes participaron directamente en el proceso independentista, pero también a las comunidades que aportaron alimentos, transporte, trabajo, recursos y producción minera.
Más de dos siglos después de la declaración del 16 de julio de 1813, Cundinamarca continúa desempeñando un papel central en el abastecimiento de alimentos, la provisión de agua, la generación de empleo y la conexión económica del centro del país.
“Ayer con la sal, hoy con el campo y, siempre, con el trabajo de nuestra gente. ¡Feliz aniversario, Cundinamarca!”, concluyó el gobernador.

“Con la sal de Zipaquirá fue bautizada la República”, recordó el gobernador al citar una frase atribuida al expresidente
Alberto Lleras Camargo.













