En Guayabal de Síquima se construye el puente más largo del departamento de Cundinamarca sobre una vía departamental: el viaducto Los Chorros. Con una extensión de 320 metros, la estructura se convertirá en un referente de la ingeniería regional y en un eje estratégico para la movilidad entre el centro del país y el Eje Cafetero.
Actualmente, la obra presenta un 87 % de avance y se proyecta que estará lista en cinco meses, según informó la Gobernación. La construcción se ejecuta bajo la técnica de voladizo sucesivo, que consiste en erigir secciones denominadas dovelas hasta completar la unión central. El punto más desafiante del proyecto se encuentra en la luz central, con una distancia de 165 metros entre columnas.
Este viaducto hace parte del corredor vial que conecta Albán, Guayabal de Síquima y San Juan de Río Seco con Cambao, mejorando así la conexión entre Cundinamarca y departamentos como Tolima y Caldas. Además de reducir los tiempos de viaje, se espera que impulse la competitividad regional y potencie el transporte de carga y pasajeros.
¿Por qué el viaducto Los Chorros será tan importante para Cundinamarca?
Más allá de su tamaño, esta obra representa un logro técnico y logístico para la región. La construcción ha requerido 140 toneladas de acero de preesfuerzo y 12.000 metros cúbicos de concreto, además de intervenciones hidráulicas como canales, alcantarillas y más de 510 metros de disipadores de energía, esenciales para la estabilidad de la estructura.
La inversión asciende a $91.000 millones, financiados en su totalidad por el departamento. Según el gobernador Jorge Emilio Rey, cuando inició su administración, el proyecto tenía apenas un 5 % de ejecución. Hoy, está a punto de convertirse en una realidad: “Este es el viaducto más largo construido en una vía departamental. Es una obra que dignifica la ingeniería cundinamarquesa y cambiará la movilidad de toda la región”, afirmó.
Una vez inaugurado, el viaducto mejorará la transitabilidad del corredor Albán–Cambao, optimizará el transporte de carga y pasajeros y permitirá una mayor integración económica entre Cundinamarca y el Eje Cafetero.
Con cada dovela que se instala, la región se acerca a un hito de infraestructura que marcará un antes
y un después en la conectividad del centro del país.