Este domingo 31 de agosto de 2025, la comunidad de Cajicá se unirá en una caravana vehicular y en una ceremonia religiosa para despedir a Valeria Afanador Cárdenas, la niña cuyo recuerdo ha conmovido profundamente a todo el municipio.
En medio de horas de recogimiento y solidaridad, la familia Afanador Cárdenas y la Administración Municipal han convocado a un homenaje cargado de simbolismo y esperanza, con el propósito de recordar a Valeria desde la luz y la vida, y no desde el dolor, en un acto colectivo que refleja la unidad, el amor y la fortaleza de todo un pueblo.
Una caravana por la memoria
El homenaje iniciará con una gran caravana vehicular que partirá este domingo a las 8:30 de la mañana desde el sector de Centro Chía. El recorrido se extenderá hasta el Club Edad de Oro, en Cajicá, donde decenas de vehículos adornados con globos y mensajes de amor acompañarán el trayecto en memoria de Valeria.
Este gesto, más que un acto simbólico, se ha convertido en un grito de unidad y resiliencia comunitaria, en el que las familias, amigos, vecinos y ciudadanos se suman para transformar el dolor en un homenaje lleno de vida.
Sepelio en la Iglesia Inmaculada Concepción
La jornada de despedida culminará con el sepelio a las 3:00 de la tarde en la Iglesia Inmaculada Concepción de Cajicá. Allí, entre oraciones y muestras de solidaridad, se dará el último adiós a Valeria, en medio de un ambiente de profunda emotividad.
Se espera la presencia de cientos de personas que se unirán en oración y compañía, reafirmando que la memoria de Valeria quedará grabada para siempre en el corazón de Cajicá.
Colores para recordar la vida
La familia Afanador Cárdenas ha hecho un llamado especial a los asistentes para que este homenaje se viva desde la luz y la esperanza. Por ello, han pedido vestir prendas de colores llamativos y portar globos multicolores como símbolos de vida, alegría y unión.
Más allá de un adiós, este acto busca enviar un mensaje de fortaleza, mostrando cómo un municipio entero puede levantarse frente al dolor y responder con amor, solidaridad y resiliencia.
Más que un adiós, Cajicá convierte el dolor en un homenaje lleno de vida.