Lucero Ramírez Molina, lideresa social de 74 años, fue asesinada en las últimas horas en un ataque con arma de fuego en el barrio Villa Sandra, ubicado en la comuna 4 de Soacha (Cundinamarca). La Policía Metropolitana de Soacha confirmó el hecho, que generó el rechazo de las autoridades locales.
Para dar con los responsables, la Alcaldía anunció una recompensa de hasta $50 millones por información que permita identificarlos y capturarlos. Ramírez vivía en ese mismo barrio desde antes del año 2000 y era conocida en Altos de Cazucá por su trabajo comunitario.
Lo que han dicho las autoridades:
El coronel Jorge Alberto Delgado Montoya, comandante de la Policía Metropolitana de Soacha, informó que la institución desplegó equipos de investigación e inteligencia para esclarecer el crimen, en coordinación con la Administración municipal.
Hasta ahora, las autoridades no han precisado cómo ocurrió el ataque ni las razones del asesinato. Tampoco se han reportado capturas ni se conocen detalles oficiales sobre posibles amenazas previas contra la víctima. Entre los puntos que deberán establecer los investigadores está si el homicidio guarda relación con su liderazgo social en el municipio.
Dos décadas de trabajo en Altos de Cazucá y Altos de la Florida:
El alcalde de Soacha, Julián Sánchez Perico, entregó a El Espectador información sobre la trayectoria de Ramírez, a quien describió como una mujer aguerrida, valiente y directa. Según el mandatario, su labor se concentró en defender los derechos de las familias más necesitadas.
De acuerdo con la Alcaldía, durante más de dos décadas acompañó a los habitantes de Altos de Cazucá y Altos de la Florida en sus principales necesidades. En esos sectores impulsó procesos de educación ambiental, apoyó a madres cabeza de hogar y acompañó a familias en la búsqueda de mejores oportunidades.
La vivienda, las vías y los servicios públicos:
La vivienda digna fue uno de sus frentes principales. Según el alcalde, Ramírez ayudaba a conseguir materiales de construcción para las familias del sector y gestionaba proyectos de mejoramiento de vivienda y escrituración de predios. También reclamaba vías, saneamiento básico y servicios públicos, para lo cual acudía de manera constante a las entidades municipales y departamentales.
Su trabajo incluía además un componente de acompañamiento personal: ayudaba a personas con problemas de salud a conseguir medicamentos y alimentos cuando atravesaban dificultades económicas. Para Sánchez Perico, se convirtió en una de las principales voces de quienes necesitaban ser escuchados ante las instituciones.
Las gestiones que tenía pendientes:
A sus 74 años, Ramírez seguía con sus gestiones. Buscaba mejores servicios públicos para los habitantes de Villa Sandra y la construcción de una placa huella en la vía de acceso al colegio Nueva América, una obra que consideraba necesaria para mejorar la movilidad del sector.
Mientras avanzan las investigaciones, sus allegados
y la comunidad de Altos de Cazucá piden que el
crimen no quede en la impunidad.











