Hay un trabajo en Zipaquirá que pocas veces se ve, pero que adquiere importancia cada vez que comienza a llover. Ocurre debajo de las calles, dentro de pozos, sumideros y cámaras por donde debe circular el agua para evitar acumulaciones en la superficie.
El municipio completa 1.000 días sin inundaciones, de acuerdo con un reporte de Empresas Públicas de Zipaquirá (EPZ). Más allá de la cifra anunciada por la entidad, el balance permite conocer la dimensión de las intervenciones realizadas en el alcantarillado entre 2024 y 2026: los registros discriminados suman 17.839 actuaciones en diferentes componentes de la red.
Son trabajos que generalmente pasan inadvertidos hasta que llega un aguacero y el sistema debe responder.
Más de 14.000 intervenciones se concentraron en pozos y sumideros
La mayor parte de las actuaciones se realizó precisamente en dos elementos esenciales para recoger y conducir las aguas: 9.273 pozos y 5.167 sumideros fueron intervenidos durante el periodo reportado.

A estos se suman 1.461 cajas de inspección, 1.549 sumideros SL (150), 280 cámaras de quiebre, 32 cárcamos, 35 pozos sépticos, 19 trampas de grasa y 23 sumideros SL (100).
Las jornadas comprenden tareas que van desde la inspección hasta la limpieza y extracción de residuos, dependiendo de lo encontrado por las cuadrillas en cada lugar. También se han realizado intervenciones en quebradas y otros puntos relacionados con el sistema de alcantarillado.
El propósito práctico es sencillo: evitar que materiales acumulados terminen reduciendo el espacio disponible para que el agua circule cuando aumentan las precipitaciones.
El problema puede comenzar mucho antes de la lluvia
Un aguacero puede durar minutos o varias horas, pero la capacidad de respuesta del alcantarillado depende también de las condiciones en las que se encuentre antes de que caiga la primera gota.
Residuos acumulados en un sumidero, materiales dentro de un pozo o una obstrucción en algún componente de la red pueden dificultar el drenaje. De allí que las labores descritas en el reporte se realicen durante todo el año y no únicamente cuando comienza una temporada lluviosa.

La prevención, en este caso, ocurre cuando todavía no hay calles anegadas ni una emergencia que atender.
Una máquina entra a reforzar la limpieza del alcantarillado
A estas labores se suma la incorporación de nuevos vehículos y maquinaria para el mantenimiento del sistema de alcantarillado de Zipaquirá. Entre los equipos adquiridos se encuentra un vehículo especializado en succión, presión y lavado, con el que EPZ completa tres camiones destinados a este tipo de intervenciones.
La maquinaria permite extraer residuos, remover obstrucciones y realizar lavados a presión en sumideros, pozos, cámaras y otros componentes de la red. Según EPZ, el nuevo vehículo fue configurado teniendo en cuenta las condiciones topográficas y las necesidades operativas del municipio.
Con estos equipos se amplía la capacidad para atender puntos donde el trabajo manual resulta insuficiente o donde la acumulación de materiales requiere procedimientos especializados.
La adquisición de maquinaria se ha desarrollado durante la administración del alcalde Fabián Rojas García y bajo la gerencia de Francisco Javier León Quintana en Empresas Públicas de Zipaquirá, como parte de las acciones destinadas a fortalecer la capacidad operativa para el mantenimiento del alcantarillado municipal.
Lo que se arroja a la calle puede terminar debajo de ella
El balance también permite mirar un problema cotidiano desde otra perspectiva.
Parte de los residuos que terminan en las calles puede llegar posteriormente a los sumideros y convertirse en material que las cuadrillas deben retirar para conservar despejada la infraestructura.

Por eso, el funcionamiento del drenaje no depende exclusivamente de maquinaria o trabajadores. Evitar que basura, grasas y otros residuos lleguen al alcantarillado disminuye elementos capaces de generar obstrucciones.
Los 1.000 días sin inundaciones reportados por EPZ corresponden al periodo comprendido entre 2024 y 2026. El dato adquiere mayor dimensión al observar lo que ocurrió durante ese tiempo bajo las calles: miles de limpiezas, inspecciones e intervenciones realizadas antes de que la lluvia pusiera a prueba nuevamente el sistema de drenaje de Zipaquirá.
El municipio cuenta ahora con tres vehículos de succión y presión para apoyar la limpieza y el mantenimiento del alcantarillado.













